EL RECOMENDADOR DE LIBROS

Logo El Diario
Logo Librotea
Estantería

María José Fuenteálamo: una memoria familiar a través de la carne y sus libros imprescindibles

La periodista parte de su herencia familiar para mostrar en 'La hija del carnicero' una mezcla de memorias, ensayo y narración.

María José Fuenteálamo (foto: Librotea)
María José Fuenteálamo (foto: Librotea)
Guillermo Arenas España /

Durante mucho tiempo, María José Fuenteálamo intentó escapar del mundo de la carne. La escritora y periodista crecido en una saga familiar de carniceros formada por su padre, su abuelo y su bisabuelo. Y precisamente por eso desarrolló una resistencia temprana hacia aquel mundo. "Yo quizá podía haber sido la perfecta vegetariana porque yo estaba en rebeldía desde que tengo memoria", recuerda.

Esa tensión entre rechazo y pertenencia es uno de los motores de La hija del carnicero, un libro en el que convierte la historia de su familia en una reflexión sobre la herencia, la alimentación, nuestra relación con los animales y la transformación de una sociedad que ha pasado de convivir con ellos a consumir productos cada vez más alejados de su origen. Hablamos con ella de esta obra y nos recomienda algunos de sus libros imprescindibles

Video: entrevista con María José  Fuenteálamo

María José Fuenteálamo: la memoria de la carne
María José Fuenteálamo


Fuenteálamo nunca pensó en escribir esta historia en la forma de una novela convencional. "Pensé que quizá si lo novelaba me hubiese quedado una cosa mucho más lineal", explica. Por eso optó por una estructura híbrida en la que conviven la memoria, el ensayo y la investigación. "He intentado contar cada cosa en el formato que yo quería". En sus páginas aparecen recuerdos personales, pasajes que podrían leerse como un diario y reflexiones más cercanas al ensayo. Para la autora, la mezcla de géneros era también una forma de exploración. "Ha sido un experimento para mí misma, de mirar hacia atrás y mirarme desde diferentes formatos".

La hija del carnicero

La hija del carnicero

María José Fuenteálamo
Circulo de tiza

Además, existía una libertad poco habitual en este proyecto. "Los periodistas a veces tenemos miedo de que te quiten el tema", comenta. “Pero este tema no me lo podía quitar nadie". La razón era sencilla: "Una niña periodista nacida dentro de una carnicería, que sobre todo quería huir de la carnicería, que en la vida se le hubiera pasado escribir sobre la carnicería, me daba también esa libertad absoluta de hacerlo un poco como quisiera".

La herencia de la carne

Una de las cuestiones centrales de La hija del carnicero es la influencia que ejerce el origen sobre nuestra identidad. Fuentelálamo recupera una frase de Paul Valéry que la ha acompañado durante la escritura: "La educación verdadera es rehacer la educación primera". "La educación primera es una en la que tú no tienes ni voz ni voto", explica. “Nacemos dentro de una familia, una cultura y unos valores determinados. Después llega el momento de aceptar esa herencia o discutirla. "Luego ya te vuelves más o menos rebelde y aceptas o no aceptas".

En su caso, la respuesta inicial fue la rebeldía. "Vale, yo estoy aquí, esta es mi familia y esta carnicería". A eso se sumaba una circunstancia particular: era hija única de varias generaciones de carniceros. Aunque nadie le exigía continuar la tradición, la sensación estaba ahí. "Era como decir: ojo, que me toca a mí. Yo voy a tener que ser la siguiente". Con los años esa mirada cambió. Hoy contempla aquel legado desde otro lugar. "No es que haya hecho las paces porque tampoco era una guerra", matiza. “Pero ahora es cuando soy muy consciente de que esa herencia que a lo mejor yo intentaba rechazar, en el fondo era un lujo". Esa herencia ha quedado como parte fundamental de su personalidad. "Escucho al camarero explicar de dónde viene ese trozo de carne, qué ha comido ese animal, y digo: fíjate, pero si este era mi padre", cuenta.

Una investigación sobre la carne

La investigación que sostiene el libro la llevó a recorrer siglos de historia humana. Fuenteálamo leyó antropología, estudios sobre alimentación y ensayos críticos con el consumo de carne. "He leído muchísimos libros de antropología sobre cómo la carne nos ha configurado como humanos". Uno de sus descubrimientos fue el papel de la carne en la construcción de la vida comunitaria. "El ser humano empieza probablemente siendo carroñero", explica. Más adelante llega la caza y con ella una nueva forma de convivencia. "No tenemos forma de conservar la carne y entonces existe esa comunión, esa vida en sociedad, esa plaza del pueblo para compartir lo que se ha cazado".

Incluso materias que nunca habían despertado su curiosidad adquirieron un significado nuevo. "Yo no le había hecho nunca caso a la prehistoria". Sin embargo, al abordar el libro decidió cambiar de perspectiva. "Me puse mis gafas cárnicas". Ese cambio de mirada le permitió entender mejor cuestiones contemporáneas relacionadas con los hábitos alimentarios y las diferencias culturales entre países. "El mismo mensaje, a favor o en contra, no está llegando a una sociedad que consume de la misma manera".

Una revolución silenciosa

Al reconstruir la historia de su familia encontró una paradoja reveladora. Intentaba averiguar por qué su bisabuelo había abierto la primera carnicería familiar, pero terminó descubriendo otra cosa. "No encontré un porqué. Lo que encontré es que eran las otras familias las que habían cerrado sus carnicerías". Porque España procedía de una realidad muy distinta. "Venimos de casas en las que había corrales con animales, de una sociedad en la que los niños convivían con los cerdos, con las gallinas, con los conejos". Esa transformación histórica la llevó a una conclusión que atraviesa el libro. "Quizá la del consumo de la carne ha sido la última revolución a la que hemos asistido". Los cambios sociales han acabado con eso. "Hemos perdido la conexión con los animales”, asegura. “Creo que ninguno de nosotros hoy sabría cuidar de un cerdo o de una gallina".

Cuando sus padres cerraron la carnicería sintió que desaparecía algo más que un negocio familiar. "Tuve una sensación de pena. Se cerraba un capítulo en mi vida en el que había aprendido cosas de los animales, los había tocado". Por eso reivindica una imagen distinta del oficio de carnicero. "Yo estaba convencida de que para ser carnicero, sobre todo, sobre todo, tenías que querer mucho a los animales". Esa reflexión terminó convirtiendo el libro en algo parecido a un homenaje. "Yo creo que le escribí una carta de amor al carnicero y a la carnicería. Probablemente es un mundo que ya no vayamos a ver".

Libros recomendados por María José Fuenteálamo

¿Qué lee María José Fuenteálamo?
¿Qué lee María José Fuenteálamo?


  • Geografía del deseo

    Geografía del deseo

    María José Solano y Jesús García Calero

    REINO DE CORDELIA S.L.

    Comillas Logo

    Yo había leído poco relato erótico, pero me ha parecido leer relatos eróticos nos habla mucho de nosotros también, y lo conecto con esa idea de la carne, que también lo conecta a autora María José Solano, que es amiga mía. Somos carne, y la carne que desea también.

  • Nazarena

    Nazarena

    Karina Sainz Borgo

    ALFAGUARA

    Comillas Logo

    Me ha encantado por la brutalidad de sus personajes femeninos, porque es verdad que nos retrotrae a ese realismo mágico que tanto hemos disfrutado, pero con unos personajes fuertes, fortísimos, con unas trazas incluso folclóricas, en las que hay reminiscencia, si uno puede acordarse, de la casa de Bernarda Alba, y con esa fuerza con la que escribe Karina.

  • Madame Bovary

    Madame Bovary

    Gustave Flaubert

    Alianza

    Comillas Logo

    Para mí, uno de los grandes clásicos. Yo creo que de Emma todavía podríamos decir más cosas. Y a mí me pasa que lo releo, y cuando veo que aparecen nuevas teorías psicológicas, digo, mira, aquí estaba Emma, desarrollo mis propias teorías.

  • Apegos feroces

    Apegos feroces

    Vivian Gornick

    Editorial Sexto Piso

    Comillas Logo

    Yo creo que como feminista, como mujer, como madre, como hija, que siempre todas las identidades pesan, creo que nos queda tanto por contar en literatura, y Gornick en este libro lo borda. Habla esos relatos de mujeres, la convivencia de las mujeres, lo que se cuenta entre las mujeres y no se cuenta, que es también la parte de relación con los hombres, el cómo nos configura, el qué heredamos, porque cuánto no heredamos de nuestras madres. Esa relación de madre-hija me parece uno de los grandes temas de la literatura.


Tags relacionados
  1. Ensayo