Juan Gabriel Vásquez: libros para encontrar la verdad en la era de la desinformación
El autor colombiano publica 'Esto ha sucedido', recopilación de artículos que habla de los grandes problemas de nuestra época.
Cuando Juan Gabriel Vásquez comenzó a escribir su columna en El País, en el año 2007, Donald Trump no había sido elegido presidente de Estados Unidos, Elon Musk no había comprado Twitter y el mundo desconocía todavía el término coronavirus. Desde entonces, el mundo ha cambiado, llegando en los últimos cinco años a una cada vez más preocupante aceleración de los acontecimientos que el escritor colombiano ha ido analizando en sus textos para la prensa.
Esto ha sucedido es el volumen que recopila varios de ellos, precisamente desde 2021, y leerlos ahora resulta tan revelador como inquietante. Nuestra relación con el concepto de verdad, la proliferación de bulos, el papel de las redes sociales, el aumento del poder de los oligarcas tecnológicos o el papel del arte en una época como la actual. Sobrevolando todos estos asuntos, una determinación: la búsqueda de la verdad y el compromiso con contar lo que sucede para poder reflexionar y debatir sobre ello. De todo ello hablamos y nos recomendó libros para encontrar la verdad en la era de la desinformación.
Video: entrevista con Juan Gabriel Vásquez
Explica Juan Gabriel Vásquez que, recopilar los artículos de Esto ha sucedido, ha sido un ejercicio de asomarse a los enormes cambios de los últimos cinco años. “Hemos escogido deliberadamente el año 2021 como punto de inicio y hemos observado hasta qué punto la vida, después del año 2016, se transformó para siempre, de manera irrevocable, y después de la pandemia también”, cuenta. “Hay un momento de los artículos en que recordé la pregunta que nos hacíamos todos acerca del año de la pandemia, la posibilidad de que de este año saliéramos mejorados, más conscientes de la catástrofe climática que nos amenaza, más conscientes de la importancia de la solidaridad, de la conversación en nuestras sociedades. Yo recuerdo haber pensado y haber escrito que nada de eso iba a ser verdad, que no saldríamos mejorados de la pandemia, que más bien las situaciones de la pandemia nos lanzarían a una mayor inseguridad ciudadana, a mayores conflictos que podrían acabar en guerras y en enfrentamientos graves o en francas debacles políticas y sociales. Es todo lo que estamos viendo. De manera que si hay una cosa que me parece negativa del oficio de articulista es cuando nos damos cuenta, pasado un tiempo, de que hemos tenido la razón y de que esa razón ha sido pesimista”.
Juan Gabriel Vásquez: "La ruptura de una realidad común es lo más grave que nos está pasando"
En medio de esa deriva, que comienza con la popularización de la palabra posverdad, Vásquez reivindica la necesidad de contar lo que sucede más allá de opiniones o intereses. “El libro se llama Esto ha sucedido a partir de una frase de La peste, de Albert Camus, en la que el narrador dice que la tarea del cronista es decir esto ha sucedido cuando ve que en efecto esto ha sucedido. Yo creo que eso que suena tan sencillo ya no es posible”, cuenta. “Nuestra relación con las plataformas tecnológicas que dominan nuestra vida, que dominan nuestra percepción del mundo, y que forman parte de una gran manipulación muy consciente por parte de estos plutócratas, Musk, Zuckerberg, y de su alianza con los autócratas de nuevo cuño, estilo Donald Trump, es una ruptura de una realidad común que yo creo que es lo más grave que nos está pasando. ¿En qué consiste? A pesar de que la política ha mentido siempre, y a pesar de que la relación de los ciudadanos con la verdad objetiva ha sido siempre difícil, nunca habíamos asistido a la posibilidad por parte de fuerzas muy poderosas de decir esto no ha sucedido cuando lo estamos viendo todos”.
Vásquez apunta a un ejemplo reciente y paradigmático. “Lo ocurrido en Mineápolis hace unas semanas, que no entró en el libro porque ocurrió después de su publicación, pero que ilustra perfectamente todo lo que el libro trata de discutir”, apunta. “Todos vemos, porque las cámaras ubicuas de nuestros teléfonos lo han captado, dos situaciones: una mujer que trata de huir de un encierro de agentes del ICE y, por otro lado, a un hombre, un enfermero, que tiene un teléfono en su mano y que no está amenazando a nadie, y las fuerzas de la distorsión nos dicen que esa mujer no estaba tratando de huir, sino atacando a los oficiales, y por eso merecía ser asesinada a tiros. Y ese enfermero no tenía un teléfono en su mano, sino tenía un arma y estaba dispuesto a masacrar, y por lo tanto había que asesinarlo a él primero. Y se nos dice esto a pesar de que estamos viendo lo contrario. Esa alianza de fuerzas entre la política y la tecnología, entre los autócratas y los dueños de las plataformas, nunca nos había ocurrido. Y el resultado es el destrozo de nuestra realidad común, de nuestra capacidad para separar la verdad de la mentira, y de nuestra capacidad, por lo tanto, de negociar como ciudadanos, de dialogar como ciudadanos, y las consecuencias son catastróficas”.
"Necesitamos un nuevo contrato social en el cual nos hagamos responsables de la información que transmitimos"
Dividido en tres grandes bloques, Esto ha sucedido dedica el primero de ellos a nuestra relación con la verdad, asunto en el que la tecnología y, en especial, las redes sociales, tienen un papel capital. “Hoy más que nunca necesitamos una especie de nuevo contrato social en el cual nos hagamos responsables de la información que transmitimos, de las cadenas que compartimos, el momento en que damos like, o el momento en que entramos en un video que es deliberadamente hostil o mentiroso, mendaz o agresivo”, señala. “Estamos alimentando una máquina de desinformación, de polarización, de envenenamiento de nuestra relación ciudadana que nos está pasando factura y las cosas solo van a ir a peor si no aceptamos la necesaria regulación. Aquí es cuando saltan todas las alarmas porque nos han convencido durante muchos años de que regular las plataformas es violentar la libertad de expresión o alguna de nuestras libertades. Cuando la libertad de expresión, la necesidad de conversación ciudadana, la necesidad de lucidez democrática, son las primeras víctimas de la manera como funcionan muy conscientemente las plataformas digitales, manipulándonos, enfrentándonos, crispando la conversación”.
En la última parte de Esto ha sucedido, Vásquez se reserva los artículos que tratan sobre arte, en especial sobre literatura. La elección no es casual. “Después de que el libro ha tratado de discutir la verdad y la mentira en un capítulo, la violencia y la memoria en otro, que son mis grandes obsesiones, en este tercer capítulo trata de reflexionar de manera indirecta a través de los artículos sobre el arte, las novelas, la pintura, cómo ese espacio donde los seres humanos nos hacemos preguntas que no se están haciendo de otra manera”, apunta. “En momentos de tanta incertidumbre política es más importante que nunca. Los momentos convulsos socialmente, y el nuestro lo es, producen arte, producen novelas, producen cine, producen historias, producen pinturas y esculturas, porque en el arte nos hacemos preguntas”.
"Una gran novela nos permite conocer el mundo desde un lugar que no es el nuestro"
Para Vásquez, la literatura es uno de los pocos antídotos que tenemos para el mal de nuestro tiempo. “La vida en las plataformas nos encierra en burbujas de información y de sentido que no se comunican con la burbuja ajena, y de ahí la polarización de nuestras sociedades, la incapacidad de considerar que el otro es un contradictor y no un enemigo”, argumenta. “Mientras tanto, una novela es ese espacio donde rompemos las barreras que encierran a cada individuo, y durante unos instantes, comenzamos realmente a ver el mundo desde el punto de vista de otro. Esto que hace unos años sonaba a manual de autoayuda, hoy es de una urgencia política profunda. Más que nunca, y de manera más urgente, necesitamos la capacidad de, como dice un novelista que a mí me gusta mucho, ver a los demás por dentro, entender lo que son, entender por qué no piensan como pienso yo. Entender que ese desacuerdo no se debe a que sean deshonestos, tramposos o mentirosos, sino a que están viendo una realidad que yo no estoy viendo, fabricada por algoritmos que diseñan la versión del mundo que me llega en función de ciertas cosas. Y una gran novela rompe con esto, nos instala en el punto de vista ajeno, nos permite conocer el mundo desde un lugar que no es el nuestro. Esto ya hace mucho tiempo que dejó de ser una mera cuestión ética, un intento hacia la empatía, hacia la tolerancia, y se ha convertido en una urgencia política tremenda”, concluye.
Libros recomendados por Juan Gabriel Vásquez
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Philip Sands, escritor británico, abogado de derechos humanos, una persona extraordinaria, que publicó un libro titulado Calle Londres 38, en el que traza una especie de paralelo extrañísimo y maravilloso entre el arresto de Augusto Pinochet, dictador chileno, su arresto en los años 90 en Londres, y la dictadura militar chilena a partir del 73, un paralelo entre esto y un criminal nazi que había huido y se había escondido en el sur de Chile desde los años 50. Y el paralelo entre esas dos vidas, la comunicación, los descubrimientos que hace Philip Sands de la influencia del nazi y sus conocimientos en el desarrollo de la represión militar durante la dictadura chilena, es extraordinario.
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A la sombra de las muchachas en flor. En busca del tiempo perdido 2
Marcel Proust
ALFAGUARA
El segundo tomo de En busca del tiempo perdido, la novela de varios tomos y varios miles de páginas que escribió Marcel Proust entre la década del 10 y 1922. Lo recomiendo porque está saliendo ahora una nueva traducción de esos primeros dos tomos y que seguirá con los tomos restantes de Mercedes López Ballesteros. Y es como leer la novela por primera vez. Es una maravilla esta traducción de ritmo, de precisión, y la prosa de Proust es extraordinariamente exigente, también es un premio para nosotros los lectores, pero hay que contar con una traducción tan maravillosa como la que acaba de publicar Mercedes López Ballesteros. Ese segundo tomo de la novela les dará a los lectores una oportunidad para meterse en el universo Proust que es inagotable.
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Es probablemente uno de los ajustes de cuentas más duros, más francos, más directos que ha hecho ningún escritor cubano con la revolución que marcó la historia de Cuba desde 1959. La revolución ocurrió cuando Leonardo Padura era un niño y lo que hace en este libro es examinar la relación que ha tenido el tiempo revolucionario con su generación, las promesas incumplidas, las oportunidades perdidas, la destrucción de una forma de vida y de un país para todos los efectos prácticos que marca la vida de mucha gente pero que a su generación la marcó de una manera especial. La guerra de Angola aparece como una fuerza que da forma a la vida de los personajes, las religiones nuevas que surgen en Cuba como un intento de los ciudadanos por encontrar respuestas donde ya, por supuesto que la revolución ha dejado de darlas hace mucho tiempo, y el amor y el erotismo y las relaciones humanas como respuesta, como respuesta desesperada ante las fuerzas de lo político, las fuerzas de la historia que moldean terriblemente nuestras vidas. Bien, ¿qué más? Uno más, uno más.
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Por último quiero recomendar una novela peruana, se llama El principio del mundo de Jeremías Gamboa. Es una novela de casi mil páginas que sin embargo de su longitud es de una lectura constantemente gratificante. Es una novela que leemos conmovidos, entristecidos, interpelados por la vida de este joven peruano que acaba de llegar al Perú desde Estados Unidos. Es un profesor en una universidad de Estados Unidos y al llegar empieza una especie de reflexión sobre su pasado, sobre las circunstancias de su familia, los inmensos retos a los que tuvo que enfrentarse para llegar a donde está ahora y las víctimas colaterales de toda vida vivida en un país como el Perú marcado por el racismo endémico, por el clasismo más agresivo, por el terrorismo en épocas de Sendero Luminoso, que también marca la novela. De manera que es una especie de búsqueda en la biografía de una persona, una persona hace memoria sobre su vida para identificar en qué momento se torció y cómo se puede arreglar. Y es un libro con sus mil páginas que se convierte para el lector en un lugar donde estar. No lo leemos tanto para saber cómo va a terminar, sino para vivir instalados en esta conciencia, que es reveladora y conmovedora y de alguna manera nos acerca más a lo que es el ser humano.