Los 3 libros que Luis Landero recomienda leer: “Nos enseñan a mirar el mundo con el asombro de un niño”
Luis Landero selecciona tres clásicos que marcaron su vida como lector: una novela que descubrió gracias a las ilustraciones de Gustave Doré, una obra maestra de Kafka y una de las grandes cumbres de la literatura española.
Luis Landero nunca ha ocultado que llegó tarde a los libros. “Yo no tuve libros en mi infancia”, recordaba en una entrevista con Librotea. En su adolescencia leía novelas del oeste y policíacas que alquilaba en un quiosco, hasta que apareció un volumen que lo cambió todo. Ese libro fue Las mil mejores poesías de la lengua castellana. “Por 50 pesetas me daban 800 páginas donde venían las mejores poesías y me parecía que ya no necesitaba más libros”. A partir de ahí comenzó una formación literaria autodidacta que acabaría convirtiéndolo en uno de los grandes novelistas españoles contemporáneos. Premio Nacional de las Letras y autor de novelas como Juegos de la edad tardía o Lluvia fina. Durante aquella conversación con Librotea también repasó algunos de los libros que más lo habían marcado. Tres clásicos muy distintos entre sí, pero unidos por una capacidad extraordinaria para ampliar nuestra manera de mirar el mundo.
Los 3 libros que Luis Landero recomienda leer:
Pocos lectores llegan a Don Quijote de la forma en que lo hizo Landero. “Yo lo leí muy joven, con 16 años o por ahí, y no lo leí por el texto, sino por las ilustraciones de Gustavo Doré”, recordaba. Había visto aquella edición en un escaparate y se empeñó en comprarla con el dinero que ganó tocando la guitarra. “Para mí el texto no tenía importancia; la importancia eran las ilustraciones de Doré. El texto lo que hacía era enriquecer las ilustraciones”. Con el tiempo descubrió, claro, que detrás de aquellos dibujos estaba una de las obras fundamentales de la literatura universal. La historia del hidalgo que decide convertirse en caballero andante sigue siendo una reflexión inagotable sobre la imaginación, la libertad y el poder de las historias. Más de cuatro siglos después de su publicación, continúa sorprendiendo por su modernidad y por la complejidad de unos personajes que parecen tan vivos como el primer día.
Antes incluso de descubrir a muchos autores españoles, Landero se adentró en la gran literatura europea del siglo XX. “Descubrí a Kafka, descubrí a Hermann Broch, descubrí a Robert Musil, y luego Joyce, Virginia Woolf, Faulkner o Scott Fitzgerald. A todos ellos los conocí casi antes que a Unamuno o Baroja”. Entre todas aquellas lecturas, Kafka ocupa un lugar especial. Y pocas novelas representan mejor su universo que El proceso. La historia de Josef K., detenido una mañana por un delito que nadie le explica, se ha convertido en una de las metáforas más poderosas de la literatura moderna.
Publicada de forma póstuma en 1925, la novela retrata un mundo dominado por una burocracia absurda e incomprensible, donde el individuo queda atrapado en mecanismos que no entiende y contra los que apenas puede defenderse. Una obra inquietante y visionaria cuya influencia sigue llegando hasta nuestros días.
La reconciliación de Landero con la literatura española llegó algo más tarde. “Era una época en la que lo español no gustaba”, recordaba. “Pero luego me reconcilié naturalmente y leí a Baroja con gran agrado, a Unamuno, a Azorín… y a Galdós, por supuesto”. Entre todas las novelas de Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta ocupa un lugar privilegiado. Considerada por muchos críticos como la gran novela española del siglo XIX, narra las vidas cruzadas de dos mujeres muy distintas unidas por su relación con el mismo hombre, Juanito Santa Cruz.
Pero la novela es mucho más que un triángulo amoroso. Galdós construye un retrato monumental del Madrid de su tiempo y de una sociedad en plena transformación. Con una extraordinaria riqueza de personajes y una mirada muy humana, Fortunata y Jacinta sigue siendo una de las grandes cumbres del realismo europeo.
Los clásicos que acompañan a Luis Landero:
Las recomendaciones de Luis Landero ayudan también a entender su propia literatura. Cervantes, Kafka y Galdós representan tres maneras distintas de acercarse a la condición humana. Desde el humor a la imaginación, desde la incertidumbre al desconcierto y, por supuesto, una observación minuciosa de la vida cotidiana. Cualidades que ha absorbido Landero. Por eso siguen siendo libros que resisten el paso del tiempo. Porque no solo cuentan grandes historias, sino que amplían nuestra forma de mirar el mundo. O, como decía el propio Landero al hablar de los libros que más le importan, porque nos enseñan a contemplar la realidad con “el asombro inagotable de un niño”.