Novelas en las que el verano acaba mal: libros sobre secretos, deseo y tragedia
Vacaciones, viajes, secretos, deseo, crímenes y tragedias en historias de Sagan, Thomas Mann y Toni Hill
El verano suele asociarse con la libertad: vacaciones, viajes, días interminables, noches junto al mar y la posibilidad de dejar atrás, aunque sea durante unas semanas, las preocupaciones del resto del año. En la literatura, sin embargo, esa aparente ligereza también puede convertirse en el escenario perfecto para que todo se descontrole.
Hay veranos que comienzan como una promesa y terminan con una muerte, un accidente, una enfermedad o un secreto imposible de ocultar. Hablamos de historias en las que el calor, el aislamiento y la ruptura de las rutinas habituales hacen aflorar aquello que permanecía escondido. Siete novelas en las que el verano acaba mal y en las que, cuando llega el final de las vacaciones, ninguno de sus protagonistas vuelve a ser el mismo.
Buenos días, tristeza, de Françoise Sagan
Un padre, una hija y una casa junto al Mediterráneo. Cécile pasa el verano con Raymond, un hombre viudo, seductor y despreocupado que ha construido junto a ella una existencia sin demasiadas normas. Para ambos, las vacaciones representan una forma de libertad en la que todo parece permitido. Hasta que aparece Anne.
La nueva mujer en la vida de Raymond amenaza con alterar ese equilibrio. Anne representa el orden, la responsabilidad y una idea de madurez que Cécile rechaza. Temerosa de perder la vida que conoce, la joven empieza a manipular las relaciones entre los adultos que la rodean. Bajo su apariencia de novela ligera sobre unas vacaciones mediterráneas, Françoise Sagan esconde una historia sobre los celos, el deseo y la dificultad de aceptar que las personas que queremos pueden cambiar.
Muerte en Venecia, de Thomas Mann
Gustav von Aschenbach viaja a Venecia buscando descanso después de años de disciplina y trabajo. Pero su estancia adquiere rápidamente otra dimensión cuando queda fascinado por Tadzio, un adolescente al que observa desde la distancia. Mientras Aschenbach se abandona progresivamente a una obsesión que cada vez controla menos, Venecia se enfrenta a una epidemia de cólera que las autoridades intentan ocultar.
El calor sofocante, la decadencia de la ciudad y la amenaza de la enfermedad crean una atmósfera cada vez más inquietante. Thomas Mann convirtió así unas vacaciones en una historia sobre deseo, enfermedad, obsesión y muerte, además de un clásico de la literatura.
El cielo protector, de Paul Bowles
Port y Kit Moresby viajan por el norte de África junto a su amigo Tunner. Han decidido alejarse de Estados Unidos y de una vida que ya no parece satisfacerles. Pero el viaje pronto demuestra que cambiar de paisaje no significa necesariamente escapar de uno mismo.
El calor, la inmensidad del desierto y la distancia respecto al mundo conocido van aumentando la sensación de aislamiento. La relación entre Port y Kit se deteriora mientras los personajes avanzan por un territorio que cada vez comprenden menos. Lo que comenzó como un viaje se convierte progresivamente en una experiencia de desorientación y pérdida.
El verano de los juguetes muertos, de Toni Hill
El verano barcelonés es el escenario de la investigación que pone en marcha esta novela. El inspector Héctor Salgado regresa a la ciudad después de un periodo de ausencia y comienza a investigar la muerte de un joven. Lo que inicialmente parece un caso aislado pronto empieza a revelar una red de relaciones, secretos y conflictos ocultos.
Toni Hill aprovecha el ambiente de una Barcelona estival para construir una investigación que avanza entre distintos personajes y espacios de la ciudad. El calor y el ritmo de las vacaciones contrastan con la oscuridad de un caso que cada vez resulta más complejo.
Las chicas, de Emma Cline
En el verano de 1969, Evie Boyd tiene catorce años y atraviesa una etapa de aburrimiento, inseguridad y fascinación por las chicas mayores que parecen vivir al margen de las normas. Entre ellas está Suzanne, una joven que la introduce en un mundo completamente diferente al suyo. Evie queda fascinada por la libertad de ese grupo y termina acercándose a una comunidad instalada en un rancho.
Lo que comienza como una aventura de descubrimiento y emancipación adolescente se convierte poco a poco en algo mucho más oscuro. La violencia que rodea al grupo termina revelando hasta dónde puede llegar la fascinación cuando se mezcla con la necesidad de pertenecer a un grupo.
Subsuelo, de Marcelo Luján
Dos hermanos gemelos de diecisiete años pasan el verano junto a su familia en una casa alejada de la ciudad. Una noche salen en coche para comprar hielo. El trayecto termina en un accidente que cambiará sus vidas y que abrirá una historia de secretos, culpa, violencia y consecuencias que se prolongarán mucho más allá de aquellas vacaciones.
Marcelo Luján construye la novela a partir de ese momento y explora cómo un único acontecimiento puede modificar para siempre las relaciones entre varias personas. El verano funciona como una frontera: antes de aquel accidente existe una vida; después, todo queda contaminado por lo ocurrido.