La novela histórica que une a Goya y la Inquisición y los libros recomendados por Luis Zueco
El autor zaragozano parte de un hecho real para reivindicar la figura de Goya como precursor de la libertad en el arte en 'El juicio'.
Una figura tan inmensa como la de Francisco de Goya contiene multitud de facetas. El gran público conoce al autor de La maja desnuda o El 3 de mayo en Madrid, al pintor cortesano o al autor de grabados en los que criticaba los males de su tiempo. Pero Goya también fue un artista revolucionario que buscaba la libertad creativa fuera del yugo de las clases nobles y un precursor del mensaje social en el arte. En El juicio, el novelista Luis Zueco también nos descubre otro episodio de su vida no tan conocido: el que le llevó a ser investigado por la Inquisición. Hablamos con él sobre su nueva novela histórica y nos recomienda varios libros relacionados.
Video: entrevista con Luis Zueco
Cuenta Luis Zueco, zaragozano como Goya, que llevaba mucho tiempo queriendo escribir una novela sobre el pintor, pero no encontraba la manera de abordarla. “Me faltaba un arranque, un punto de partida, una pregunta misteriosa para arrancar la novela”, recuerda. “Me fui documentando, leyendo todo lo que podía, hasta que llegué a los Caprichos. Yo tampoco sabía los problemas que había tenido Francisco de Goya con la Inquisición, y las series gráficas las conocía, pero no era lo primero que se te ocurre de Goya; siempre te vas a La maja, a todo este tipo de grandes óleos cortesanos. Pero lo más interesante de Goya es el Goya de la obra gráfica, el que hace lo que quiere”.
En la historia de los Caprichos de Goya, no tan conocida, encontró ese punto de partida para El juicio. “Los Desastres y los Disparates no se publican en vida de Goya, y no sirven para articular una trama, pero los Caprichos sí, y su historia es genial”, apunta Zueco. “Goya por la mañana podía estar pintando a la familia de Carlos IV, luego ir a San Antonio de la Florida a pintar frescos, pero por la noche se encerraba a dibujar y a grabar sobre el cobre para preparar las estampas de los Caprichos, y así durante casi una década. Nadie le quiere publicar esa obra, que es un libro, algo que yo tampoco sabía, y se lo tiene que pagar él. Decide hacer algo muy interesante: un anuncio en el Diario de Madrid, en primera página, y el libro además se pone a la venta en un único en Madrid, una tienda de perfumes y licores, algo también genial. A los pocos días, lo tiene que retirar de la venta. Ahí está la pregunta de la novela: ¿Por qué? Francisco de Goya en ese momento está en la cúspide, es el pintor de Cámara. ¿Por qué en ese momento de tanto apogeo con lo que le ha costado llegar, cuando es un hombre importante, amigo del rey, de Godoy, de la reina, de los duques…? ¿De qué tiene miedo este hombre? Ahí arranca la novela”.
Luis Zueco: "Goya lo que menos soportaba era la ignorancia"
Para encontrar la respuesta, primero hay que indagar en esa obra. “En Los caprichos lo atacaba todo”, indica Zueco. “Como buen ilustrado, Goya lo que menos soportaba era la ignorancia. En los Caprichos se critica muchísimo la ignorancia, la superstición, pero también se critica el abuso de poder del clero y de la nobleza. Hay dos estampas en concreto que son claramente una alusión a la Inquisición. En esta época ya no había grandes autos de fe, pero el Goya joven sí que había visto un auto de fe de los antiguos en Zaragoza. Cierto es que la Inquisición de finales del XVIII y principios del XIX no es la medieval, es una institución de capa caída, que ya se ha intentado abolir, que complica muchas relaciones internacionales de España, pero sobre todo lo que hace es controlar las ideas que vienen de Francia. Tiene un poco ese papel de censor de libros, de que no haya ideas por ahí que puedan corromper las mentes de la sociedad. No iban a colgar a Goya, pero sí que le podían arruinar la vida, hacer que perdiese su cargo de pintor de cámara y que no pintara un cuadro más”.
Junto con Los caprichos, Zueco también aborda otro episodio polémico de la vida de Goya: su Maja desnuda. Para ello, el autor introduce un personaje de pura ficción, Angélica. “Necesitaba un personaje principal que no fuera de España, que no conociera nada, que lo tuviera muy difícil. Alguien que lo viera todo nuevo, que el arte lo viera por primera vez”, cuenta. “Necesitaba que a través de ella el lector entrara en contacto con Goya, con el arte de la época, con la Ilustración, y el mejor recurso era ir hacia el cuadro de La maja desnuda. Goya a la vez que está pintando a la familia de Carlos IV está pintando La maja desnuda y luego está haciendo los caprichos, es todo contemporáneo. Y además está sordo, lo que juega un papel muy importante dentro de la novela”.
Luis Zueco: "Goya te demuestra que el arte no tiene que ser bello"
El origen de La maja desnuda sigue siendo un misterio, uno que Zueco aprovecha en El Juicio. “La historia de que es la Duquesa de Alba es totalmente falsa, una invención del siglo XIX que no tiene ni pies ni cabeza”, apunta. “Tenemos que entender que, en esa época, está prohibido hacer un desnudo femenino. Fuera de España sí que se puede hacer una Venus, si lo escondes con el tema mitológico, pero en España no. Carlos III ha intentado quemar todas las pinturas pecaminosas de la colección real, y fue su pintor, Mengs, quien consiguió convencerle de que esos cuadros vendrían muy bien a la Academia de Bellas Artes para los estudiantes de pintura. La maja desnuda es un encargo de un personaje político importantísimo de la época para su palacio, para un gabinete secreto donde sólo había desnudos, y en teoría nadie tendría que saber que existe. La pregunta que se hace la novela es: ¿Y La maja vestida, para qué se pinta?”.
Además de estos misterios, motores de la trama, El juicio es sobre todo una reivindicación del arte a través de una figura precursora. “La novela empieza con un pequeño informe que le piden de la Academia de Bellas Artes a Goya en 1792 sobre qué hacer para mejorar los estudios de los estudiantes. Goya dice que lo que necesita un artista, un joven artista, es libertad. Que pinte lo que quiera. Es algo totalmente revolucionario”, explica Zueco. “Esa idea de la libertad y, además, aporta un concepto que es nuevo en esa época: en el clasicismo el arte se valoraba en función de la belleza. Goya te demuestra que el arte no tiene que ser bello. Los Caprichos, los Desastres no son bonitos, Goya prueba que el arte tiene que dar un mensaje, y eso es muy moderno”.
Libros recomendados de Luis Zueco
-
Yo creo que es la mejor biografía que hay sobre él. El problema con Goya es que hay demasiado escrito, y muchas veces no sabes qué leer. Esta de Cátedra es realmente la que veo mejor, porque es la más limpia, la que no se meten historias raras y la que es más concisa.
-
El inicio es de los más bonitos que he visto yo en una novela, solo por el inicio ya vale la pena. Ella escribe de maravilla pero el inicio es muy difícil de superar sinceramente,
-
Me gusta mucho este tipo de ilustración que hace, que es clásica pero también tiene algún elemento rococó. Es muy personal, mezcla diferentes estilos.
-
Es tan difícil hacer una novela que te cuente la vida de Cristo, y él lo hace de manera muy hábil a través de un centurión romano que se mete un poco como investigador, lo mandan a ver qué está pasando en Palestina, con un personaje un poco revolucionario que está montando mucho jaleo. Es muy literaria, hay fe por supuesto, pero también es muy, muy literaria.
- Ver más contenido