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Bibiana Candia sobre ‘Lar’, la conciencia de clase y la recuperación de las mujeres luchadoras del pasado

La escritora reconstruye en Lar la revuelta de las cigarreras de A Coruña de 1857 y devuelve la voz a las mujeres que desafiaron las injusticias laborales sin dejar de sostener sus vidas y sus familias.

Bibiana Candia (foto: Librotea)
Bibiana Candia (foto: Librotea)
Guillermo Arenas España /

A finales de 1857, las cigarreras de la Fábrica de Tabacos de A Coruña se rebelaron contra la llegada de las máquinas que amenazaban sus puestos de trabajo, organizando una revuelta que pasó a ser una parte de la cultura popular. En Lar, la novelista y poeta Bibiana Candia se adentra en las vidas y las mentes de varias de esas trabajadoras, en una narración que recorre 24 horas de esa protesta sin precedentes en la Galicia de la época.

Candia propone en esta, su segunda novela, una inmersión en lo colectivo a través de lo personal: las cigarreras son madres, cuidadoras, viudas, ancianas o jóvenes con problemas reales, inquietudes y, sobre todo, soportan el peso de sus familias. Todo ello con un tono que no rehúye lo poético y lo bello. Hablamos de todo ello en esta entrevista y nos recomienda algunos de sus libros favoritos.

Video: entrevista con Bibiana Candia sobre Lar

Bibiana Candia sobre ‘Lar’ y la recuperación de las mujeres luchadoras del pasado
Bibiana Candia


Cuando Bibiana Candia estaba escribiendo Azucre, su primera y celebrada novela, descubrió que la historia de los gallegos llevados a Cuba y vendidos como esclavos en 1854 sobre la que trabajaba tenía paralelismos con la de las cigarreras de A Coruña. Apenas tres años separaban ambos acontecimientos, y afectaba a personas muy similares, Solo había una diferencia: unas decidieron marcharse a buscar un porvenir, mientras que otras se quedaron. “Me di cuenta de que este proyecto no consistía simplemente en escribir una novela o dos, sino en buscar una especie de mitología moderna”, explica. “Este mundo en el que vivimos, tan acelerado y tan tecnológico, en el fondo se mueve con resortes que se implantaron en el siglo XIX, y los dilemas a los que tuvieron que enfrentarse las personas de aquella época son muy parecidos a los que tenemos que afrontar nosotros hoy en día”.


En esa mitología, a protagonistas como las cigarreras la historia les ha borrado el rostro. El propósito de Candia era devolverles la humanidad que habían perdido en relatos que las convertían en figuras pintorescas o en una multitud sin rostro. “Cuando empecé a documentarme, leí primero los reglamentos de las fábricas y después busqué noticias sobre las cigarreras en la hemeroteca”, relata. “Curiosamente, todas las noticias sobre sus conflictos y sus revueltas se contaban desde un punto de vista muy displicente, con mucha superioridad moral, hablando de ellas casi como si fueran animales salvajes. Era como decir: ‘Mirad a estas mujeres, mirad cómo se pegan, cómo gritan, qué ruidosas son’. La otra referencia que teníamos era la Carmen de Mérimée, un personaje puramente folclórico. A mí no me servía ninguna de las dos.

Por ese motivo, Candia huye de esas perspectivas para dotar a las cigarreras de carne, sangre y sentimientos. “Pensé que esto había que contarlo desde la carne cruda, desde la pura humanidad y desde la suciedad doméstica. Estas mujeres eran mujeres normales, eran mujeres como somos todas. Lo que pasa es que tuvieron que enfrentarse a una situación tan absolutamente brutal que, cuando llegó el momento del conflicto laboral, estaban tan sobrepasadas que les dio igual enfrentarse a un ejército. Fueron tan temerarias que les dio absolutamente igual”, asegura.

Las personas detrás de la historia

De esta forma, en Lar asistimos al transcurso de una revuelta, pero también nos asomamos a las vidas de las mujeres que formaron parte de ella. “En la novela hay dos líneas narrativas que avanzan al mismo tiempo”, señala la autora. “Por un lado, está la cuenta atrás para la gran rebelión y, por otro, el ciclo de la muerte y la vida. Ellas están en los dos lados: mañana vamos a la rebelión, pero ahora tenemos que organizar un velatorio porque se ha muerto una persona. No paran en ningún momento de ocuparse de ambas cosas. Y eso es tan agotador, tan brutal cuando lo piensas”.

La memoria es uno de los ejes de Lar, pero también lo es la capacidad de la ficción para dotar de humanidad a los acontecimientos. “Desde que escribí Azucre, he aprendido a no dudar de la veracidad de la historia, pero sí a cuestionar que lo sepamos todo”, señala Candia. “Estoy convencida de que hay millones de historias que se han quedado fuera, que matizarían muchas versiones oficiales y de las que nunca vamos a tener noticias. Alguien tiene que contar unos hechos: en esta fecha pasó esto, esto y esto; está documentado y los documentos están aquí. Pero las estadísticas se pueden leer de muchas maneras. Una historia que te han contado mil veces puede cambiar radicalmente cuando modificas el foco desde el que la cuentas. No es que se convierta en otra historia, pero su fuerza se multiplica por diez mil o por cincuenta mil”.

Las lecciones del pasado

Es inevitable leer Lar sin hacer paralelismos con la situación de la llegada de la tecnología a las fábricas en el siglo XIX y la irrupción de la Inteligencia Artificial en nuestro presente. Algo que la propia autora asume. “El tiempo que habitamos no es una línea recta en la que el pasado se queda atrás sin más, sino que es una espiral, es circular”, explica. “Lo que cuenta Lar es el eterno retorno. Hoy nos estamos cuestionando cuál es el papel de la tecnología en nuestras vidas. Nuestros dilemas son más complejos porque la tecnología también lo es, pero el dilema es muy parecido. Los problemas a los que se enfrentaron estas mujeres y los que podemos afrontar nosotros son muy similares”.

Por ese motivo, la conciencia de clase ocupa un lugar central en Lar. “Tenemos que tomar conciencia de que nosotros también somos obreros, de que vivimos de un sueldo y de que tenemos que mantenernos a nosotros mismos y a quienes dependen de nosotros con ese sueldo”, asegura. “Tomar conciencia de ello es extremadamente importante para delimitar cuál es nuestro espacio de acción y de reacción ante las injusticias”.

Libros recomendados por Bibiana Candia

¿Qué lee Bibiana Candia, autora de 'Lar'?
Bibiana Candia


  • Mi viaje al otro lado de la realidad

    Mi viaje al otro lado de la realidad

    Lev Tolstói

    Errata Naturae Editores

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    En el mismo año en que sucede lo que cuenta Lar, en 1857, León Tolstói presenció una ejecución pública. Aquello le cambió, le rompió por dentro. Ese día entendió que los gobiernos eran una forma de opresión y adquirió conciencia de sí mismo y conciencia obrera. Empezó a visitar a muchos pobres en San Petersburgo y Moscú para tratar de entender por qué el mundo era tan injusto y por qué existía la pobreza. Escribió este texto en el que Tolstói demuestra ser un absoluto monstruo narrativo, pero en el que también se percibe que está roto por dentro y que mira a su alrededor con mucha amargura. Además, este texto sirvió después de inspiración para el panfleto que escribió Lenin. Así que recomiendo muchísimo esta obra, porque tiene un gran valor literario y también me parece muy interesante volver a leerla en nuestros días. Es un gran texto filosófico sobre la naturaleza de la sociedad, el gobierno, la política y las injusticias.

  • Mi Dios no ve

    Mi Dios no ve

    Raúl Zurita

    VASO ROTO EDICIONES

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    Me gustaría recomendaros un libro que no tiene nada que ver con el anterior, un libro híbrido que descubrí mientras escribía Lar. Fue, de todos modos, como un gran soplo de aire fresco, como respirar poesía. Es un libro de Raúl Zurita que se llama Mi Dios no ve, editado por Vaso Roto. Es una preciosidad. Como os decía, es un libro híbrido: tiene poesía, fragmentos de ensayo, ensayo poético y algunas fotografías. Es un libro bastante grande, muy bonito, que incluye también fragmentos de entrevistas al autor. Se construye así un retrato en tres o cuatro dimensiones de un poeta, a través de sus propias palabras y de lo que se ha dicho sobre él. Creo que es un testimonio poético delicadísimo, bellísimo. Es una auténtica obra de arte.

  • La cabeza de mi padre

    La cabeza de mi padre

    Alma Delia Murillo

    ALFAGUARA

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    Me gustaría recomendaros un libro de una autora mexicana, editado por Alfaguara. Se llama Alma Delia Murillo. No voy a recomendaros su última novela, sino aquella con la que me enamoré de ella: La cabeza de mi padre. Es una auténtica road movie, un libro trepidante en el que la protagonista descubre, ya de adulta, que el padre al que creía muerto no está muerto, sino que simplemente los abandonó. Entonces inicia un viaje en coche por el desierto mexicano con sus hermanos para encontrarlo. Lo único que tiene es una fotografía en la que la cabeza ha sido arrancada, de modo que ni siquiera conoce el rostro de su padre. Es un libro maravilloso, una gran reflexión sobre la identidad y la memoria.

  • La analfabeta

    La analfabeta

    Agota Kristof

    EDICIONES OBELISCO S.L.

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    Por último, me gustaría recomendaros un libro que no me canso de regalar ni de releer: La analfabeta, de Agota Kristof, editado por Alpha Decay. Es una obra de arte de lo que yo llamo también escritura atómica: concentrar el significado y ser capaz de contar una vida en apenas setenta páginas. Me parece una obra de arte mayúscula.



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  1. novela