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Laura Restrepo: libros para combatir el horror del genocidio

La autora colombiana presenta 'Soy la daga y soy la herida', una alegoría sobre un mundo cruel lleno de verdugos.

Laura Restrepo (foto: Librotea)
Laura Restrepo (foto: Librotea)
Guillermo Arenas España /

La última novela de la colombiana Laura Restrepo, Soy la daga y soy la herida, tiene su origen en el genocidio de Gaza, un territorio al que la autora intentó llegar sin éxito como parte de una misión humanitaria. Sin embargo, no hay nada en esta heterodoxa novela que remita directamente a la situación del pueblo palestino. 

En su nueva obra, Restrepo -que ha combinado la literatura con el periodismo y el activismo, y que formó parte de las negociaciones de paz su país en los 80- nos presenta un mundo alegórico en el que un dios cruel e implacable, Abismo, ejerce su poder sobre unos verdugos para mandarles asesinar a personas de manera caprichosa. Una narración que bebe de la novela gráfica o el videojuego de manera consciente, y que está plagada de referencias a la cultura pop, para hacerse una pregunta: ¿Cómo se puede narrar el horror? Hablamos con ella de esa cuestión y nos recomienda algunos libros para combatirlo.

Video: entrevista y libros recomendados de Laura Restrepo

Laura Restrepo y los libros para combatir el horror del genocidio
Laura Restrepo

Explica Laura Restrepo que, en octubre de 2023, recibió una invitación para formar parte de una misión humanitaria en Gaza. “Me invitó Médicos Sin Fronteras y fui con mi hijo Pedro para allá, con la certeza de que no podía dar la espalda. Había que estar ahí, había que dar testimonio”, cuenta. Sin embargo, no pudieron entrar. “Las organizaciones humanitarias tampoco pudieron, pero estuvimos en los alrededores, en Egipto. Estuvimos entrevistando a gente que tenía a parte de la familia encerrada dentro, las propias organizaciones humanitarias que estaban bregando para meter comida y no podían. Incluso estuvimos colaborando con la Embajada Colombiana para sacar a los últimos colombianos que se habían quedado allí. Ya habían salido todos los extranjeros, pero Petro, el presidente colombiano, había denunciado el genocidio por parte de Israel, y a los colombianos no los dejaban salir. Fue una labor compleja, pero se logró sacar a los últimos que estaban allí”.

Soy la daga y soy la herida

Soy la daga y soy la herida

Laura Restrepo
ALFAGUARA

A raíz de ese primer contacto, yo escribí junto con mi hijo una serie de artículos que fuimos publicando. Unos cuantos años antes había estado en Yemen, en la frontera de Somalia, y también en Etiopía, a través de Médicos Sin Fronteras, que es una manera privilegiada de llegar a los sitios porque te llevan a donde no puede entrar nadie. Y ya en Yemen se veía que los genocidios no salen de la nada. Lo que pasa es que de ese genocidio de Yemen nunca se habló, nunca se supo, nunca se contaron los muertos que había habido allá. Lo de Gaza es como la culminación de la atrocidad, pues no quiere decir que sea la única.

Narrar el horror

A raíz de esa experiencia, Restrepo publicó varios artículos sobre Gaza, y asoma esa pregunta: “¿Se puede, desde la ficción, narrar el desastre?”. “En los albores de la Segunda Guerra Mundial, un filósofo, Maurice Blanchot, se hizo una pregunta interesante: ¿cómo se narra el desastre? Yo creo que es una pregunta que podemos hacernos hoy en día también”, narra la autora. “Pienso que tenemos un doble desastre que tiene a la humanidad arrinconada. Por un lado, el ecocidio. Estamos liquidando el único hábitat que tenemos de manera inclemente, sin pensarlo dos veces. Por otro lado, el genocidio. Es decir, el irrespeto total de la vida y la condena a muerte a priori, no sólo de individuos, sino de pueblos enteros. Entonces, ¿cómo narrar el desastre? Es como si Gaza hubiera despertado todas las alertas y hubiera puesto a la humanidad a pensar, a repensar ante la gran pregunta: ¿Cómo contar esto que está pasando?”.

Pero, para que naciera Soy la daga y soy la herida, faltaba otra chispa. “El detonante es un grafiti que vi al pasar por una calle en Ciudad de México, muy escueto y al mismo tiempo que me erizó la piel porque era una llamada muy directa. Un grafiti que decía: ‘Gaza, digo tu nombre’. Era una llamada a no callar, a que el oprobio no fuera tapado, minimizado, borrado con ese otro oprobio que es el silencio”, recuerda Restrepo. “¿Cómo dices el nombre de Gaza? A través de la ficción, no necesariamente diciéndolo, sino dando un rodeo para evocarlo y también dando lugar a una Gaza global. Yo soy colombiana, no hemos tenido un genocidio tan atroz como el de Gaza, pero sí hemos tenido montones de masacres. Nosotros convivimos con ese sistema de muerte aplicado de manera bastante regular. Para nosotros los latinoamericanos no es solamente un asunto de empatía con un pueblo hermano, sino también una defensa propia, porque sabemos que nos han ido aplicando el método”.

Un verdugo en la encrucijada

Así, Laura Restrepo recurrió a un personaje ya existente para dar forma a Misericordia Dagger, el verdugo que da voz a Soy la daga y soy la herida. “Yo tenía un personaje en un libro, que se llama Pecado de Relatos, que era la figura del verdugo”, detalla. “Ahí todavía no tenía nombre, apenas se esbozaba su historia, y pensé en contarlo a través de un cortacabezas, un malo malazo. Quería concebirlo también con una literatura lo más gráfica posible, mucho más pensada en términos de novela gráfica, incluso de videojuego, de cómic, que de la propia novela. Sentía la novela tradicional o convencional demasiado pudorosa para contar lo que está pasando. Quise poner un malo, que es Abismo, un dios con un ego grande como el universo, que se permite o que se da el derecho de matar a quien quiera por capricho, que ha montado todo un aparato burocrático que se llama el Orden Abisal, y dentro del esquema ese burocrático, están los verdugos cortacabezas, los que cumplen la orden de matar. Misericordia Dagger es uno de ellos”.

Para dar forma a este personaje, Restrepo mezcló varios elementos. “Es un verdugo ilustrado, no es cualquier matón. Él se da sus aires, es muy pedante, cita a Nietzsche, está lleno de frases, contrapone al Let It Be de los Beatles el Let It Bleed de los Rolling Stones, ve películas de Bertolucci”, enumera. “Eso lo hace bastante payaso, porque un verdugo ilustrado es como un contrasentido. Al mismo tiempo, creo que esa capa de cultura callejera que tiene va a ser un resquicio por donde se va a colar una posibilidad de rebeldía. Él cumple, sin pensarlo dos veces, las órdenes de Abismo, no pregunta por qué”.

Sin embargo, Restrepo considera que esta no es una obra pesimista. “Yo diría que, mucho más que una novela de terror, es una novela de amor, porque a Misericordia Dagger, le sucede un encuentro casual. Él sale de su casa a la rutina de tomarse un café y comprar el periódico, y en una esquina se encuentra con otro de los personajes, que es Dix. Dix es una campeona de natación, una joven bellísima, atlética, pero está enferma, tiene epilepsia lo cual le impide nadar. Misericordia la ve y sabe que esa es su perdición, porque él, que siempre se ha considerado un hombre sin corazón, de pronto hay algo dentro de él que se reblandece. Se da la casualidad de que Misericordia Dagger ha recibido la orden de Abismo de matar a la abuela de Dix, y Dix no solo está enferma sino que además es huérfana. Si Misericordia mata a su abuela, la muchacha va a quedar desprotegida, y ahí se le empieza a desbarajustar todo su esquema de matón implacable y profesional a ultranza. Empieza a tener la única duda que no puede tener un verdugo, que es matar o no matar”.

Libros recomendados de Laura Restrepo

  • Mi refugio y mi tormenta

    Mi refugio y mi tormenta

    Arundhati Roy

    ALFAGUARA

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    Estoy leyendo el libro de Arundhati Roy, la gran escritora de la India, el libro en inglés tiene un nombre más de los Beatles, se llama Mother Mary Come to Me. Ella cita mucho a los Beatles en su libro, y toca un tema que ha sido tabú en la cultura, la dificultad de la relación con la madre. En la India la madre es una figura intocable, con características de deidad, y yo creo que eso a nosotros no nos es ajeno. Este libro rompe con ese esquema y se enfrenta a las dificultades que tiene una hija para sobrevivir pese a la madre, porque además eso está mediado por el amor. La madre adora a la hija, la hija adora a la madre, entonces se trata de digerir las dosis de competencia brutal que puede haber entre las dos.

  • El mundo después de Gaza

    El mundo después de Gaza

    Pankaj Mishra

    Galaxia Gutenberg, S.L.

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    También es de un autor de la India, Pankaj Mishra, que analiza lo que nos está pasando, con una dosis de información enorme y poniéndolo en contexto. En la visión de Mishra los genocidios no salen de la nada, sino que vienen como un animal bajo tierra y asoma la cabeza cada tanto. El poder vuelve y los esconde, así que se podría plantear como que cada imperio, cada gran poder, tiene en el armario un genocidio. Mishra plantea que una de las necesidades que tienen los grandes poderes de ocultar el genocidio actual, es porque destapas uno y se empiezan a salir los demás. De alguna manera, la cultura contemporánea había logrado manipular las cosas de tal manera que el holocausto judío fuera el único que reconociéramos. Es absolutamente aterrador el holocausto judío, pero también ha sido manipulado. Fíjate en toda la cultura en torno a la denuncia del holocausto judío, mientras que hay otros que están sucediendo al mismo tiempo y no se mencionan.

  • Cántico espiritual

    Cántico espiritual

    San Juan de la Cruz

    LUMEN

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    Quizá porque todo esto que está sucediendo, esta manera de estar arrinconados y mirando a la cara a nuestro propio fin como especie, hace que la poesía tenga un soplo trascendental, que abra puertas hacia una visión más compleja que va más allá de las palabras. Entonces yo tengo ahí en la mesa de noche a San Juan de la Cruz el Cántico espiritual, la noche oscura de la vida del alma, porque habla de un amor cósmico que, de todas maneras ahí está, del cual podemos echar mano. Seguramente las fórmulas de la rebelión de las que venimos hablando también pasan por un profundo estremecimiento del espíritu y un contacto con lo sagrado. Yo no soy una persona religiosa, pero Juan de la Cruz te pone en contacto con un aliento de trascendencia que me parece indispensable para nosotros los habitantes de este planeta tan puesto en duda hoy en día.

  • Odisea

    Odisea

    Homero

    Ediciones Cátedra

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    En esa línea de clásicos, te voy a decir una lectura que viene desde la infancia. Tú sabes que lo que leyó uno en la infancia de alguna manera lo marca y lo sigue marcando siempre, hay que leer la Iliada y la Odisea, y hay que leerla una y otra vez. Estamos viviendo tiempos que también son épicos en la medida en que implican grandes batallas, desde el lado del poder y desde el lado del antipoder, y tal vez nadie contó la épica con la lucidez, la diversión, la imaginación y la capacidad de hacer mitos como fueron los griegos. Un personaje iracundo, irreverente, desconsiderado, motivado solo por pasiones pero al mismo tiempo deslumbrante como Aquiles está ahí. Un eterno buscador de la posibilidad del regreso al hogar, pese a las seducciones y a los terrores del camino como Ulises está ahí. También un gran favorito mío desde niña que es Héctor, que tiene el valor de salir a defender a los suyos y defender a su ciudad. Un vanidoso como es Paris. Y luego mujeres maravillosas, seductoras temibles, poderosas como esas sirenas que acosan a Ulises con sus cantos y lo seducen al punto de que tiene que amarrarse un mástil para no sucumbir a algo que, de pronto, hubiera sido una gran revelación de la cual se priva. La Ilíada y la Odisea como eterna fuente de lo que es la gran épica y también el coraje frente a la batalla, la guerra. La vida es una lucha y nunca mejor contada que la Ilíada y la Odisea


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