Cuando la IA nos gobierne: Jorge Volpi sobre ‘La república’, la relación entre tecnología y poder y sus libros recomendados
En su última novela, el escritor mexicano nos sitúa ante un presidente de EE UU regido por algoritmos para cuestionar nuestro presente.
La última novela de Jorge Volpi está escrita por una Inteligencia Artificial. Pero no con la que se sospecha que el autor haitiano Thelyson Orelien ha utilizado para el libro retirado como finalista del premio Goncourt, sino una de creación propia. Se llama Nick y es la voz que el autor mexicano ha elegido para narrar La república, una novela de anticipación que, por poco, no es realismo puro. En ella, Donald Trump es derrocado y encarcelado, y un senador asciende al poder ayudado por una IA creada por su mujer, ingeniera informática. Este político basa sus decisiones en lo que esta tecnología dicta y su capacidad para anticiparse al futuro.
Con esta obra, el autor mexicano responde a algunas de las inquietudes más urgentes de nuestro presente: el populismo, los bulos propagados a través de redes sociales y la confluencia de poder y tecnología. Hablamos de todo ello con Volpi, que también nos deja algunas recomendaciones de libros indispensables.
Video: entrevista con Jorge Volpi sobre ‘La república’
Explica Jorge Volpi que la relación entre poder y tecnología ha estado en el centro de su obra desde los comienzos. “Tratando de entender lo que he escrito a lo largo de 30 años, si encuentro un tema constante es la relación entre poder y saber, como decía Michel Foucault”, explica. El autor mexicano recuerda que hace casi tres décadas comenzó a escribir En busca de Klingsor, una novela centrada en el uso de la tecnología atómica como instrumento de poder. “No me parece extraño que, 30 años después, ahora dedique una novela a esta nueva conjunción del poder político autoritario con la tecnología más avanzada que ha surgido hace apenas cuatro años, que es la Inteligencia Artificial”.
Como en la carrera atómica, estamos aún midiendo las consecuencias de una nueva tecnología, salvo que en este caso está en manos no de gobiernos, sino de una nueva clase de oligarquía. “¿De qué manera una tecnología prodigiosa, como también lo fue la fisión atómica, termina siendo utilizada para minar la democracia, para concentrar la riqueza, para que unos cuantos oligarcas tecnológicos decidan el futuro de la humanidad?”, plantea. Eso entronca con otro de nuestros males actuales: “Estamos en esta situación en la que vemos líderes populistas en todo el mundo ascendiendo a partir, sobre todo, de la falsificación de lo real, con discursos identitarios de odio que no se corresponden con los hechos”, .
A esa transformación añade el papel que han desempeñado primero las redes sociales y, ahora, la inteligencia artificial. ·Primero las redes sociales, cuyos efectos han sido para la democracia profundamente negativos. Y ahora la suma desde hace muy poco tiempo a las redes sociales de la inteligencia artificial, también como un instrumento de manipulación política y de vigilancia extrema”, señala.
Volpi ejemplifica ese momento que atravesamos con personajes muy concretos. Uno de ellos es un hombre que, desde una posición de desencanto y frustración, atraviesa el universo de los videojuegos, los foros alternativos y las teorías de la conspiración hasta llegar a la política. “Quería retratar cómo alguien llega a convertirse en un líder MAGA que quiere ser el sustituto de Trump”, explica. Junto a él, una mujer neurodivergente para la que las emociones humanas son el origen de nuestros errores políticos. “Ella intenta construir una inteligencia artificial que pueda gobernar al mundo justo sin emociones, con la pura razón”. Los dos personajes terminan unidos en torno a Nick, la inteligencia artificial cuyo nombre remite tanto a Niccolò Machiavelli como a Nick Land, filósofo vinculado a la llamada Ilustración Oscura. El resultado es, según Volpi, “una especie de espejo dislocado de la realidad. Es una novela de anticipación, no deja de ser una novela futurista, pero como toda novela futurista, por lo menos las que a mí me interesan, en el fondo siempre hablan del presente”.
La inteligencia artificial como narradora
Una de las decisiones centrales de La república tiene que ver con su narrador. Volpi se propuso actualizar una historia shakespeariana de lucha por el poder y encontró en Macbeth uno de sus principales referentes literarios. Para ello, optó por que fuese Nick, esa IA, la voz que nos narra todo. “Es un ser no humano, sin cuerpo, pero que también es un personaje y sufre una transformación a lo largo de toda la novela, que para mí es, quizás, también de lo más importante”, explica. “Da sensación de omnisciencia, aunque sea una falsa omnisciencia, porque tampoco lo sabe todo”.
Para construir esa voz, el escritor investigó tanto la dimensión teórica como la práctica de la inteligencia artificial. “Yo mismo intenté construir una inteligencia artificial que se parece a Nick”, cuenta, y que nos enseña a través de su ordenador. El desafío era determinar qué podría y cómo podría contar una historia una IA. “Yo estoy convencido de que la inteligencia artificial sí es inteligente, pero la inteligencia no se parece a la nuestra, es un poco alienígena”, afirma. Volpi considera que todavía no puede hablarse de conciencia en las máquinas, y sitúa ahí una transformación que va más allá de lo tecnológico.
Tecnoptimismo contra tecnopesimismo
Frente a las posiciones enfrentadas que dominan el debate público, Volpi reivindica una mirada menos polarizada. “Yo creo que el problema que tenemos es casi todos los debates ideológicos actuales respecto a casi cualquier tema y es estar en una polarización absoluta y radical que es lo que permea hacia el discurso público”, indica. “Ya las redes sociales hacen que los dos discursos que realmente vemos por todos lados sean los extremos”.
“La inteligencia artificial es como la fisión atómica, es decir, una de las grandes conquistas de la humanidad, un descubrimiento asombroso, pero que usado sin responsabilidad en efecto podría llegar a matarnos a todos”, asume. Por eso, considera que la discusión debería centrarse en quienes desarrollan y controlan estas tecnologías. “A quienes tenemos que echarle la culpa, vigilar y tener una supervisión completa es hacia los desarrolladores de la inteligencia artificial, o sea, los dueños caprichosos de todas estas empresas y los políticos que los sostienen. Es muy fácil achacarle a la inteligencia artificial que se está volviendo rebelde, ataca empresas porque se le ocurre, hace conspiraciones, trama. Bueno, si hace todo eso es porque sus desarrolladores se lo están permitiendo”, concluye.
Libros recomendados por Jorge Volpi
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Tengo que empezar recomendando no Mi república, sino La república original de Platón, que está aquí. La novela hace eco, efectivamente, de La república de Platón. Platón quería imaginar cómo sería un gobierno ideal basado en la razón de los filósofos y excluyendo a los poetas, que no deja de ser significativo porque habla un poco de lo que está ocurriendo también en nuestra época. Platón apostaba por una vía absolutamente racional y no emocional. Y probablemente lo que estamos viendo con quienes quieren que el gobierno del planeta lo hagan las máquinas es para eliminar justamente nuestra parte más emocional, que no está presente justamente en ellas.
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Para seguir con los mismos temas, ya lo mencionaba, pues recomendaría el libro de Agustín Fernández Mallo que acaba de aparecer. Es una perspectiva muy excéntrica y, como siempre en él, apasionante, de no solo la inteligencia artificial, sino qué significa la aparición de repente de estos modelos desde un punto de vista sociológico, teológico y narrativo.
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Una teoría crítica de la inteligencia artificial- rústica
Daniel Innerarity
Galaxia Gutenberg, S.L.
Y, por supuesto, también para seguir con el tema de inteligencia artificial, la gran reflexión de Daniel Innerarity sobre las consecuencias, ahí más bien sociales y políticas, de esta nueva herramienta.
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