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Juan Miguel Zunzunegui y la recuperación de Bernardino de Sahagún, figura fundamental de la memoria de México

Especial Juan Miguel Zunzunegui y la recuperación de Bernardino de Sahagún, figura fundamental de la memoria de México

Guillermo Arenas España /

Cuando a Juan Miguel Zunzunegui le propusieron escribir un libro para la Colección Biografías de Historia Fundamental de la Fundación Santander, el historiador mexicano se inclinó primero por Hernán Cortés. Sin embargo, se decidió por una figura más desconocida, especialmente en España, pero básica para la preservación de la lengua y las culturas nahuas que habitaban lo que después sería México. Bernardino de Sahagún, monje franciscano que pasó 60 años documentando su cultura y trabajando codo a codo con las poblaciones indígenas.

En Bernardino de Sahagún, guardián de la memoria náhuatl, Zunzunegui recupera su figura al mundo, al mismo tiempo que ofrece una visión de la conquista (término que él rechaza) y cómo han llegado hasta nosotros las culturas precolombinas. Él nos presenta un libro que también nos habla de la memoria, el mestizaje cultural y la construcción de un país.

Video: entrevista con Juan Miguel Zunzunegui

Juan Miguel Zunzunegui sobre Bernardino de Sahagún, figura fundamental de la memoria de México
Juan Miguel Zunzunegui


Explica Juan Miguel Zunzunegui que Bernardino de Sahagún quizás no sea demasiado conocido en México, aunque tiene su lugar en la historia, pero en España es un completo extraño para el gran público. “Es un absoluto desconocido, pero no me extraña: salió de España a los 29 años de edad y no volvió nunca”, explica. Este fraile leonés, que estudió en Salamanca, embarcó en 1529 hacia el Nuevo Mundo. “En el barco en el que viaja Bernardino de Sahagún, que va de regreso a Nueva España, van los 400 tlaxcaltecas que habían ido a España con Hernán Cortés”, explica el historiador. “Eso acaba siendo fascinante para este hombre, porque lo que hicieron los primeros franciscanos es aprender náhuatl. Tenían que aprender su lengua porque para convertirlos había que convencerlos”.

Bernardino de Sahagún

Bernardino de Sahagún

Juan Miguel Zunzunegui
Fundación Banco Santander

Así entró en contacto Bernardino de Sahagún con la lengua y las culturas nahuas, algo que sería constante en su vida hasta su muerte. “No trabaja para sí mismo, él ni siquiera le pone título a lo que escribe. Dedicó 60 años de su vida a trabajar para los indios”, cuenta Zunzunegui. “Esta recuperación de su memoria la está haciendo para que ellos mismos tengan clara su memoria. Yo creo que poco le importa si los franciscanos, la iglesia y la corona quieren tener esta memoria recuperada. Él sabe que no se debe de perder, y sabe que los propios hombres y mujeres que crearon esta cultura son los que no la deben de perder. Es curioso, dedicó 60 años a que el mundo no olvidara a una cultura completa, y el que prácticamente quedó en el olvido fue él. Este hombre apareció hasta el siglo XX, nadie sabía quién era”.

Los frailes en la construcción de México

Para Zunzunegui, Bernardino de Sahagún es el ejemplo perfecto de la importancia de los misioneros en la preservación de las culturas precolombinas y la construcción de México. “Sin los frailes no entiendes la historia de México”, asegura. “México fue construido por frailes. Son más importantes que Hernán Cortés. Son más importantes que Carlos V y Felipe II. Son más importantes que la Corona española. México fue construido por frailes porque son ellos quienes trabajan directamente con los indígenas. El mestizaje cultural que es México es producto de que los frailes y la nobleza indígena trabajaron juntos. No solo en el caso de Sahagún, sino en el de muchos otros”.

El interés de Zunzunegui en este periodo viene de lejos. “A mí siempre me ha gustado la historia de este periodo al que llamamos conquista, y que yo llamo nacimiento de México”, cuenta. “Cuando tú creces en México y vas a una buena escuela, el nombre de Sahagún aparece. Es mencionado porque, además, siempre se habla de las crónicas más importantes para conocer ese pasado indígena y el tema de la conquista. Entonces, a Bernardino de Sahagún se le menciona tanto como a Bernal Díaz del Castillo. Si te interesan estos temas, te queda claro también desde el principio que tienes que leer a Sahagún. En México, te enamoran mucho del pasado prehispánico, aunque te cuentan muchas mentiras sobre él. Y a mí, que siempre detecto cuando me están contando mentiras, me surge la necesidad de indagar por mi propia cuenta. Entonces empecé a devorar los libros de Miguel León-Portilla en torno a mis 16 o 17 años. Miguel León-Portilla es el gran estudioso del náhuatl, de las culturas nahuas. Entonces ahí está Bernardino de Sahagún, porque aparece citado constantemente”.

La relación entre España y México

La visión de Zunzunegui sobre la construcción de México varía de la corriente mayoritaria, en especial en unos momentos como los actuales. Preguntado por la confrontación de interpretaciones del pasado, tiene una causa clara: “Siempre hay intereses políticos”, indica. “Es muy importante recordar que hay pocas cosas tan mutables como el pasado. El pasado está cambiando todo el tiempo. Todo depende de quién llega al poder, porque quien llega al poder escribe las narrativas. Con la narrativa histórica generas política. Con la narrativa histórica moldeas la mentalidad de los pueblos. Y desde finales del siglo XIX y principios del XX, las narrativas históricas han estado dominadas por una izquierda muy reaccionaria, radical y destructiva, siempre basada en la centralidad del conflicto. Todo es oprimido y opresor. Todo son relaciones de opresión. Todo es guerra”.

“En el caso de México, ¿quién hace nacer México en 1821? La independencia de Nueva España. Criollos. Españoles. Puro descendiente de español es quien hace nacer México”, prosigue. “Pero son esos descendientes de españoles quienes empiezan a decir: ‘Éramos aztecas’. Y no, tú no eras azteca. Tú siempre has sido español. Pero son esos criollos quienes quieren recuperar un pasado azteca absolutamente romantizado, del que no saben prácticamente nada, y son los primeros que dicen: ‘Hay que denostar al desgraciado de Cortés, que nos robó el pasado azteca’. A ti no te robaron nada. Tú no eres azteca. Y entonces, tanto en México como en España, nos arrebatan la parte más gloriosa de nuestro pasado para hacernos pensar que no tenemos nada de lo que sentirnos orgullosos”.


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  1. Historia