Las ciudades más literarias del mundo y los libros que mejor las explican
París, Nueva York, Londres, Tokio y Buenos Aires a través de las novelas y autores que mejor las han retratado
Hay ciudades con historia y hay ciudades con muchas historias. Todas las grandes urbes del mundo han generado literatura, pero hay algunas que han estado más presentes que otras en los libros. Algunas incluso han llegado a tener una personalidad propia dentro de la literatura.
Leemos ciertas novelas y sentimos que hemos vivido en lugares donde nunca hemos estado. Reconocemos avenidas, estaciones, cafés o barrios porque la literatura los volvió familiares antes que el viaje. Incluso las identificamos con un estado de ánimo particular. París, Nueva York, Tokio o Buenos Aires no solo han sido escenarios de libros memorables, sino que también son casi un género literario propio. Estas son las Las ciudades más literarias del mundo y los libros que mejor las explican.
París: la ciudad donde la literatura aprendió a pasear
Pocas ciudades han estado tan asociadas a la idea de la vida literaria como París. Durante décadas, fue el destino más buscado de escritores, artistas y exiliados. Un lugar en el que todo sucedía en el mundo del arte. París inventó al flâneur, el paseante que convierte las calles en experiencia estética. La ciudad aparece constantemente dividida entre dos impulsos: la nostalgia y la modernidad.
Esa ciudad es la que retrató Ernest Hemingway en París era una fiesta, una ciudad bohemia, en la que el aspirante a escritor vivía entre la pobreza, pero embriagado por la atmósfera de la ciudad. París también es la ciudad de En busca del tiempo perdido, un mundo de salones de la alta sociedad en la que la sutileza y los recuerdos crean un mapa emocional pocas veces alcanzado en la literatura.
A la sombra de las muchachas en flor (En busca del tiempo perdido 2)
París y su imagen de melancolía y nocturnidad es un elemento fundamental en parte de Rayuela, de Julio Cortázar. De la misma forma, la belleza en la decadencia y lo marginal quedó sublimado en Las flores del mal, de Charles Baudelaire. Obras fundamentales para entender una ciudad nocturna, intelectual y melancólica.
Nueva York: la velocidad, la ambición y la soledad
Nueva York es una ciudad asociada a la actividad incesante. La ciudad que nunca duerme, como dice el tópico, emite un zumbido incesante que también se ha reflejado en la literatura. Es esa ciudad que Federico García Lorca plasmó en Poeta en Nueva York, fascinante a la vez que inhumana, en la que todo es enorme y sucede muy rápido.
También es la ciudad de la ambición, del poder y del glamour, una idea que nadie reflejó como F. Scott Fitzgerald en El gran Gatsby, y que en la década de los 80 alcanzó su punto más salvaje con American Psycho, el retrato del capitalismo más inhumano. Pero hay otras visiones de Nueva York, como la más metafísica y existencial de La trilogía de Nueva York, de Paul Auster: un lugar en el que identidad y azar se confunden.
Tokio, la modernidad y la soledad
Todas las grandes ciudades tienden a aislar al individuo, pero ninguna ciudad como Tokio se asocia a la soledad. Desde Tokio blues, y otras obras de Haruki Murakami, a Banana Yoshimoto con libros como Kitchen, la capital japonesa nos llega como un lugar melancólico en el que los personajes buscan a alguien con quien compartir su soledad.
Pero Tokio también es una ciudad en la que la presión social está muy presente, como en La dependienta, de Sayaka Murata. Y en su reverso, un lugar en el que esa represión se traduce en violencia y sordidez, como en Sopa de miso, de Ryū Murakami. Una urbe llena de contrastes y tensiones.
Buenos Aires: una ciudad hecha de bibliotecas y conversaciones
Buenos Aires posee una relación especial con la literatura. Hay ciudades donde se leen libros y otras donde la literatura forma parte de la identidad cultural cotidiana. Buenos Aires pertenece claramente a esta segunda categoría.
Una ciudad imaginada como biblioteca infinita, como café filosófico, como barrio nostálgico y como territorio de discusión permanente. Es la ciudad de las Ficciones, de Jorge Luis Borges, un laberinto intelectual en el que la literatura y la vida se confunden. También la ciudad de Los siete locos, de Roberto Arlt, delirante y repleta de personajes estrafalarios, soñadores y desesperados.
Pero Buenos Aires también es una ciudad en la que se muestran las tensiones políticas y la violencia, desde Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sabato o Respiración artificial, de Ricardo Piglia. Una ciudad hecha de literatura.