Libros que son un pedazo de vida, recomendados por Juan Manuel Gil
El autor de 'Majareta' nos habla de su nueva obra, de humor, oralidad y de la importancia del cotilleo como generador de historias.
Resumiendo mucho, podríamos decir que Majareta es la historia de un conserje de colegio y lo que sucede una vez que le despiden tras treinta años de servicio. Sin embargo, eso sería hacer muy poca justicia a la última novela de Juan Manuel Gil. El ganador del premio Biblioteca Breve 2021 con Trigo limpio ha entregado una obra coral, en la que unos mismos hechos son contados a través de la mirada y el lenguaje oral de más de 40 personajes. Una novela que bebe del cotilleo para recordarnos que la necesidad de contar historias es intrínseca del ser humano, y que muchas veces no hay una única manera de ver unos mismos hechos. Hablamos con él de su nueva obra y nos recomienda libros que son un pedazo de vida.
Video: entrevista y libros recomendados de Juan Manuel Gil
Cuenta Juan Manuel Gil que Majareta es el resultado de ponerse a prueba, de no repetirse. “Soy el primero que no quiere aburrirse con mis novelas, así que procuro ponerme una serie de retos, alguna ambición que me mantenga despierto”, explica. “Tenía el deseo de construir la vida de una persona que aparentemente es anónima, casi un don nadie, en este caso un conserje de colegio, pero no a través de lo que nos pueda contar el conserje, sino a través de lo que nos pueden contar todas aquellas personas, algunas de ellas muy disparatadas, que tienen algo siempre que decir sobre todo el mundo. Me interesaba ese mundo del rumor, del chisme, del cotilleo, pero también del cambio de punto de vista, de que todos tenemos una visión, una percepción de quienes nos rodean y que quizás no somos otra cosa que eso, la suma de todas las percepciones de todas esas personas que nos rodean”.
Así, en Majareta asistimos al relato múltiple de como Leo Almadas, “el majareta”, es despedido y cómo esa noticia le hace reaccionar de una determinada manera. También de dónde viene ese hombre, de su pasado, pero todo ello a través de una multiplicidad de voces: profesores del colegio, alumnos, padres, vecinos… Un microcosmos que Gil, como profesor de instituto en Almería, conoce muy bien. “Una de las primeras cosas que aprendí cuando llegué a educación es que el conserje era una de las personas más importantes de un instituto o de un colegio, quizás incluso más importante que el director o la directora”, asegura. “El conserje tiene las llaves de todo, conoce a todo el mundo, te conoce por tu nombre y apellido, es el primero que te ve cuando llegas al centro educativo, el que sabe si tienes un buen día o un mal día, el que te puede hacer los grandes favores. Así que me parecía que existía realmente, era un personaje heroico en la vida de muchísima gente, pero a la vez se tiene presente como una persona que está entre bambalinas, en segundo plano”.
Una novela coral
A diferencia de las anteriores novelas de Juan Manuel Gil, siempre con un narrador o narradores muy marcados, en Majareta el autor se propuso contar una historia a través de muchas voces, todas ellas dispares y respetando sus diferentes orígenes y edades. “Probablemente era lo más ambicioso, que cada personaje fuese distinto, que tuviese su propia historia, sus propias preocupaciones, su punto de vista, su manera de hablar, su sentido del humor y aquellas cosas que la atormentaban”, explica. “Para mí era esencial. Por aquí pasan casi más de 40 personajes que cuentan un trocito de su vida, y por primera vez he tenido que ayudarme durante el proceso de escritura de un par de buenas pizarras que poner en el estudio, donde trazar líneas cronológicas, personajes, algunas ramas, para que no se me fuese de las manos”.
Ese planteamiento permite también que Majareta sea un libro repleto de humor, en el que Gil captura la oralidad, los equívocos y los puntos de vista que varían según la proximidad a los hechos e incluso se contradicen. “Sabía que había un potencial cómico altísimo”, afirma. “En cuanto introduces la oralidad, la naturalidad de las distintas profesiones, las distintas edades, las distintas condiciones, te das cuenta de que la vida se multiplica, es una especie de luz que entra a través de un calidoscopio y multiplica todo. Yo fui el primero que me sentí seducido por estos personajes, cuando los eché a hablar me quedé sorprendido porque tenía la sensación de que me convertía en un testigo de todo lo que estaba ocurriendo”.
No hay vidas en las que no tenga cabida la tragedia y en las que no tenga cabida el sentido del humor
De esa forma, Majareta es una novela repleta de humor que trata aspectos trágicos. “Tenemos como una especie de necesidad de ordenarlo todo, de clasificar los libros: esto es un drama, esto es una comedia, esto es un ensayo, esto es un libro de poemas, pero eso es un artificio, en la vida nada de eso está ordenado”, explica el autor. “En la vida no hay vidas en las que no tenga cabida la tragedia y no hay vidas en las que no tenga cabida el sentido del humor. Yo pretendía que mi novela fuese un pedazo de vida, donde el humor estuviese presente, pero también el dolor y la tragedia y la historia dura y confusa en ocasiones que ha tenido este personaje”.
En Majareta, Gil también se basa en las distintas perspectivas de una historia para recordarnos algunas constantes de la condición humana: la curiosidad y la necesidad de contar y escuchar relatos. “Se unen dos cosas que son consustanciales del ser humano, por un lado la necesidad de saber, a cualquier precio, y por otro lado la necesidad de ser escuchado”, cuenta. “En el corazón de este libro hay un pequeño homenaje al chisme, en unos tiempos que la desinformación, la chatarra informativa, las fake news están a la orden del día, así que al final vamos a echar de menos a esas personas que eran talentosas para crear rumores, que han sido sustituidos por esta especie de agoreros intencionados con intereses espurios”.
Libros recomendados de Juan Manuel Gil
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Es un ensayito pequeño escrito por Raquel Fernández Cobos, una profesora de universidad. Es un ensayo que habla precisamente de cómo la literatura es un abrazo que nos permite, en unos tiempos en los que esto es prácticamente imposible, una conversación sosegada, amistosa, cercana, tranquila, serena, a la que se puede llegar al entendimiento e incluso a una crítica razonable, a no estar de acuerdo y, a la vez, tender puentes.
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Un libro que tiene que ver con Majareta, yo creo, porque comparten mundo y cierta visión, es Mosturito, de Daniel Ruiz. Un libro divertido, emocionante, con un ritmo trepidante, con un sentido del humor que te lleva directo al dolor y al tormento y a las tristezas más profundas, en este caso de un niño. Me emocioné muchísimo con esta novela y me reí muchísimo.
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Un autor que siempre leo, que leo todo lo que va saliendo. El verano de Cervantes, de Antonio Muñoz Molina, creo que es un homenaje precioso no solamente a Miguel de Cervantes y al Quijote, sino también a la lectura y a una manera de entender la lectura, desde el sosiego, desde la plenitud, desde la tranquilidad y alejándose de las prisas que nos rodean.
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Uno de los libros que más me ha marcado a mí, que tiene humor, que es trepidante, que tiene inteligencia, que es Ventajas de viajar en tren, de Antonio Orejudo. Es un libro que leo cada vez que voy a empezar una nueva novela, porque tengo la sensación de que quizá pueda robarle algo de lo que yo me pueda nutrir y pueda hacer mejor mis novelas.