Nerea Pérez de las Heras sobre ‘Fantasma’: el libro revelación del momento que va del dolor personal a la reflexión política
La periodista publica un libro que parte del accidente en el que perdió parte de una pierna para explorar el cuerpo, la discapacidad, la pérdida y todo aquello que cambia cuando una vida deja de ser como era.
En el verano de 2023, un accidente cambió el cuerpo de Nerea Pérez de las Heras. La periodista, podcaster y autora de Feminismo para torpes perdió parte de la pierna derecha y se enfrentó a un proceso de transformación física, emocional y también intelectual que ahora convierte en literatura en Fantasma. Pese a que parte de esa experiencia personal, el libro no se limita al relato de los hechos: es también un ensayo sobre la discapacidad, el cuerpo, la representación, la salud, la burocracia o las formas en las que la cultura popular ha construido nuestra mirada sobre quienes tienen cuerpos diferentes.
Pérez de las Heras ha querido alejarse tanto de la literatura puramente testimonial como de la tentación de convertir su experiencia en una narración convencional. El resultado es un libro que combina experiencia personal, reflexión y voces ajenas, y que busca precisamente esa tensión entre lo íntimo y lo colectivo. Hablamos con ella y nos recomienda algunos de sus libros favoritos recientes.
Video: entrevista con Nerea Pérez de las Heras sobre Fantasma
Pérez de las Heras explica que la forma de Fantasma está muy relacionada con una tradición de ensayo anglosajón que lleva años leyendo y que también atraviesa su trabajo como comunicadora. “A mí me gusta mucho la manera de escribir ensayo de Naomi Klein, Barbara Ehrenreich o Jenny Odell”, explica. “Siempre tengo presente ese lenguaje, que es como: te cuento algo que me ha pasado y luego lo ramifico hacia pensamientos políticos o hacia lugares más ensayísticos, bebiendo de las ideas de otras personas”, señala. Por eso, desde el principio tenía claro que quería trabajar Fantasma desde ese lugar.
La alternativa de convertir la historia en una novela también estuvo presente, pero habría planteado un problema fundamental: cómo incorporar las voces que quería conservar como voces propias. “Novelado hubiera sido quizá más difícil, a lo mejor literariamente más interesante también, pero me hubiera impedido meter las voces”, afirma. Esa decisión está relacionada también con su manera de entender la relación con quien lee. Pérez de las Heras reivindica una cierta transparencia respecto al origen de los materiales que utiliza: “Me gusta ser exhaustiva y rigurosa con de dónde viene la información y las citas”. En Fantasma, explica. “Es una relación más transparente con el lector, cuando dices: esto es de aquí, esto lo he sacado de un ensayo académico, de un estudio clínico... A mí me gusta saber la trastienda de algunas cosas!.
Una experiencia personal que amplía el foco
Aunque el accidente funciona como detonante del libro, muchas de las cuestiones que aparecen en Fantasma ya estaban presentes en el trabajo anterior de la autora. La dependencia, los cuidados, la salud o las desigualdades sociales formaban parte de sus preocupaciones antes de que ella misma pasara a ocupar el lugar de una persona con discapacidad. El accidente, sin embargo, modificó algo fundamental: la atención que recibían sus palabras.
“Lo que ha cambiado es que la gente me hace más caso, porque tengo un aspecto que invita a ello ahora, como que es más creíble, absorbo más foco y resulto como una emisora más fiable”, afirma. “Dicen: esta herida es muy visible, entonces algo tendrá esta mujer que decir. Pero el discurso era el mismo, lleva siendo el mismo un montón de tiempo”, sostiene.
Esa nueva posición le obligó también a controlar una tendencia que reconoce en sí misma: la de convertir las ideas políticas en grandes arengas. “He intentado meter la parte política y de reivindicación de la manera menos panfletaria posible”, explica. “Yo tengo mucha tendencia a ser panfletaria y hacer como grandes arengas, porque me salen así solas, entonces eso lo he tenido que sujetar un poco”. Para evitar que el libro se convirtiera en un discurso cerrado, consideró necesario mostrar también sus propias contradicciones. “Hay que ser sincera, hay que colocarte en sitios de fragilidad, de culpabilidad, de contradicción, de mezquindad, de ser cutre tú como personaje”, afirma. No se trata únicamente de una estrategia literaria, sino de una cuestión de honestidad: “Porque es verdad, sobre todo porque es verdad. Aparte de ser útil, es verdad”.
Encontrar el tono entre la distancia y la emoción
Uno de los grandes retos durante la escritura fue encontrar la distancia adecuada para hablar de una experiencia traumática. Pérez de las Heras reconoce que el tono ha sido probablemente el aspecto que más le ha costado trabajar. “He estado todo el rato en una tensión constante, en una tirantez y en una pelea, y en una reescritura y purga de cosas”, cuenta. El objetivo era encontrar un equilibrio que considera esencial: “Tenía que ser suficientemente cercano para no mentir y suficientemente lejano como para no hacer porno”.
Ese equilibrio no podía resolverse de una vez. “Había lugares en los que me tenía que meter al fondo del barro por mucha vergüenza o por mucho apuro que me diera, y lugares en los que tenía que estar más fría y más alejada”, explica. “Me parece que la lectora te ve todas las vergüenzas, que cuando no estás siendo sincera te pillan enseguida”, afirma. Y precisamente por eso los fragmentos en los que se ha expuesto sin reservas son, a su juicio, los que más han conectado con quienes han leído el libro: “Los fragmentos en los que yo no he tenido más remedio que ser 100% transparente se nota un montón”.
A pesar de que Fantasma nace de una experiencia profundamente personal, Pérez de las Heras rechaza la idea de que escribirlo haya sido un ejercicio de catarsis. “No ha sido catártico para nada, la catarsis estaba hecha y la terapia estaba hecha”, afirma. “Ha sido aprovechar una oportunidad profesional. Me dedico a escribir, la escritura está en el fondo de mi trabajo desde hace muchísimos años, como desde adolescente, toda la vida. Se presenta un material de vida que puede ser material literario tan alucinante que aún no escribo, pero otra cosa es que le vaya a echar yo a la gente mi proceso terapéutico”, señala. «Es que no le interesa, y es que literariamente no le interesa».
De hecho, considera que la propia estructura de Fantasma desmonta la expectativa de encontrarse ante un libro puramente testimonial. “Creo que en Fantasma la parte testimonial es un 25%, está equilibrada con muchas otras cosas”, afirma. De ahí que considere que «el propio libro contesta a la idea de que es solo literatura testimonial”. Pero distingue claramente ese placer del trabajo literario de cualquier supuesto descubrimiento terapéutico. “Eso está en otro terreno, está en el terreno del trabajo. En el terreno de la vida, el terreno de la vida es distinto. Están muy imbricados, obviamente, pero no sabría decirte como un hallazgo que me haya servido así y que me quede conmigo”, concluye.
Libros recomendados por Nerea Pérez de las Heras
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No la conocía y eso que la ha conocido todo el mundo. Leí Cadáver Exquisito, aluciné. Creo que es un libro sobre las cosas que llegamos a hacer los humanos, que llegamos a justificar y con las que llegamos a convivir y es un libro que refleja un montón el mundo en el que vivimos porque estamos todo el rato viendo mataderos humanos en nuestro scroll y lo hemos normalizado por completo entonces leyendo Cadáver Exquisito eres testigo de una barbarie normalizada que es ni más ni menos que el día de hoy, o sea, en la actualidad.
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Lo he leído hace poco y es que es una gozada y que llevaba yo un montón de tiempo diciendo no puedo con una autoficción más, como la gente está diciendo de Fantasma: no puedo con una autoficción más, no puedo con una infancia queer de pueblo. Pues es una infancia queer de pueblo de una criatura en Barranquilla, que eso está escrito que es una delicia. Tiene unas imágenes, unas ideas, es filosófico, es un escritor, es un pedazo de escritor y por eso estoy rendidísima a sus pies.
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Es un libro rarísimo, muy fragmentario. Se nota que es como un libro de un artista. Ella mezcla el concepto de virus con la historia del virus del SIDA, la historia de internet y la viralidad y cómo funcionan las dos y como una investigación personal que hace ella. Habla del concepto del contagio también relacionándolo con las metáforas. Parece muy complicado y además el libro es muy fragmentario, como que son fotos distintas, fotos textuales, pero es una cosa como llena de descubrimientos increíbles, de ideas, de datos que no te imaginas.
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Es una gozada. Hace un montón de tiempo que no leo un libro así porque tiene trama, tiene giros, tiene personajes de los que te enamoras locamente, tiene humor, es inverosímil. Es como un thriller erótico de los 90 y una peli de Antena 3 de mediodía y como esas pelis que veíamos en la adolescencia en la que va, me quito la máscara, el asesino eres tú, pero además literariamente impecable. Entonces es como todo lo bueno de lo malo y además es todo lo bueno de lo bueno. Es muy guay.