Libros para resistir al futuro distópico: las recomendaciones de Ricardo Menéndez Salmón
En 'Arca', su nueva y ambiciosa novela, reflexiona sobre el futuro de Europa a través de elementos de la ciencia ficción.
Hace ahora casi tres años, Ricardo Menéndez Salmón nos explicaba algo de la novela que estaba escribiendo. Entonces, el escritor asturiano destacaba tres temas clave: la concepción del ser humano y hacia dónde camina, el ecologismo en su sentido más amplio y Europa como concepto histórico y cultural. Todo eso ha acabado por cristalizar en Arca, una novela ambiciosa en contenido y continente, en el que Menéndez Salmón se vale de elementos distópicos para hablarnos de nuestro presente, en un tiempo en el que presente y futuro están cada vez más cerca. Con él hablamos de Europa, de la ficción de la catástrofe y de los últimos libros que le han seducido.
Video: entrevista con Ricardo Menéndez Salmón
La creación de Arca le ha llevado a Ricardo Menéndez Salmón seis años, pero los temas que nos comentaba se han mantenido en el resultado final. En su nueva novela nos presenta a un narrador con el poder de ver momentos del pasado al tocar objetos, una sociedad futura que ha vivido un momento de cambio global llamado “la gran conmoción”, una trama ligeramente policiaca y, todo ello, en una Venecia que está en pleno proceso de hundimiento. “Seis años de redacción que me ha llevado esta novela es muchísimo tiempo. Te da ocasión para arrepentirte, de buscar en otros lugares, pero yo creo que no me he apartado demasiado del propósito”, explica el autor.
“Lo más difícil quizás ha sido no perderle el pulso nunca a la novela", prosigue. "Esta novela la empecé a redactar a las puertas de la pandemia. El libro es ambicioso en el continente, ha sido ambicioso en su trato en el tiempo y creo que es ambicioso a nivel de propuesta. Para mí la palabra que define a Arca es densidad. Es una novela en la que suceden muchas cosas a nivel de peripecia, pero esa peripecia está al servicio de momentos de detención, no solo de la acción, sino también del lector”.
Ricardo Menéndez Salmón: “La realidad pisa el terreno de las ficciones de un modo mucho más abrupto”
En Arca, como ya hiciera en Horda, Menéndez Salmón recurre a la distopía, pero alejándose de una interpretación cada vez más vinculada al espectáculo y utilizándola como una herramienta para explicar nuestro presente. “Quizás la marca de agua de nuestra época es precisamente que el tiempo entre la enunciación de una posibilidad, la que sea, y su plasmación se hace cada vez más estrecho, más corto. Nos encontramos con que la realidad pisa el terreno de las ficciones de un modo mucho más abrupto que en el siglo pasado, por ejemplo”, reflexiona. “Esa percepción de que todas las distopías del siglo XX acabaron por cumplirse, desde el gran hermano a la farmacocracia, desde el neuromante al cyborg, hoy está más a la vuelta de la esquina. A mí lo que me interesa de este género, o subgénero, es que me parece que se ha convertido en un buen sismógrafo, en un buen detector de las líneas de fuerza por las que circulamos. Y en ese sentido me parece que es una herramienta interesante de manejar”.
Ese futuro cercano que Menéndez Salmón imagina en Arca se sitúa en una Venecia que comienza a hundirse, una elección nada casual. “La palabra no me gusta, pero creo que Venecia es un milagro, un milagro de la ingeniería humana. Ya desde su propia concepción, alzar una ciudad sobre las aguas, sostenerla sobre madera, es un triunfo de la voluntad humana. Luego ese triunfo se ha convertido en depósito de arte, de política, de poder. En algún momento de la historia, Venecia es la ciudad más importante de lo que se llama Europa”, relata. “Al lado de eso, tenemos la ciudad que es hoy, que se ha convertido en la máxima expresión, ya no de los lugares de consumo, sino del consumo de lugares. La degradación de Venecia en nombre de la horda, en nombre del estar allí, en nombre de la espectacularidad, es especialmente dramática, porque convierte un recipiente maravilloso en la sensación que yo tengo cuando acudo allí, que es estar ante un decorado, ante una especie de parque temático de la vulgaridad. Tenía ciertas dudas, porque es una ciudad tan presente en el imaginario que otra novela sobre Venecia parecía subrayar lo que se ha subrayado mil veces, pero a la vez me parecía que no iba a encontrar otro escenario igual, y por cuestiones personales es una ciudad que conozco bien, y he intentado verla desde otro ángulo”.
Esa visión incorpora un gran cambio, un antes y un después que Menéndez Salmón ha llamado “la gran conmoción”, y que tiene que ver más con una nueva etapa del planeta y lo que conocemos más que con la ficción catastrofista, esa que nos presenta futuros con virus mortales, zombies o sociedades postnucleares. “Quizás el concepto se construye precisamente desde el cansancio hacia esas narrativas del desastre”, apunta el autor. “Buscando una imagen que me pareciera poderosa, se me ocurrió esa reconfiguración, incluso de lo inorgánico. Ya no es que se revele la naturaleza, se revelan las cosas, las cosas pierden su adherencia, se volatilizan, se caen, se destruyen. Me parecía una imagen que se puede convertir en símbolo, que se puede convertir en metáfora más potente, que estas otras narrativas que parecen siempre apuntar a lo nuclear, a la enfermedad”.
"El arca funcionaría como esa caja de cajas donde preservar del diluvio cosas que tenemos que llevarnos"
Esa aproximación a lo distópico también tiene, en su caso, un vínculo con lo que llama “una idea de recomienzo”, simbolizada en ese arca al que remite el título. “El arca como casa de renacimiento, el arca como casa de reinicio, el arca como casa de segunda posibilidad”, explica. “Yo sé que metería en ese arca y sé qué cosas podríamos reclamar como nuestras, en este caso los europeos: un modo de estar en lo cotidiano, unos principios de prudencia, incluso de vida contemplativa, aunque cada vez nos quedan menos espacios y posibilidades de ejercerlas, y esa idea de un lugar que nos permitiera salvar todo lo que nos ha ido quedando. Claro que el arca funcionaría ahí como esa caja de cajas donde introducir y preservar del diluvio cosas que tenemos que llevarnos, porque si renunciamos a esa impedimenta, entonces sí que ya hay que abrazar esas narrativas del apocalipsis, y yo me resisto a ello”.
Libros recomendados de Ricardo Menéndez Salmón
-
De Michelle Grangaut una escritora francesa que ya falleció hace un tiempo, es de los libros que más me ha seducido de los que he leído últimamente.
-
Agnes Owen es una escritora escocesa, ese libro me ha seducido también.
-
He releído El arco iris de gravedad, de Pynchon, con riesgo de mi salud, pero he vuelto a encontrar en ese libro momentos que merecen la pena, de esfuerzo.
-
Es un libro sobre las rederas gallegas, es una novela que se había publicado ya en gallego, pero ahora la recupera Asteroide en castellano, y trata sobre el mundo de las rederas gallegas, y me ha parecido un debut espléndido.