Juan Gómez Bárcena y sus libros recomendados sobre el tiempo, la culpa y el duelo
En 'Abril o nunca', el autor reflexiona sobre cómo se percibe el tiempo tras la pérdida en una obra que nos habla de los lazos de la paternidad y sobrevivir al dolor.
¿Cómo se percibe el tiempo cuando alguien vive un duelo? ¿Cómo se vive cuando alguien intenta revivir una y otra vez un momento fatídico para cambiar el pasado? De esas preguntas surgen Abril o nunca, la última novela de Juan Gómez Bárcena, en la que el escritor cántabro da vueltas a algunas de sus obsesiones -el tiempo y la culpa- de una forma nueva. A través de un padre separado que vive un duelo, Gómez Bárcena nos cuenta una historia a la vez emotiva y reflexiva sobre cómo sobrevivir al dolor. Hablamos con él de su nueva obra y nos recomienda libros sobre el tiempo, la culpa y el duelo.
Video: entrevista con Juan Gómez Bárcena
Abril o nunca, explica Juan Gómez Bárcena, nació sin una intención clara y de una manera distinta a la de sus anteriores novelas. “Siempre intento hacer cosas distintas y repetirme poco. Necesito probar cosas dentro de ciertos temas que se repiten, como el del tiempo o la culpa, que son temas que están bastante presentes”, cuenta. “En este caso, ha sido un libro que se me impuso un poco y ha llegado de un modo muy distinto a otros. Me llegó primero el título. No sabía todavía por qué Abril o nunca, qué significaba, dónde iba a estar ambientada, cuándo... Luego comencé a ver una imagen de un padre y una hija en un escenario idílico a punto de que pasara algo horrible y sobre todo empecé a ver a ese mismo padre tratando de reproducir ese mismo hecho para corregirlo. Sé que hay muchos escritores que trabajan a partir de una imagen, a través de intuiciones. No es mi caso, entonces ha sido muy refrescante para mí trabajar desde otro lugar muy distinto”.
Una de esas novedades es la exploración de la paternidad, en especial una que ha cambiado en los últimos tiempos. “La paternidad en sí no me interesaba previamente, pero en mi literatura ocurre que hay muchos temas que llegan a interesarme en la medida en la que de repente me son necesarios para la escritura”, explica Gómez Bárcena. “Yo sabía que el duelo iba a tener una fuerte presencia. Veía a ese padre y a esa niña y, en algún momento, uno se da cuenta de que son padre e hija los que protagonizan esa imagen y entonces comienza a reflexionar sobre la paternidad. Yo no soy padre pero me interesa mucho ver esos vínculos que se establecen entre padres e hijos, muy particularmente entre hombres, los padres, porque son relaciones que eran temas antes muy poco tratados, entre otras cosas porque los padres estaban un poco ausentes. Ahora se espera un rol mucho más completo y creo que hay padres que se sienten culpables de no estar quizás a la altura de ese rol, o hay padres incluso que tienen una relación más estrecha con sus hijos que con sus propias parejas. Y así sucede en el caso de mi protagonista, que es un hombre que no tiene un fuerte apoyo emocional. Está un poco aislado del mundo y lo único que de alguna manera le llena son las relaciones con mujeres, ya sean parejas, que en general no le ha ido muy bien, ya sea con su hija”.
Juan Gómez Bárcena: "Me interesaba describir esa parálisis en el tiempo cuando vivimos tragedias"
En Abril o nunca tiene un papel capital uno de los temas clásicos de la obra de Gómez Bárcena: el tiempo como una materia voluble, que se expande y se contrae según la visión de cada persona. “Creo que lo que más me interesaba era cómo describir este tiempo que es más bien una especie de bucle, de loop, donde volvemos una y otra vez y esa detención, esa parálisis que ocurre en el tiempo cuando vivimos ciertas tragedias”, cuenta. “A mí me interesa mucho describir el tiempo interno de los personajes, y creo que lo fantástico se acerca mucho al modo en que percibimos las cosas cuando vivimos situaciones límite. El tiempo se detiene, por ejemplo, cuando tienes un accidente, va más despacio. O ciertas personas que viven un trauma, esto lo estudié mucho con los supervivientes del holocausto, ven el tiempo hacia atrás en algunos momentos particulares. Y, por supuesto, quien vive un duelo tiene la sensación de que el tiempo se ha detenido por completo. Me interesaba hacer una novela desde una perspectiva fantástica de detención del tiempo, pero en este caso porque es realista en el sentido de que lo está viviendo una persona que lo vive así, que lo experimenta así. Entonces he jugado mucho con la repetición, con las pequeñas variaciones, que es algo que me gusta mucho, como la fuga musical. Estas estructuras donde se repite un mismo motivo, pero va cambiando poco a poco a partir de esa repetición”.
Juan Gómez Bárcena: "Me parece bonito poder ser ligero también en la descripción de una tragedia"
Pese a que trata con material altamente emocional, Abril o nunca no cae en el dramatismo. “Yo no quería hacer un libro muy lacrimógeno, ni quería hacer un libro muy obsceno en cuanto a la manifestación del dolor”, confirma el autor. “Me interesaba ser muy discreto con el dolor del personaje. En parte me ayudó el hecho de que Daniel, el protagonista del libro, es un hombre que no ha terminado de digerir lo que ha sucedido y por lo tanto no lo verbaliza. Incluso, desde muy pronto, está evitando el recuerdo. Y en ese sentido, creo que era relativamente fácil escabullirse de describir ciertos momentos, ciertos pasajes un poco dramáticos. Creo que es fácil caer en lo obsceno, caer en lo dramático, y yo no quería hacer eso. Al mismo tiempo, es muy fácil que un libro con esta temática quede muy solemne y yo quería incluso que hubiera algunos elementos de humor. Es decir, que el propio libro tuviera cierta ligereza. Me parece bonito poder ser ligero también en la descripción de una tragedia y poder mostrar cómo lo trágico a veces viene mezclado con lo cómico, porque así sucede”.
Libros recomendados de Juan Gómez Bárcena
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Un libro que fue muy importante para la escritura de este fue En algún rincón del tiempo, de Richard Matheson. Yo llegué a él por la película Somewhere in Time que también me gustó mucho donde se explora la posibilidad de los viajes en el tiempo por hipnosis. Es un planteamiento que me pareció interesante. Siempre me había gustado la idea de los viajes en el tiempo pero siempre había pensado en ellos a través de la idea de máquinas o de complejos procedimientos físicos y de repente la idea de que sólo la cabeza nos pudiera guiar en el tiempo me resultó muy atractiva y fue una de las génesis del libro.
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Una novela que me encanta y que releí para la escritura de este libro porque precisamente toca los mismos temas: memoria, viaje en el tiempo, trauma. En el caso de Vonnegut es un trauma colectivo, en el caso de mi personaje es un trauma individual. También de Vonnegut aprendí mucho a usar el humor. Creo que es algo muy interesante en Vonnegut, que puede contarnos cosas horribles y nos puede hacer sonreír. Es algo que me resultaba muy atractivo.
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Esta novela tan curiosa donde una mujer quiere dormir durante un año entero y donde lo que se está ocultando evidentemente es una depresión y hace algo maravilloso, que es ser capaz de mantener una novela con una trama muy laxa, porque lo que tenemos es un personaje que prácticamente todo el tiempo está solo y prácticamente todo el tiempo está en su casa y al mismo tiempo el trauma está coqueteando por ahí pero no lo quiere mirar.
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Cuenta la pérdida de un hijo y es un libro que habla precisamente de esta detención del tiempo, de qué es lo que sucede cuando el tiempo se espesa, cuando ya no es algo fluido, cuando tenemos la sensación de que todo se paraliza. Digamos que le dio un poco de corpus teórico a algunas de las cuestiones que planteaba en el libro, y que tiene esta frase que a mí me marcó mucho y que fue uno de los disparadores del libro: ‘Podemos perdonarnos por la muerte de nuestros hijos, puede que ese perdón tenga que repetirse una y otra vez, no lo sé’. Esa idea del perdón que se repite eternamente tiene mucho que ver con mi libro.