Libros sobre la soledad y la naturaleza humana, recomendados por Gemma Urraka
La autora nos habla de 'Un instante en la oscuridad', novela premiada por La Bestia Equilátera.
Un retiro para escritores en el bosque, una autora que espera escribir su siguiente obra en la naturaleza, y otro escritor, un nombre consagrado, con quien debe compartir espacio. Con ese punto de partida, Gemma Urraka teje en Un instante en la oscuridad una historia sobre el recuerdo, las relaciones humanas, el contacto con la naturaleza y las experiencias que cambian una vida. Hablamos con su autora de una obra galardonada con el premio La Bestia Equilátera de Argentina y nos recomienda libros sobre la soledad y la naturaleza humana.
Video: entrevista y libros recomendados de Gemma Urraka
Un instante en la oscuridad está narrado por su protagonista, la escritora Alma Freira, desde sus recuerdos. Un punto de partida que Gemma Urraka buscaba para darle la perspectiva del tiempo. “Me interesaba que la historia de Alma ya hubiera sedimentado en ella. Con el tiempo, las heridas se cierran, pero su huella permanece”, explica. “Tenía claro que no es lo mismo narrar una experiencia en el momento mismo, cuando las emociones te remueven por completo, que hacerlo tiempo después, mirando atrás para comprender cómo aquello nos transformó. Buscaba una voz madura, en un momento vital y profesional distinto. Me atraía explorar cómo ella, años más tarde, identificaba aquel episodio como un punto de inflexión”.
Esa Alma Freira que acude a un retiro en la naturaleza, financiado por una excéntrica millonaria, sirve a Urraka para explorar distintos temas, como el de la soledad. “Más que la soledad, me apetecía trabajar las soledades”, apunta. “Cómo, en este caso, se complementan. Y de ahí surge inevitablemente un conflicto: son dos personas solitarias obligadas a convivir. Desde el inicio hay cierta tirantez, poca sintonía, y tendrán que aprender a compartir sus silencios. Al final, mi objetivo era atrapar precisamente ese silencio. No es igual el silencio de quien está solo en casa, que el silencio compartido por dos personas, donde, aun en calma, suceden cosas. Quería explorar esos silencios y ver qué otras formas de comunicación emergen cuando no se usa la palabra”.
Escribir para sugerir
Cuenta Gemma Urraka que escribió parte de Un instante en la oscuridad durante la pandemia, un momento del que se impregnó algo de la narración. “Ya sabía que quería contar una historia de dos personajes en un espacio reducido, simplemente porque me gustan. Pero creo que, de forma inconsciente, se fueron colando sensaciones de aquel periodo, porque me pilló en mitad del proceso. En ese momento vivía con mi pareja en el centro de Madrid, pasábamos muchas horas juntos en casa, en silencio, cada uno trabajando. Había un silencio compartido dentro y un silencio extraño fuera, en las calles vacías. De ahí surgió, quizás, la necesidad de escribir sobre la naturaleza. La pandemia nos llegó en plena primavera, y todo sucedía ajeno a nosotros, encerrados. Recuerdo un día, yendo al supermercado con mascarilla y con esa angustia general, ver de pronto que los almendros ya estaban en flor. Me di cuenta de que me lo había perdido: la vida seguía su curso fuera, mientras nosotros estábamos confinados. Creo que hubo una necesidad de atrapar esa naturaleza y traerla al texto, de disfrutar a través de la escritura de ese verde que no tenía cerca”.
Todo ello está contado con un estilo narrativo austero y evocador, que Urraka achaca a dos factores. “Por un lado, mi formación en cine, que ha influido mucho en mi lenguaje narrativo. En un guión no hay espacio para florituras; todo debe ser específico, ir directo a la acción y al espacio. Eso, sin ser del todo consciente, me enseñó a ser más concreta e ir al detalle esencial, además de a trabajar mucho los diálogos. Por otro lado, me apasiona la literatura japonesa, cuyos maestros logran, con un lenguaje sencillo e historias aparentemente simples, una profundidad emocional que trasciende las palabras. Ese fue mi reto: contar una historia simple con un lenguaje llano, pero intentando tocar ciertas heridas profundas”.
LIbros recomendados de Gemma Urraka
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Una novela que leí mientras escribía Un instante y que me marcó mucho es El cielo es azul, la tierra blanca, de Hiromi Kawakami. Trata sobre dos personajes solitarios que se encuentran y comparten una intimidad. Está escrita con ese tono aparentemente sencillo que tanto me gusta, y su historia es preciosa. Me acompañó mucho.
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Otro libro de cabecera para mí es Frankenstein, de Mary Shelley. Me encanta desde que lo leí siendo joven, y además aparece mencionado en mi novela.
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Un libro que regalo a menudo es Las gratitudes, de Delphine de Vigan. Está escrito con una prosa austera y bella, y habla sobre la bondad, la memoria y algo no demasiado en boga pero esencial: la gratitud.
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Un libro sobre escritura y naturaleza, que son dos temas que son fundamentales en mi escritura y en concreto en esta novela. Ella es una de mis poetas favoritas y en este caso se trata de sus textos en prosa en los que reflexiona mucho sobre el acto de escribir y también tiene siempre esa mirada tan lúcida y tan agradecida hacia el mundo natural.