Las novelas negras más esperadas que llegan antes de verano
Selección de las mejores novelas negras y thrillers que se publican antes del verano: María Oruña, John Connolly, Sandrone Dazieri y otras novedades imprescindibles del noir contemporáneo.
Hay veranos que se recuerdan por una canción, un viaje o una experiencia nueva. Pero también hay otros que quedan asociados a una novela imposible de soltar. Este año, antes incluso de que empiecen las vacaciones, las editoriales han preparado su cosecha de novela negra: asesinatos en palacios convertidos en museos, millonarios que se convierten en objetivo, ciudades que parecen enfermas de violencia y detectives que ya forman parte de la vida de miles de lectores.
Lo interesante de esta nueva hornada es que el género vuelve a demostrar su elasticidad. Hay thrillers psicológicos, noir mediterráneo, terror criminal, investigaciones clásicas y novelas que utilizan el crimen para hablar de dinero, poder, identidad o memoria. Libros muy distintos entre sí, pero con algo en común: todos tienen esa capacidad de arrastrarte unas páginas más cuando ya deberías haber apagado la luz.
La cámara de las maravillas, de María Oruña
María Oruña cambia las costas del norte por el mundo del arte y firma una de sus novelas más ambiciosas. La cámara de las maravillas arranca durante la inauguración de un museo instalado en el Palacio Dorado de Madrid donde se recrean algunas de las obras de arte más famosas del mundo en sus contextos originales. Todo parece diseñado para el espectáculo hasta que un ladrón entra en la misteriosa Cámara de las Maravillas de la familia Mendoza y muere de forma inexplicable mientras intenta escapar. Oruña convierte el universo artístico en un territorio criminal lleno de trampas, egos y secretos familiares.
Hijos de Eva, de John Connolly
A estas alturas, Charlie Parker es uno de los grandes personajes del noir contemporáneo, y John Connolly sigue encontrando maneras de oscurecer todavía más su universo. En Hijos de Eva, la desaparición de un hombre aparentemente irrelevante termina conectando con redes criminales mucho más profundas y peligrosas. Connolly vuelve a moverse en ese territorio tan suyo donde el thriller criminal se mezcla con lo sobrenatural.
Matar a un rico, de Sandrone Dazieri
Un título que funciona como una provocación. En Matar a un rico, Sandrone Dazieri convierte la desigualdad social en combustible narrativo para un thriller rabioso y lleno de tensión. Aquí vuelve a aparecer uno de sus temas favoritos: cómo el dinero altera las reglas morales y convierte a determinadas personas en intocables. El resultado es una novela feroz, muy contemporánea y especialmente adictiva.
Alguien más, de Guillaume Musso
Guillaume Musso lleva años demostrando que entiende el thriller como un juego de espejos. Alguien más parte de un crimen aparentemente sencillo, la agresión mortal a una poderosa editora italiana encontrada en un yate frente a Cannes, para desplegar una historia construida a partir de versiones contradictorias. El resultado tiene algo de thriller clásico y algo de melodrama sofisticado ambientado en la Costa Azul. Una novela elegante, muy cinematográfica.
Indetectable, de Sergei Lebedev
Sergei Lebedev construye un thriller político y científico que se mueve entre laboratorios secretos soviéticos, servicios de inteligencia y la Rusia contemporánea de Putin. El protagonista, el profesor Kalitin, es un químico brillante y despiadado que desarrolla una sustancia letal llamada Neófito: un arma perfecta porque no deja huella ni antídoto posible. El suspense nace tanto de la persecución como de la conciencia de que ciertos mecanismos del terror político nunca desaparecen del todo.
El aire quema, de Mónica González Inés
Lúa Cruz parece haber construido la vida perfecta: un trabajo de éxito en una gran agencia de publicidad, una familia estable, una casa luminosa y la sensación de haber alcanzado por fin el control absoluto de su existencia. Pero una decisión tomada en apenas unos segundos abre una grieta imposible de cerrar. Mónica González Inés transforma la presión cotidiana en una auténtica amenaza narrativa. El resultado es un thriller sutil sobre todo aquello que somos capaces de ocultar para mantener intacta la ficción de una vida perfecta.
Crimen bajo la tramontana, de Mireia García Contreras
Hay paisajes que parecen diseñados para esconder secretos, y el Empordà de Crimen bajo la tramontana pertenece claramente a esa categoría. Mireia García Contreras utiliza la costa catalana no como simple decorado turístico, sino como un territorio atravesado por silencios, culpa y heridas difíciles de cerrar. El hallazgo del cuerpo de una mujer flotando en el puerto de Palamós lleva a Cecilia Soler, expolicía retirada, hacia un caso lleno de zonas oscuras: hoteles de lujo entre viñedos, centros de yoga sospechosos y personajes que parecen esconder algo detrás de cada conversación.