Eva Cosculluela
Los libros de Eva Cosculluela
Lo que opina Eva Cosculluela
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Primero quiero recomendaros dos libros que dialogan entre sí. Uno se llama Mujeres en guerra, que es un libro colectivo publicado por la editorial Comares, y el otro se llama Rescatadas del olvido, de Ana Cañil, publicado por Galaxia Gutenberg.
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Los dos libros recogen testimonios de mujeres extranjeras que vinieron a cubrir la Guerra Civil española, cuyos testimonios, como ha pasado habitualmente, quedaron opacados por los testimonios de sus compañeros hombres. En estos libros podemos encontrar los testimonios de mujeres como Carlota O’Neill, Nancy Cunard, Virginia Cunard, Simone Weil o Sylvia Plath, por ejemplo. Y es una visión diferente, una mirada diferente sobre la contienda que no hemos encontrado en los testimonios de los hombres.
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El tercer libro que quería recomendar es Republicanas, de Miguel Ángel Villena, que recoge la historia de las nueve mujeres que fueron las primeras diputadas en los distintos gobiernos de la Segunda República. Ahí encontramos historias quizá más conocidas, como las de Victoria Kent y Clara Campoamor, pero también otras muchas que no han trascendido tanto, como Veneranda García Manzano, Matilde de la Torre o María Lejárraga. En fin, son las nueve mujeres que abrieron camino en la política española, ocupando un escaño entre 1931 y 1939. Y está contado además de una manera apasionante porque retrata no solo las dificultades que ellas encontraron a la hora de ejercer la política, sino también cómo era esa España en esos años tan tumultuosos, desde la llegada de la República hasta el estallido de la Guerra Civil.
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Y por último quería recomendar otros dos libros que también dialogan entre sí. Uno se titula Redimir o adoctrinar, de Carmen Guillén, editado por Crítica. Y el siguiente se llama Inmaculada, de tres autoras: Esther López Barceló, Marta García Carbonell y María Palau Galdón, publicado por Libros del Caos. Estos libros cuentan la historia de una institución infame que tuvimos en este país: el Patronato de Protección a la Mujer. Este patronato se creó durante la República con la intención de proteger a la mujer de la trata de blancas, el proxenetismo y los abusos sexuales. Pero durante el franquismo se retorció ese fin y acabó convirtiéndose en una especie de cárceles para mujeres, donde se recluía a muchachas, sobre todo jóvenes, que llevaban una vida considerada licenciosa o que no se ajustaba a las normas.