Los 4 libros que Ignatius Farray recomienda para entender su humor: «De ahí saqué el nombre de Ignatius»
De la novela que inspiró su nombre artístico a un clásico que anticipó el stand-up comedy
Ignatius Farray, el humorista, popular por sus monólogos y por su paso por La vida moderna, visitó Librotea para hablar de El grito sordo,el libro que reúne sus tres obras anteriores: Vive como un mendigo, baila como un rey, El bicho que se devora a sí mismo y Meditaciones. La charla fue, como cabía esperar, una sucesión de reflexiones sobre el vacío existencial, el escenario, la escritura y las plantas artificiales. Farray se define como un mal lector, aunque enseguida matiza que disfruta acumulando libros, saltando de uno a otro y encontrando conexiones inesperadas. No necesita terminar una obra para que esta le acompañe durante años. Sin embargo, hay títulos que sí han dejado una huella decisiva en su vida, hasta el punto de dar nombre al personaje que ha construido sobre los escenarios.
Estas son cuatro recomendaciones de Ignatius Farray:
Hablar de la muerte con los niños sigue siendo, para muchos adultos, una conversación incómoda. El libro ¿Así es la muerte?, publicado por Wonder Ponder, aborda precisamente ese asunto a través de preguntas que invitan a pensar y conversar sin dar por sentadas las respuestas. A Ignatius Farray le interesa, sobre todo, la libertad con la que plantea un tema que los mayores suelen tratar de esquivar. «Es un tema controvertido, pero precisamente lo bonito de este atrevimiento es que muchas veces somos los adultos los que tenemos prejuicios para hablar de los niños, o crear ese espacio de escucha», explica. Y añade: «De repente decimos “con los niños no se puede hablar de ciertos temas” y es ridículo. Los niños tienen una capacidad no solo de asimilar cosas, sino de tener la mente abierta para hablar de lo que sea». La recomendación conecta con una de las ideas que atraviesan el discurso de Ignatius, la necesidad de dejar espacio a conversaciones que no estén completamente controladas por las convenciones.
La poesía ocupa otro lugar en las lecturas de Ignatius Farray. Entre sus recomendaciones está el ensayo El arte de encender las palabras, de la poeta Berta García Faet, publicado por Barlin Libros. El cómico llegó a él a través de su programa Un nuevo sendero hasta el manantial, cuya invitada había sido precisamente la escritora. «La última invitada que vino al programa fue la poeta Berta García Faet, que tiene un ensayo precioso acerca de lo que es la poesía, que se llama El arte de encender las palabras», cuenta. «Es un ensayo precioso sobre lo que es la poesía o lo que puede significar para nosotros». La elección encaja con la relación que Farray mantiene con el lenguaje. Aunque su trabajo está asociado a la improvisación y a la aparente falta de control, sus monólogos se construyen a partir de asociaciones, desvíos y formas inesperadas de dar sentido a las palabras.
Hay libros que se quedan en la memoria y otros que terminan formando parte de la identidad de quien los lee. En el caso de Ignatius Farray, La conjura de los necios pertenece a las dos categorías. La novela de John Kennedy Toole fue una de las lecturas decisivas de su adolescencia y está detrás del nombre artístico con el que se ha hecho conocido. «Antes te mentí, sí que terminé de leer un libro, que fue La conjura de los necios», confiesa durante la entrevista. «Fue el primer libro que yo leí. Mi profesor de música y de ética en el instituto me lo recomendó y él mismo me prestó su ejemplar para leerlo y de ahí saqué el nombre de Ignatius». Publicada póstumamente en 1980, la novela tiene como protagonista a Ignatius J. Reilly, un personaje excéntrico, contradictorio y convencido de su propia superioridad intelectual que choca constantemente con el mundo que le rodea. Su forma de interpretar la realidad y su incapacidad para adaptarse a las convenciones sociales convierten la historia en una sátira feroz. No hace falta buscar demasiado para entender por qué aquel personaje pudo llamar la atención de un joven que acabaría haciendo de la incomodidad y el exceso parte de su lenguaje cómico.
La última recomendación de Ignatius Farray conduce hasta una novela del siglo XVIII que parece anticipar algunas de las posibilidades de la comedia contemporánea. La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne, es una obra célebre por sus digresiones, sus interrupciones y una narración que se desvía constantemente de aquello que parecía querer contar. Para Farray, esa forma de avanzar sin llegar nunca por el camino más directo tiene mucho que ver con el stand-up. El cómico recuerda incluso el día en que pudo decírselo a Javier Marías, responsable de una traducción al español de la novela. «Una vez tuve el gusto de poderle decir a Javier Marías quizás la mayor pedantería a la que yo he llegado a decir nunca. En un viaje de tren a Sevilla, de repente estaba Javier Marías en el mismo vagón, y yo esperé a que él bajara para propiciar el encuentro con él y poderle decir una frase: “Que sepa usted que su traducción del Tristram Shandy de Laurence Sterne fue la mayor inspiración para mi comedia”, y me fui». Farray explica que la novela es considerada en el Reino Unido una precursora del stand-up comedy: «Tiene muchas digresiones, es como la manera de hablar de un cómico de stand-up hablando de lo mismo y no se sabe dónde va a parar el discurso». También recuerda que Marías consideraba que era su mejor libro. La elección revela una afinidad literaria que va más allá de los temas: en Sterne, como en los monólogos de Ignatius, el rodeo, la interrupción y la aparente pérdida del hilo pueden convertirse en el verdadero sentido de la historia.