Luis García Jambrina
Los libros de Luis García Jambrina
Lo que opina Luis García Jambrina
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Creo que deberíamos aprovechar que este año, 2024, que se cumplen 100 años de la publicación de ese libro, Teresa, para leerlo, para acercarnos a una de las obras más singulares, más originales, más vanguardistas de Unamuno, cuyo modelo luego han imitado, no sé si basándose en Unamuno o no, novelistas como Nabokov, que tiene una novela con una estructura muy similar. Es un libro que tiene una parte en verso, son poemas de carácter romántico, pero que Unamuno atribuye a un personaje de su invención, que se llama Rafael, que él considera como una especie de yo exfuturo, uno de esos yoes que pudieron ser, pero no llegaron a ser. Y hace todo un juego literario, existencial, muy interesante. Y una valoración, sobre todo, de la función y de la necesidad de la poesía en relación con el amor y en relación con la muerte. La poesía nos asegura la supervivencia, la poesía sublima el amor, etc. No está muy reeditado, pero hay algunas ediciones muy asequibles, concretamente en letras hispánicas de cátedra hay una buena edición de Teresa.
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Hamnet y El retrato de casada me parecen obras maestras, y que juegan también con la historia. Son novelas históricas, pero de gran trascendencia, que a mí me han llegado mucho. Una de ellas además juega con un escritor tan prestigioso como Shakespeare.
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Es una autora que he leído con mucho placer. Una autora muy descarnada y de una crudeza que me ha sorprendido mucho. No voy a entrar ahí a clasificar sus libros, si son novelas o no son novelas. La novela es el género más amplio y que lo admite todo, y yo creo que son novelas, aunque hable de sus experiencias. Cualquiera de ellas. Yo recuerdo con especial placer Pura pasión. Son libros generalmente muy breves, pero muy intensos.
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Dentro del género histórico, hay una autora británica, Hilary Mantel, que tiene una trilogía que me parece soberbia. Para mí es el gran referente dentro de la novela histórica actual. El histórico es un género del que se abusa mucho, se publica mucho, la mayor parte siguiendo unas fórmulas muy manidas, pero luego de repente aparecen autores de una gran ambición literaria y que te muestran incluso historias mil veces contadas y conocidas, como hace Hilary Mantel, pero desde otra perspectiva y muy desde dentro.
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Primero como lector, y luego me he dado cuenta de que también como autor, los libros más importantes los leí hace mucho tiempo, en la adolescencia y juventud, cuando hacía el bachillerato y los primeros años de universidad. De alguna manera, mi lector ideal soy yo cuando tenía entre 17 y 21 años. Y ahí hubo cuatro libros que fueron muy importantes. Dos tienen que ver con la literatura española y son clásicos, de esos que había que leer y que eran obligatorios. Eso era lo peor que se podía hacer con un libro, obligar a leerlo, porque eso ya vacuna a la gente contra esos libros y contra los clásicos en general. Uno es La Celestina. Yo le debo mucho a La Celestina porque es el origen de una obsesión que es la obsesión por Fernando de Rojas y por la época de Fernando de Rojas. Esa transición entre la Edad Media y la Edad Moderna, entre la cultura medieval y el renacimiento y el humanismo, un periodo muy agitado. Y considero que La Celestina es un libro fundacional. Fundacional de la literatura española, por supuesto, pero quizá también de la literatura europea. Ahí da origen a un género literario propio porque tuvo muchas continuaciones. Todo ese mundo a mí siempre me interesó mucho hasta el punto de que suelo decir que el origen de eso que llamamos novela negra, viene de ahí, de La Celestina. Nada más negro que el ambiente que dibuja La Celestina, el propio personaje de Celestina que muere. Que muere asesinada y que lleva una vida semi-delictiva, vamos a decirlo así.
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Es un libro prodigioso. Hay que leerlo con mucha paciencia, con tiempo por delante, con energía, con avidez, y ahí está el origen de un tipo de novela que a mí me gusta mucho, que es la novela de pensamiento, donde hay una trama, pero sobre todo hay pensamiento, hay debate de ideas. Entreverar el pensamiento con la literatura de ficción, utilizar los diálogos también para eso, para debatir filosóficamente sobre las grandes cuestiones, un poco como hacía también Unamuno, me parece la línea de novela más fructífera.
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Novela fundamental, la gran novela moderna española con la que arranca todo. Es el origen de muchas cosas que luego van a ocurrir en la literatura española moderna. Es el origen de la metanovela, de la antinovela, es una nivola con todo lo que eso significa y es un libro al que le debemos mucho, aunque muchas veces los autores españoles, los escritores españoles son muy cicateros y no lo mencionan. Mencionan a otros grandes novelistas europeos de ese mismo periodo, por supuesto interesantes, Ulises de Joyce, pero no mencionan a alguien que también revolucionó la novela en ese tiempo, con varios libros, pero si hubiera que destacar uno, sería Niebla.
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Lo leí ya con 21 años, cuando se publicó en español, que yo estaba todavía estudiando la carrera de filología y leíamos a Umberto Eco, leíamos sus tratados de semiótica, sus análisis de la cultura de masas, con mucho interés. De repente, sale esta novela que para mí fue muy importante como lector, de gran disfrute y para ver otro tipo de literatura donde se fusiona lo culto y lo popular. A mí la literatura popular o de masas me interesa muchísimo y aquí teníamos reunidas las dos grandes tradiciones de la novela. Cuando yo empiezo a escribir novelas, en 2007, evidentemente tengo una gran deuda con Umberto Eco, no porque yo hable también de asesinatos de frailes o de monjes, pero sobre todo porque me enseñó un camino, el camino que mezcla lo culto y lo popular.