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Dolores Redondo: personajes que cobran vida propia y derribar las fronteras de la novela negra

La escritora explora los límites entre realidad y ficción, la identidad y los personajes que terminan por escapar del control de sus creadores.

Dolores Redondo (foto: Librotea)
Dolores Redondo (foto: Librotea)
Guillermo Arenas España /

El origen de Todas las noches, todas las ciudades, la última y ambiciosa novela de Dolores Redondo, está en un recuerdo falso. Mientras la autora paseaba por Elizondo, el escenario que ha dado forma a buena parte de su universo literario, pensó al pasar por una calle que era la que tomaba para ir al colegio de pequeña. Solo que ella no vivía de pequeña allí. Quien sí iba por esa calle al colegio era Amaia Salazar, la protagonista de su célebre Trilogía del Baztán.

De ese recuerdo implantado del personaje al autor surgió una idea, la de jugar con los límites entre realidad y ficción. Nash Elizondo, a la que ya conocieron sus lectores en Las que no duermen NASH, ahora se enfrenta a un doble caso: su padre, un escritor célebre que sufre un colapso cuando la policía lo interroga por una serie de crímenes idénticos a los que describe en su último libro, comienza a creer que es su propio personaje. A partir de ese planteamiento, Redondo se pregunta qué sucede cuando la ficción sale de las páginas.

Video: entrevista con Dolores Redondo sobre Todas las noches, todas las ciudades

Dolores Redondo y ‘Todas las noches, todas las ciudades’: cuando los personajes cobran vida propia
Dolores Redondo y ‘Todas las noches, todas las ciudades’: cuando los personajes cobran vida propia


“Yo no iba al colegio en Baztán, no vivía allí, y aquel pensamiento era de Amaia Salazar. Ni siquiera era un pensamiento que apareciera en una novela. No era un recuerdo, así que tuve un pensamiento de mi personaje”, explica Redondo al recordar esa chispa que dio origen a esta novela. “Me paré en seco y dije: ‘Se me ha ido la pinza totalmente con esto’. “Entonces me pregunté: si algún día pierdo la memoria, tengo alzhéimer o una demencia senil, ¿quién creeré que soy? ¿Creeré que soy yo en otra versión más joven? ¿O creeré que soy uno de mis personajes, después de ser capaz de tener incluso pensamientos suyos?”, se pregunta.

Benedict Newman, el escritor y padre de Nash Elizondo, se enfrenta a esa posibilidad por ella. Tras despertar del colapso, habla y actúa como Colt Star, el detective protagonista de sus novelas. Nash Elizondo, que apenas conoce a su padre, tiene la tarea no solo de resolver los crímenes que alguien está cometiendo tal y como se plantean en las novelas de su progenitor, sino también de lidiar con él y descubrir, junto a los lectores, partes de su propia historia por vía paterna.

Realidad, ficción e identidad

Esa experiencia personal proporcionó a Redondo una vía para explorar un territorio que, según explica, no había encontrado narrado de esa manera en otras novelas. “Estoy segura de que la mayoría de los escritores que consiguen un calado importante en el lector están hablando de sus propios fantasmas. O de fantasmas del pasado, del presente o incluso del futuro, de sus miedos. En realidad, miran debajo de la cama para ver qué monstruo tienen allí o qué gran deseo se esconde, y sobre eso escriben”, explica. “Creo que, en ocasiones, cuando haces ese ejercicio de ouija que consiste en convocar a los espectros para escribir sobre ellos, con algunos consigues un exorcismo completo y desaparecen, pero hay otros que se quedan. A veces no cerramos bien la sesión y algunos se quedan a vivir contigo”.

A ese conflicto propio de los escritores y las escritoras se suma otra cuestión. “Hay algo que siempre está presente en mis novelas y que me importa muchísimo: la identidad y la manera en que se construye, así como el peso que tienen el lugar donde naciste y quiénes eran tus padres; el peso de la sangre y de los apellidos”, señala. “Igual que heredamos enfermedades físicas, podemos heredar otros comportamientos y enfermedades. ¿Hasta qué punto te marca haber nacido en un lugar?”.

La necesidad de reconstruir el pasado, añade, puede acompañar a alguien durante toda su vida, especialmente cuando desconoce sus orígenes o ha crecido lejos de su familia biológica. “Dilucidar esa parte es importantísimo para construir la identidad. Cada uno de esos misterios, de esas habitaciones cerradas, constituye una parte de ti en la que tienes que indagar y que debes resolver para saber quién eres realmente”.

Una novela para derribar las fronteras

El cambio no afecta únicamente a los temas de la novela. También alcanza a la construcción del escenario, que en la obra de Redondo ha desempeñado un papel fundamental, como el paisaje del Baztán. “Siempre ha sido algo muy distintivo de mi obra: un escenario muy marcado, influyente, que constituye un personaje más de la historia”, reconoce. “Aquí, aunque partimos de un escenario que el lector conoce y hay lugares que va a identificar perfectamente, he preferido que, cuando estamos con Benedict Newman o con Colt Starr, su alter ego, su otra personalidad, nos encontremos siempre en su lugar ficticio, en ese espacio que lo ha construido como personaje, en una ciudad que podría ser cualquier ciudad”.

La elección conecta con el título, Todas las noches, todas las ciudades, y con la intención de construir un espacio que pueda pertenecer a cualquier lector. “En el fondo, es algo que buscamos los escritores cuando construimos un escenario: que esté muy marcado o que permita al lector verse en él, identificarse con ese espacio”, apunta.

La decisión también forma parte de un proceso que Redondo considera necesario para evitar que su obra quede encerrada en una fórmula. “Cuando llegué con la trilogía del Baztán, estaba haciendo algo diferente, creando un género dentro del género y añadiéndole esa dimensión mística. Recuerdo que, en las primeras novelas, mi lucha consistía en que no lo llamaran magia. Yo les decía: ‘No es magia, es mística’. Tiene que ver con la fe, las religiones, las creencias, la tradición oral y todas esas cosas que hemos aprendido y que creemos de manera intrínseca. Me encantó trabajar con ese universo. Lo he hecho en varias novelas y seguiré haciéndolo porque es un territorio que me apasiona, pero también me apetece crecer e ir a otros lugares. Creo que lo peor del mundo es volver a imitarse a uno mismo. No puedes volver a contar una historia que ya has contado”.

Por esa misma razón, las novelas de Dolores Redondo no son nunca novelas negras al uso. “El crimen es algo inherente al alma humana. Creo que puede producirse un crimen, desarrollarse una investigación y explorarse cómo afecta todo ello a los seres humanos implicados, y combinar esa historia con cualquier otro género: desde las aventuras hasta la ciencia ficción, pasando por el romance”, cuenta. Esa manera de entender el noir ha ido cambiando con los años. “Llegaron muchísimos lectores que no se acercaban al género porque creían que no era para ellos, porque pensaban que tenía unos márgenes muy estrechos y muy concretos en los que debían ocurrir las cosas. Y han visto que no es así”; explica. “Al final, lo que buscamos es más calidad literaria: ofrecer una novela mejor y construirla mejor. Y, sobre todo, no quedarnos en esa habitación conocida”, afirma.

Libros recomendados por Dolores Redondo

¿Qué lee Dolores Redondo?
¿Qué lee Dolores Redondo?


  • Historia de dos ciudades

    Historia de dos ciudades

    Charles Dickens

    Alianza Editorial

    Comillas Logo

    Creo que es una novela muy actual. Habla de un conflicto bélico, pero desde el punto de vista de quienes lo sufren. También aborda esos momentos de confusión previos a que todo estalle y esa sensación de que, por una parte, todo está bien, pero, por otra, todo está a punto de irse al garete. Hay un momento en el que, después de que hayan ocurrido las cosas, lo analizas y dices: “En aquel momento estaba todo a punto de suceder y no me estaba dando cuenta. Ya había empezado a ocurrir. Creo que vivimos un tiempo en el que están empezando a suceder cosas que van a tener un calado importantísimo en la historia de la humanidad. Es importante que tomemos conciencia de ello, sobre todo para saber dónde vamos a posicionarnos cuando empiecen a suceder las cosas.

  • Ética para desconfiados

    Ética para desconfiados

    David Pastor Vico y David Pastor Vico

    Editorial Ariel

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    Creo que la ética es el mayor y mejor invento del ser humano, porque consiste en una serie de conceptos que hemos ideado para que la sociedad funcione como el aceite que evita que nos gripemos por la fricción de unos con otros. La ética es precisamente lo que nos diferencia de ser unos salvajes, de comportarnos como cualquier otra bestia. Y es verdad que, a veces, desconfiamos de cómo aplicarla. Si intentamos ser absolutamente éticos, parece que nos volvemos demasiado adultos, demasiado rígidos, y en ocasiones surge la confusión. Ocurre especialmente en una época como esta, en la que todo está cambiando tanto y en la que no siempre sabemos cómo aplicarla.

  • Sin relato

    Sin relato

    Lola López Mondejar

    Anagrama

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    Me encantó este libro porque soy una gran defensora de la lectura tranquila. No es necesario leer treinta libros en un mes para ser un fenómeno. Es más importante que, si has tardado un mes en leer un libro, o incluso tres, no pase nada. Lo importante es el calado que te deja y lo que aprendes sobre ti mismo y sobre los demás. Creo que todo eso está en los libros. En este ensayo, Lola López-Mondéjar, que es psicóloga clínica, habla de cómo, a menudo, los pacientes llegan a su consulta sin saber narrarse, sin saber contar lo que les ocurre. Solo saben que les duele, que están profundamente heridos, pero no tienen un relato. Y no tienen un relato porque no han leído y porque en Internet no aprendes a narrarte, no aprendes a explicar qué emoción te domina. Las emociones las aprendes de otros seres humanos, y nadie habla de ellas de esa manera salvo en los libros. Si has leído, sabrás distinguir entre sentirse solo y sentirse abandonado, o entre sentirse superado y encontrarse en una situación embarazosa. Son cosas muy distintas, y las aprendes porque otros las vivieron antes que tú y sus experiencias están en los libros.

  • La piel de una gota

    La piel de una gota

    César Pérez Gellida

    Ediciones Destino

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    No voy a destripar demasiado la novela. La historia transcurre en Valladolid, y mi amigo César destruye Valladolid por poderosas razones. El punto de partida de uno de los personajes es, además, la muerte de su mejor amigo, que resulta ser un perro. Creo que va a tocar muchos corazones, porque muchos sentimos que, a veces, quien más sostiene nuestra cordura es la criatura que tenemos al lado, ya sea un perro, un gato o lo que sea.

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  1. Novela negra