Libros para encontrarse a uno mismo, recomendados por Francisco Javier Expósito Lorenzo
En Cuaderno de Pascua, Francisco Javier Expósito transforma su estancia en la Isla de Pascua en una exploración literaria y espiritual sobre la vocación, el mito y la identidad.
Todo comenzó con una invitación profesional para presentar una edición de Vicente Huidobro en Santiago de Chile. Pero ese desplazamiento acaba llevando a Francisco Javier Expósito Lorenzo hasta la Isla de Pascua, el lugar habitado más remoto del planeta. De aquella experiencia nace Cuaderno de Pascua, un libro que transita entre la autobiografía, el ensayo, la crónica de viajes, la ficción y la reflexión espiritual para reconstruir un viaje iniciático marcado por la historia de los rapanui, los moáis, la literatura chilena y la búsqueda de sentido.
El autor convierte un cuaderno de notas escrito sobre el terreno en una obra de múltiples capas, donde conviven el diario personal, las tradiciones ancestrales y las preguntas sobre quiénes somos y cómo dejamos de vivir aislados. Hablamos con él de todo ello y de los libros que nos ayudan a encontrarnos.
Video: entrevista con Francisco Javier Expósito Lorenzo sobre Cuaderno de Pascua
Yo no sabía que iba a ser este libro", reconoce Francisco Javier Expósito Lorenzo cuando recuerda el origen de este viaje. Sin embargo, mirando hacia atrás, cree que una parte de él ya lo intuía. "Había una parte de mí que ya sabía que iba a escribir algo. Yo no lo sabía a nivel consciente, pero mi inconsciente iba mucho más allá". Por eso llenó la maleta de libros de filosofía, espiritualidad y distintas tradiciones, además de un cuaderno verde que terminaría convirtiéndose en el verdadero germen de Cuaderno de Pascua.
La decisión de viajar a la Isla de Pascua tampoco fue fruto de una planificación racional. "No me había informado de nada, pero sabía que quería ir allí". Aquel impulso respondía, explica, a una intuición. "Nada me parece fortuito. Todo forma parte de una causalidad, de un deseo antiguo que tenemos dentro y que termina materializándose cuando se dan las circunstancias. Luego está en tu mano abrir la puerta o no abrirla".
Ese viaje exterior fue dando paso muy pronto a otro completamente distinto. "Todo se fue dando para que el libro acabara siendo inevitable. Era como si me dijeran: 'Lo tienes que escribir'". Las páginas mezclan ficción, ensayo, diario, historia y mito porque, como explica, así fue también la experiencia. "El libro combina esa parte ligada al conocimiento con las leyendas, los mitos y las tradiciones. Se mezclan esos mundos: el mito con la realidad, qué es real y qué no lo es".
Literatura, viaje y descubrimiento
En Cuaderno de Pascua la figura de Vicente Huidobro, cuya obra motivó inicialmente el viaje, es importante, pero también la de Pablo Neruda y una amplia tradición filosófica que va desde Platón hasta el taoísmo. "El espíritu de Huidobro sobrevuela todo el libro. Me parece un poeta fascinante", señala Expósito Lorenzo. Junto a él aparecen el Tao Te Ching, Patrick Harpur o la idea del daimon socrático, un concepto que termina convirtiéndose en uno de los ejes del relato. "Dar un lugar al daimon es darle un lugar al alma, pero también a la vocación. Toda llamada hacia un viaje es, en el fondo, una vocación".
Pero si hubiera que condensar Cuaderno de Pascua en una sola imagen, sería la de una isla. O, mejor dicho, la de alguien que intenta dejar de serlo. "Yo era una isla. Y lo sabía". El escritor reconoce que llegó a Chile en un momento de profunda transformación personal. "Hasta entonces había vivido muy encerrado en mí mismo. Había tenido muchos miedos: miedo a expresar mis vulnerabilidades, miedo a mostrar quién era realmente". Por eso considera que el verdadero viaje del libro no consiste en recorrer kilómetros, sino en abandonar ese aislamiento interior. "Cuando te abres a los demás y empiezas a entender que el otro también es una parte de ti, dejas realmente de ser una isla". Esa idea, añade, termina conectando con la naturaleza, con la espiritualidad y con la propia literatura. "Este libro no existiría sin la naturaleza de la Isla de Pascua, sin todo lo que hay allí y, sobre todo, sin su espíritu".
La escritura ocupa un lugar parecido. Expósito rechaza entenderla como un ejercicio de exhibición. "Un escritor escribe para compartir". Aunque reconoce que la escritura le sirve, antes que nada, para comprenderse a sí mismo. "Escribo para mí, porque es una manera de ordenarme, de entenderme y de seguir avanzando en ese progreso interior que todos tenemos". Esa apertura acaba convirtiéndose también en una manera de entender la creación literaria. "La base es darse al otro. Un escritor escribe esperando que alguien le lea".
Sin embargo, distingue entre escribir para alimentar el ego y hacerlo desde el deseo de compartir una experiencia. "Yo quiero compartir mi experiencia. Si puede servirle a mucha gente, maravilloso". En ese sentido, entiende la escritura como un proceso de conocimiento personal. De algún modo, concluye, el libro reproduce el mismo camino que inició durante aquel viaje: "Es quitarme capas, retirar el agua que me rodeaba e ir abriéndome paso hacia el resto de las islas".
Libros recomendados por Fancisco Javier Expósito Lorenzo
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Para mí fue muy importante Joseph Campbell. Las máscaras de Dios y toda la idea del viaje del héroe fueron fundamentales. Pero, sobre todo, La tradición oculta del alma, de Patrick Harpur. Me parece un libro preciosísimo, donde habla de las vocaciones. Para mí, Harpur es uno de los grandes pensadores contemporáneos porque aporta una mirada completamente distinta.También recomendaría El fuego de los filósofos, del propio Patrick Harpur.
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Leí mucho a Platón, especialmente todo lo relacionado con las visiones de la Atlántida, porque en el libro aparecen muchas tradiciones vinculadas a ese tipo de relatos.
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Por supuesto, Vicente Huidobro. Los últimos poemas de Huidobro fueron esenciales para mí, igual que la antología que preparamos con Gabriele Morelli, la que presentamos en Santiago y que fue un éxito. Fíjate que Neruda también está muy presente en el libro. Aparece constantemente, sobre todo en Isla Negra. Pero yo, como poeta, siempre he preferido a Huidobro antes que a Neruda. De hecho, hay un poema suyo, Hermanos, que me parece absolutamente maravilloso. Para mí es un auténtico himno a la humanidad.
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Para mí el taoísmo fue fundamental. Durante una época utilizaba el Tao Te Ching casi como un oráculo. Me daba una orientación. En la Isla de Pascua tenía la costumbre de abrir cada día una página al azar. De hecho, en el diario voy incorporando los mensajes que me iba encontrando, porque de alguna manera funcionaban como una guía, como un vademécum para la acción dentro del propio libro.