Águeda López
Águeda López Benavides es modelo y escritora. Ha colaborado con grandes marcas y es uno de los grandes nombres del modelaje. La niña que miraba al sol es su primera novela en Suma.
Los libros de Águeda López
Lo que opina Águeda López
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El primero que recuerdo haber leído, como le ocurre a muchísima gente, fue Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, porque era una lectura del colegio. Pero el primer libro que realmente me dejó una enseñanza espiritual fue El alquimista, de Paulo Coelho. Es un libro que me gusta muchísimo por la forma en que plantea la búsqueda de la felicidad. Tiene mucho que ver con esa idea de que todos los seres humanos pasamos la vida persiguiendo un tesoro sin darnos cuenta de que, muchas veces, lo tenemos mucho más cerca de lo que creemos.
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Otro libro que he descubierto hace muy poco y me da mucha pena no haberlo leído antes es Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa. Lo leí precisamente durante un viaje a Perú, cuando fui a conocer Machu Picchu. Me pareció una novela maravillosa. Gran parte de la historia transcurre en París, que es mi ciudad favorita del mundo, y me fascinó la manera en que describe la ciudad y construye los personajes. Es un libro muy complejo, lleno de matices, y, sin embargo, me lo leí en apenas tres días, a pesar de ser una novela bastante extensa. Creo que durante mucho tiempo le tuve un poco de respeto a Mario Vargas Llosa porque imponía mucho como autor, pero descubrirlo ha sido una sorpresa maravillosa.
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También quiero recomendar un libro de un compañero de editorial, Maxi Iglesias, que publicó prácticamente al mismo tiempo que yo. Se titula Horizonte artificial. Es un libro completamente diferente. Tiene mucha acción y, mientras lo leía, me recordaba continuamente a la serie 24, por ese ritmo frenético que mantiene desde el principio hasta el final. Me gustó muchísimo.
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Por último, recomendaría otro libro relacionado con la espiritualidad que a mí me ha ayudado enormemente y al que vuelvo una y otra vez cuando tengo algún desafío importante delante. Se llama Satán. Que nadie se asuste por el título. Es de Yehuda Berg y no tiene nada que ver con el diablo tal y como solemos imaginarlo. En el libro, "Satán" representa a nuestro oponente interior. Esa voz que constantemente intenta convencernos de que renunciemos. La que te dice: “Hoy está lloviendo, no vayas al gimnasio. Por un día no pasa nada”. O: “Has comido muy bien toda la semana; cómete ese pastel”. Eso es lo que hay que aprender a combatir. Recuerdo que, cuando empecé a escribir La niña que siempre miraba al sol, escribí apenas dos líneas y la primera voz que apareció en mi cabeza fue: “¿A quién le va a interesar esto? Nadie te lo va a publicar. Nadie lo va a leer”. En ese momento comprendí que quien estaba hablando era precisamente ese oponente del que habla el libro. Y pensé: ‘este es el camino’. Así que seguí escribiendo.