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Los mejores libros para leer al final del verano

Una selección de libros para despedir a la época más calurosa del año.

Librotea.
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Lucía Rojas España /

Los últimos días de vacaciones marcan, irremediablemente, el final del verano. Los días empiezan a acortarse, las noches refrescan y las vacaciones quedan atrás. Pero el final de esta estación es también casi un estado de ánimo: la melancolía por lo vivido se mezcla con la expectativa de lo que está por venir, en una sensación agridulce que la literatura ha sabido retratar con especial precisión.

Hay veranos que terminan con una despedida, otros con una pérdida y algunos que se quedan para siempre en la memoria. Estas novelas y relatos exploran ese instante en el que la luz del verano empieza a apagarse y todo parece adquirir un significado diferente. Una selección de libros para decir adiós al verano a través de la literatura.


De repente el último verano, de Tennessee Williams

De repente el último verano

De repente el último verano

Tennessee Williams
Alianza Editorial

En el título de esta obra de Tennessee Williams ya está contenida toda su tragedia. De repente el último verano gira alrededor de la muerte, la memoria y los secretos familiares, pero también alrededor de ese instante en que la juventud deja de ser un territorio protegido. El verano aparece asociado a un pasado que ya no puede recuperarse y a una revelación que obliga a mirar de otra manera lo sucedido.


El nadador y otros cuentos, de John Cheever

El nadador y otros cuentos (edición ilustrada)

El nadador y otros cuentos (edición ilustrada)

John Cheever
Random House

Pocas autores han capturado como John Cheever la cara oculta de la felicidad suburbana estadounidense. En El nadador, uno de sus relatos más célebres, un hombre decide atravesar las piscinas de sus vecinos para regresar a casa. Lo que comienza como una aventura casi absurda se transforma poco a poco en una reflexión sobre el paso del tiempo, la pérdida y las ilusiones que se deshacen. El verano, luminoso y aparentemente interminable, acaba revelándose como una ilusión.


El último septiembre, de Elizabeth Bowen

El último septiembre

El último septiembre

Elizabeth Bowen
Acantilado

El verano puede terminar también porque el mundo que lo rodea está a punto de cambiar. Eso ocurre en El último septiembre, novela ambientada en la Irlanda de 1920, cuando la violencia de la guerra de independencia empieza a cercar la vida aparentemente apacible de una familia. Elizabeth Bowen construye así una novela sobre el final de una época, donde las fiestas, los romances y las rutinas cotidianas conviven con la certeza de que nada podrá permanecer igual.


Adiós, luz de veranos, de Jorge Semprún

Adiós, luz de veranos

Adiós, luz de veranos

Jorge Semprún
Tusquets Editores S.A.

El verano se convierte en este libro de Jorge Semprún en un territorio de la memoria. A través de recuerdos de infancia y juventud, el escritor reconstruye una España anterior a la Guerra Civil y marcada posteriormente por la violencia y la represión. Adiós, luz de veranos tiene algo de despedida íntima: la evocación de un tiempo perdido y de una juventud que solo puede recuperarse mediante la escritura.


Final de verano, de Philippe Besson


El título de Philippe Besson funciona como una declaración de intenciones. En esta novela, el final de las vacaciones sirve de escenario para explorar la memoria, el deseo y aquello que permanece cuando una experiencia aparentemente breve ha terminado. La atmósfera, silenciosa y melancólica, recuerda a la pintura de Edward Hopper: espacios detenidos, personajes aislados y una sensación de que algo acaba de suceder o está a punto de hacerlo.


La curva del olvido, de Pedro Zarraluki

La curva del olvido

La curva del olvido

Pedro Zarraluki
Ediciones Destino

¿Qué queda cuando el verano de la vida empieza a quedar atrás? La curva del olvido, de Pedro Zarraluki, aborda precisamente esa relación entre memoria, vejez y juventud. Sus personajes se enfrentan a los recuerdos y a aquello que el tiempo ha ido modificando. Como sucede al final del verano, mirar hacia atrás implica descubrir que algunas cosas se han perdido mientras otras permanecen con una intensidad inesperada.


El año del verano que nunca llegó, de William Ospina

El año del verano que nunca llegó

El año del verano que nunca llegó

William Ospina
Random House


En 1816 el verano prácticamente desapareció en buena parte del hemisferio norte como consecuencia de la erupción del volcán Tambora. Aquel extraño año, conocido como «el año sin verano», quedó ligado a la creación de Frankenstein y a una serie de circunstancias excepcionales. William Ospina reconstruye en este libro aquel episodio histórico y literario, demostrando que incluso un verano que nunca llegó puede convertirse en materia de literatura.


Helena o el mar del verano, de Julián Ayesta

Helena o el mar del verano

Julián Ayesta Prendes
Acantilado

Hay libros que consiguen concentrar en muy pocas páginas toda la intensidad de un verano. Helena o el mar del verano, de Julián Ayesta, es uno de ellos. Esta breve novela de iniciación sigue el despertar sentimental de un adolescente y está atravesada por el mar, el deseo, la amistad y el descubrimiento del mundo adulto. Su luminosidad hace que la despedida resulte todavía más evidente: cuando termina el verano, también termina una determinada forma de mirar la vida.


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