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ESTANTERÍA

Ezequiel Martínez, director de la Feria del Libro de Buenos Aires: "En la dictadura la gente enterraba los libros en sus patios por si venían los comandos"

Entrevistamos a Ezequiel Martínez, director de la Feria del Libro de Buenos Aires, en una edición marcada por la crisis del sector, la memoria de la censura y el reto de reinventar el ecosistema editorial.

Ezequiel Martínez en la 50º Feria del Libro de Buenos Aires
Ezequiel Martínez en la 50º Feria del Libro de Buenos Aires
Pepe Verdes España /

Ezequiel Martínez (Buenos Aires, 1960) es periodista, editor y gestor cultural, y desde octubre de 2021 es director general de la Fundación El Libro, entidad que organiza, entre otras ferias a lo largo de Argentina, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Antes de llegar a la Feria fue director de Cultura de la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno” entre 2016 y 2020.

Su trayectoria en prensa está muy ligada al diario Clarín, donde fue editor de Cultura y de la Revista Ñ, uno de los suplementos culturales más influyentes en Hispanoamérica.

En su etapa al frente de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires ha tenido que gestionar dos desafíos simultáneos: el regreso a la presencialidad tras la pandemia, con la edición de 2022 como “fiesta de reencuentro”, y la crisis económica que golpea al sector del libro, sobre la que ha hablado con crudeza al describir cómo los consumos culturales son de los primeros en resentirse.

En esta entrevista que grabamos en la Sala de Prensa de la Feria pone foco en la memoria de la dictadura y la censura y nos ofrece su visión sobre lo que quisiera que sucediera en los próximos años en este encuentro.


[Pepe Verdes] Esta 50ª edición ha llegado en un momento muy delicado para la industria editorial argentina, según explicó en la inauguración Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro, con caídas de ventas, tiradas más cortas y un Estado mucho menos presente como comprador. ¿Cómo ha condicionado esta fragilidad económica en la programación y organización de esta edición? ¿Y qué papel juega la feria para amortiguar el golpe al ecosistema del libro?

[Ezequiel Martínez] Bueno, la feria siempre intenta revertir, de algún modo, esa crisis que está presente. Las tiradas son más cortas, no llegan a cubrir todas las librerías que hay en el territorio de la Argentina. Las tiradas promedio, sobre todo de las editoriales independientes, que afortunadamente son muchas y con muy buenos catálogos, tienen un promedio de 600, 700 ejemplares como mucho y se concentran en las principales ciudades del país. Por lo tanto, ahí juegan un papel muy importante algunos programas que nosotros hacemos durante la Feria del Libro.

Uno es “Librero Amigo”, donde vienen libreros de todo el país que compran al 50%. Es una ayuda que dan los expositores para que puedan llevarse libros a mitad de precio a sus librerías. Luego está un programa estatal que lleva muchos años y ha atravesado, por suerte, muchos gobiernos que lo sostuvieron, que es el de la CONABIP, el programa de las bibliotecas populares, que compran al 50% también. Con ese programa las bibliotecas populares de todos los rincones del país traen su lista de lo que sus lectores piden.

Por eso estos días de feria son el momento más fuerte de ventas en el año para las editoriales y los expositores, más que el resto del año. Por una cuestión física, el resto del año las librerías no pueden mostrar todo lo que hay, con la rotación misma de las novedades editoriales.

Hubo una feria, la primera del primer año del gobierno de Milei, que fue bastante mala; se recuperó en 2025 y esperamos que 2026, ojalá, sea aún mejor.


[Pepe Verdes] Los últimos informes muestran un fenómeno bastante llamativo: caen los ejemplares totales, pero aumenta el número de títulos y la autoedición, sobre todo. ¿Cómo está leyendo la feria esta transformación del mapa editorial argentino? ¿Y qué tipo de lugar ofrece o debería ofrecer a sellos pequeños, proyectos híbridos y autores que se autoeditan?

[Ezequiel Martínez] Sí, eso de la autoedición llama mucho la atención, a mí también. Siempre en la Argentina hubo dos o tres editoriales que hacían autoedición y luego están estos nuevos formatos, ebooks, Wattpad…, que permiten que uno publique su libro gracias a las nuevas tecnologías. Es un fenómeno contemporáneo que no reemplaza lo que los lectores tradicionales conocemos como el trabajo y el apoyo de las editoriales con historia y prestigio, pero es un fenómeno que a mí me sorprende.

Aun los que somos lectores no leemos tanto como leíamos hace 20 años, porque nuestro tiempo de lectura compite con el tiempo que llevamos con las pantallas, con las plataformas de streaming y demás. Quizá se está editando la misma cantidad de títulos que en esas épocas y el tiempo disponible ya no es el mismo.


[Pepe Verdes] En paralelo a esta crisis interna del libro, se abren ventanas nuevas para la circulación internacional. Se facilitan exportaciones, crecen las plataformas de impresión bajo demanda y se multiplican los acuerdos con otros países hispanoamericanos. ¿Qué se está haciendo desde la Feria para convertir a Buenos Aires en una auténtica puerta de salida de los libros argentinos hacia el resto del espacio hispanoamericano y hacia España?

[Ezequiel Martínez] Bueno, nosotros estamos ahora al mando, por ejemplo, de algo muy incipiente: cada vez nos conectamos más con otras ferias de habla hispana, sobre todo. Estamos armando una red de ferias y festivales de habla hispana donde están la Feria del Libro de Madrid, la feria de Bogotá, de Lima, de Monterrey, festivales como Centroamérica Cuenta, y los festivales del Hay Festival en Querétaro, Cartagena de Indias, Segovia, Arequipa.

Una cosa muy importante que se está haciendo, por lo menos en Argentina, a través de las editoriales independientes, son las traducciones no solo las que vienen desde España, sino traducciones hechas en Latinoamérica. Después están los programas de traducción, como el Programa Sur de Traducciones, que fomenta la traducción de autores argentinos a otras lenguas financiando parte del costo a las editoriales. Se les da un apoyo económico para que traduzcan autores argentinos a otras lenguas, no solo francés, italiano, portugués, que son más accesibles, sino otros idiomas a los que es más difícil llegar.


[Pepe Verdes] Siguiendo con este tema de la industria editorial, diversos actores del sector insisten en que los costes logísticos siguen siendo una barrera seria para la distribución, incluso dentro de Argentina. Desde su posición al frente de la Feria, ¿qué tipo de alianzas entre editores, distribuidores, librerías y organismos públicos se están explorando para que los libros no se queden encerrados en Buenos Aires y circulen mejor tanto en el interior como hacia fuera de los mercados?

[Ezequiel Martínez] Nosotros hacemos durante la feria una logística de envíos al interior y al exterior, de la que después te puedo pasar exactamente los datos, para los compradores que vienen del interior y también para el exterior. Es un acuerdo con DHL para la logística de envío: si compras una cierta cantidad de kilos de libros, te los enviamos gratuitamente. Al interior son aproximadamente 100 kg y hay otro umbral para envíos al exterior.

Es un programa que no tienen otras ferias del mundo y que sirve mucho para facilitar la compra a editores argentinos que puedan llevar sus libros a otras partes del país.


[Pepe Verdes] La Feria de Buenos Aires se reivindica como la gran fiesta popular del libro, con más de 1 millón de visitantes en las ediciones recientes, y al mismo tiempo quiere hablar de tú a tú con las grandes citas del libro en español. ¿Qué cree que aporta un espacio con el modelo masivo y ciudadano de Buenos Aires al conjunto de ferias hispanoamericanas y qué elementos destacaría como propios?

[Ezequiel Martínez] Esta masividad que mencionas, de más de 1 millón de visitantes, a mí me sorprende mucho y no logramos explicarla del todo. La heterogeneidad social del visitante de esta feria es enorme: si la visitas un fin de semana, ves familias, jóvenes, gente de todos los sectores, es un lugar de paseo. El año pasado hicimos una encuesta a público visitante, expositores y demás, y resultó que el 50% de la gente que viene a la feria quizá no compra un libro; el otro 50% se lleva siete u ocho libros, pero hay un 50% que viene a las actividades culturales, viene de paseo, viene de visita, pero no compra libros.

Mucha de la gente que viene quiere poder decir durante la semana en su oficina o lugar de trabajo: “Estuve en la Feria del Libro”. La Feria del Libro les pertenece, es un espacio de la ciudad. Después de la pandemia esto explotó: la feria le pertenece a la ciudad, a la gente de la ciudad, y es el lugar donde hay que ir. Es un evento social.


[Pepe Verdes] Esta edición número 50, está atravesada por el eje Memoria y Futuro, en diálogo con los 50 años del último golpe de Estado y con actividades sobre la censura, libros prohibidos y memoria cultural. ¿Qué tipo de conversación espera que se produzca entre los lectores en torno a estos temas y cómo han intentado evitar que la memoria sea solo un gesto conmemorativo y no un dispositivo crítico?

[Ezequiel Martínez] El número estaba cantado: 50 años del golpe militar. Una de las primeras cosas que dije fue que había que reivindicar a todos esos autores y esos textos que estuvieron prohibidos y censurados, que no podían estar acá. El primer tramo de la Feria del Libro de Buenos Aires coincidió con la dictadura y nos contaban —yo no estaba— que venían los censores y hacían listas de todos los libros que no podían estar en los stands, de todos los autores a los que no se podía convocar. Muchos estaban en el exilio, muchos censurados.

Hay una investigadora que se llama Judith Gociol que había hecho todo ese trabajo de investigación y lo había publicado; fue la primera que convoqué. Le dije: “Quiero que hagas una exposición con todos esos libros censurados, todos esos autores que estuvieron prohibidos”. Esa exposición está en el lugar central del pabellón 8, que hicimos como homenaje.

En esa época la gente enterraba los libros en sus patios por si venían los comandos a revisar todo, y hay libros recuperados de entonces donde la naturaleza hizo su trabajo, están con hongos, libros quemados. Tenemos algo que se llama el Maratón de lectura, que todos los años dedicamos a alguien que cumple un centenario; este año será para leer a todos esos autores que no se podían leer, autores censurados o desaparecidos.

El ciclo “50 Años de libros y lecturas” dedicado a recordar los 50 años de la feria, con mesas sobre cómo leíamos a esos autores que no podíamos leer, con autores importantes de nuestro país, muchos de los que inauguraron ferias en años anteriores. Me parece un gesto reivindicatorio que no podía faltar en esta feria.


[Pepe Verdes] Samanta Schweblin acaba de recibir el Premio de Narrativa Hispanoamericana, con una dotación y una visibilidad extraordinarias. ¿Cómo leen desde la dirección de la Feria ese reconocimiento a una autora argentina en el centro del mapa editorial hispanoamericano y de qué manera puede la feria aprovechar este momento para proyectar aún más a las escritoras y escritores argentinos?

[Ezequiel Martínez] Bueno, esa proyección la han inventado ustedes con ese premio que ha generado tanta tinta.

Estoy muy feliz de que lo haya ganado Samanta. Le mandé enseguida un mensajito y también a Leila [Guerriero], porque estaba en el jurado. Visibilizar la buena narrativa siempre es bueno. El libro de Samanta no necesitaba más prensa de la que ya tenía, ninguno de los cinco finalistas la necesitaba, eran cinco libros excelentes. A Samanta le está yendo muy bien con El buen mal acá, hace meses que está en la lista de los más vendidos.


[Pepe Verdes] Si tuvieras que imaginar la Feria del Libro de Buenos Aires dentro de 10 años, ¿qué elementos te gustaría que siguieran siendo irreductiblemente porteños y cuáles quisieras que fueran mucho más hispanoamericanos?

[Ezequiel Martínez] Me gustaría, por ejemplo —estoy fantaseando— que todas nuestras ferias y festivales tuvieran un lugar en cada una de las otras ferias y festivales. Eso está empezando a pasar. Para este 50 aniversario invité a todas las ferias amigas a hacer algo en homenaje.

Frankfurt no es hispanoamericana, pero también la hemos involucrado. Centroamérica Cuenta va a tener dos mesas; algo vamos a hacer con la Feria de Madrid, quizá una mesa, estamos todavía cerrando la programación. Hasta ayer estuvo aquí el director de la Feria de Monterrey; en Guadalajara está viniendo Marisol [Shultz] mañana. Estamos tejiendo cosas.

Que entre nuestras ferias y festivales estemos presentes y hagamos cosas juntos es como un sueño: que dentro de 10 años en cada feria y festival tengamos presencia fija. Eso sería una buena manera de estar articulados como espacio hispanoamericano.


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