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Paul Viejo

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Los libros de Paul Viejo


Lo que opina Paul Viejo

  • La señora Potter no es exactamente Santa Claus

    Paul Viejo

    LITERATURA RANDOM HOUSE

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    Tengo que recomendar a Laura Fernández, la prologuista, y su última novela es La señora Potter no es exactamente Santa Claus. Laura Fernández es una autora que precisamente ha hecho algo muy parecido a Bradbury a la hora de tomar los géneros aparentemente apartados del mainstream y hacer lo que ella ha querido en su obra. Desde obras que podían haber aparecido en una revista pulp, y con mucho orgullo, hasta novelas como esta.

  • Paul Viejo

    La Navaja Suiza Editores

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    La segunda obra que sigue sin salirse de esta antología es la de C. Santibáñez. Ce Santiago seguramente sea ahora la persona que mejor conozca a Ray Bradbury; da igual cuánto lo hayas estudiado, él ha estado durante 1.300 páginas dentro de su cabeza. Ce Santiago, además de un estupendo traductor, es escritor, y alejado de los géneros fantásticos, sí tiene un punto de conexión con Bradbury: su novela El mar indemostrable, que trata sobre el mar, que trata sobre toda la tormenta que hay alrededor de determinadas vidas, tiene de repente conexión ya no solo por el trato humano con sus personajes, sino porque Bradbury también se enamoró de ese mar que no pisaba apenas, por ejemplo, cuando escribía el guión de Moby Dick junto a John Huston.

  • Cuentos

    Paul Viejo

    Páginas de Espuma

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    No vamos a mentir, hay que seguir recomendando Crónicas marcianas hasta la muerte; aquí están incluidos todos sus cuentos marcianos y más, es decir, el resto de los cuentos marcianos que no formaban parte del libro original están incluidos. Para mí sigue siendo lo mejor que escribió, releerlo después de años te da otra lectura, y eso ya es tremendamente placentero. También que me ha encantado ver cómo Bradbury escribía sobre la guerra cuando él tenía veintitantos años, cuando la Segunda Guerra Mundial no hacía tanto que había acabado, y luego cómo podían empezarse a notar ciertas condiciones económicas, o el miedo a la siguiente guerra, y lo hace de una manera muy interesante, muy alejada de lo fantasioso. También me encanta ese final del escritor, donde ya no tiene necesidad de demostrar nada, y escribe un cuento, Una historia de amor, donde con una plácida voz de un hombre de setenta años está hablando sobre dos jóvenes enamorándose. Una preciosidad.