Jacobo Bergareche y ‘Tío grande’: un libro sobre la amistad y la empatía, y sus lecturas recomendadas
El autor nos habla de una obra en la que se embarca en una búsqueda de los orígenes de su amigo Amadou, migrante de Guinea-Conakri.
Todo empezó con una partida de mus. Cada año, Jacobo Bergareche organiza un torneo de este juego de cartas en honor a su hermano Roque, asesinado durante un viaje a Angola. Esos encuentros, que incluyen comida abundante para cerca de cien personas, se suelen prolongar, y en una de sus ediciones, el autor de Los días perfectos se sentó con el encargado del local para intentar retrasar la hora de cierre. Ahí conoció a Amadou, un joven de Guinea-Conakri, y la historia que da origen a Tío grande.
La nueva obra de Bergareche es la historia de esa amistad que surgió cuando Amadou le contó cómo partió de su aldea a los 12 años, en un viaje que duró cuatro años y que costó la vida a varios de sus compañeros de periplo. También es la historia de cómo Bergareche viajó junto a Amadou a su pueblo natal para conocer sus orígenes, y del paralelismo entre esa historia y la del hermano del autor, Roque. Un libro sobre la amistad, la empatía y el duelo del que nos habla Bergareche, que también nos deja sus libros recomendados.
Video: entrevista con Jacobo Bergareche sobre Tío Grande
Cuenta Jacobo Bergareche que, en aquel torneo de mus, intentó ablandar a ese encargado de local con la historia de su hermano, pero acabó siendo él el conmovido. “Es una historia que hemos oído muchas veces, la historia de cómo llegan los inmigrantes, los menores, pero él es que sabía contarla”, recuerda. “Aunque la historia la sepamos, no hay nada mejor que alguien que sepa meter los matices, que sepa contarte realmente cómo se sintió, qué es lo que le pasó, y Amadou es un gran narrador. Su historia me impresionó muchísimo y me quedé con su teléfono. Le escribí esa misma noche y le dije: ‘Me encantaría volver a hablar contigo, que me sigas contando tu historia’.
Así fue. Amadou fue uno de los entrevistados para el libro Amistad, que Bergareche firmó junto al neurocientífico Mariano Sigman, y también se reflejó en el podcast que nació de ese proyecto. Pero el vínculo del autor y Amadou fue mucho más allá. “Lo escuchó Luis Solano, mi editor, y me dijo: ‘Oye, para tu próxima novela, deja de hacer la historia de pijos que estás haciendo, ¿y por qué no piensas en algo sobre Amadou, que es una gran historia, y la mezclas con la de tu hermano? Ahí hay un espejo interesante que tú puedes contar”, explica. “A veces está bien que alguien te proponga que cuentes una historia, que la historia llegue a ti, y no tú a ella. Y ese es el origen”.
Un viaje al origen
Para Tío grande, que toma su título de la expresión con la que Amadou se refiere a Bergareche, el escritor decidió que no podía simplemente narrar la peripecia vital de su amigo. “Creo que las cosas, para escribir de ellas, hay que verlas y vivirlas, y que en el año 2026 un blanco privilegiado cuente la historia de un inmigrante negro que viene sin nada… Eso lo podía hacer Chaves Nogales en los años treinta contando la historia de otro, pero hoy en día no te puedes esconder como narrador y que no se te vea el plumero. O sea, tienes que ir ahí”.
Así, ambos se embarcaron en un viaje hasta la aldea de Amadou en Guinea-Conakri. “Es una experiencia completamente transformadora, claro”, apunta. “Una cosa es que te cuenten las cosas, y otra cosa es ir a verlas ocurriendo y ver cómo pasan y estar en los sitios, olerlos y tocarlos, ir por esas carreteras, hablar con esa gente, ver a los que están atascados en medio de ese viaje de años. Esa historia también es la mía, descubriendo la historia de Amadou y poniéndola en el espejo con la historia de mi hermano, Yo quería unirlo todo y estar en los lugares. Verlos con él, ver su reacción, verle revivirlo. No valía con quedarse en casa y que el otro te contara cosas, sino que había uno que exponerse a ver estos lugares”.
Literatura para agrandar la empatía
La publicación de Tío grande ha llegado en un momento en el que las crisis migratorias, tristemente siempre de actualidad, están más que nunca en la conversación en España. “La literatura pone un microscopio sobre la gente y cuenta las historias, devuelve la humanidad a la gente”, señala Bergareche. “Nosotros vemos acrónimos, los MENAS, o vemos grandes números, los 80.000 ‘invasores’ de Ceuta, pero no ves a las personas, no ves la historia de Amadou. Yo creo que la literatura ahí debe estar muy alejada de la política, aunque hay gente que piensa que todo es política, incluso la literatura. Pero lo que sí hace es que te da una lente para poder ver todo esto desde una perspectiva humanista”.
Ese punto de vista ahora es más necesario que nunca. “Vivimos un momento cruel, una sociedad de la crueldad desde hace unos años, donde deshumanizamos a los otros y les echamos la culpa de todo lo que nos pasa”, señala Bergareche. “Es un poco el problema de esta época identitaria, donde todos los problemas vienen causados por los demás. Es una manera muy fácil de ver el mundo, porque construyes un enemigo y no te responsabilizas de nada de lo que ocurre a tu alrededor. Estamos en ese mundo ahora, el mundo de la crueldad y de la deshumanización”.
Por supuesto, la literatura no tiene soluciones a esos problemas. “En el libro tampoco propongo soluciones al problema de la inmigración porque yo no soy economista, no soy sociólogo, no soy demógrafo. No sé cómo hacerlo de una manera ordenada sin que se desborden todos nuestros servicios sociales y nuestra convivencia. Lo único que sí propongo es lo que puede proponer un escritor. Lo único que está al alcance de un escritor son personas: mirarlos como uno se mira en un espejo”, concluye.
Libros recomendados por Jacobo Bergareche
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Los ensayos de Michel de Montaigne creo que es la gran biblia humanista y de los librepensadores , de mirarse a sí mismo y mirar hacia afuera, mirar al mundo, libre de yugos ideológicos y de apriorismos y con asombro ante todo. Creo que es un libro que todo el mundo tiene que leer, es una gran biblia laica.
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Me acabo de leer un libro que es como una especie de reverso de este libro, que es La montaña mágica, de Thomas Mann. Es un libro duro de leer, porque puede ser aburrido, puede pasar que no ocurra nada, es larguísimo y, sin embargo, es un libro muy interesante que nos radiografía cómo Europa es una gente detenida en el tiempo que no sabe cómo salir de donde están, que es un poco lo que les pasa a los inmigrantes, pero desde el privilegio. En el propio libro lo comparo con La montaña mágica, cuando están todos en la montaña del Gurugú viendo cómo llegarán alguna vez a Europa y, si no llegan a Europa, y perdiendo el tiempo y perdiendo la vida en eso.
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Ceo que narra muy bien el problema de la atención fragmentada y de nuestra incapacidad de habitar el presente, que es como una maldición de nuestro tiempo.
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Y luego un libro que me encanta y que también siempre recomiendo es Rubaiyat, de Omar Khayyam, que es un escritor persa que realmente celebra la vida y exhorta e invita a vivir, y a vivir ya con urgencia. Creo que ese libro siempre alegra la vida en cualquier momento.
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