Marta San Miguel
Los libros de Marta San Miguel
Lo que opina Marta San Miguel
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El primer libro que os quiero recomendar es de poesía, que es un género muy importante para mí porque es con el que empecé a escribir, y es del poeta argentino Roberto Juarroz, y es su Poesía vertical, que es el volumen que engloba sus doce libros de poesía, que llevan todos ese mismo nombre, primera poesía vertical, segunda poesía vertical. Es grandioso en el sentido de que no es una poesía biográfica o sentimental, es más filosófica, y te hace pensar, te hace jugar, te hace inventar, te hace asociar ideas... De vez en cuando lo abro, y cualquier poema que tomes te interpela de una manera que da igual el tiempo que pase, no se agota.
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Narra la vida de Charlotte Salomon, una artista alemana que muere en Auschwitz, y me sorprendió profundamente porque está narrada como en una prosa poética, pero no me sorprende la forma, que quizá tú lo puedes ver como algo efectista. A mí lo que me sorprendió es cómo en esa economía del lenguaje hay un retrato biográfico de una precisión absolutamente conmovedor. Además era cuando estaba escribiendo el libro de Granados, y creo que esa concreción y esa ausencia de adornos, me resultó todavía mucho más efectivo el relato que hace Foenkinos del artista.
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Me encanta recomendar siempre algún clásico, y en mi caso ese clásico, aunque no sea de hace muchos años, siempre va a ser Natalia Ginzburg, porque cuando la leo es cuando empiezo a escribir y a encontrar mi tono de escritura, la voz literaria, por así decirlo, y todo fue con Léxico familiar. Luego ya me he leído todos, pero con Léxico familiar sucedió que, de pronto, me encuentro con que hay una autora que utiliza lo que tiene alrededor para narrarme a mí cien años más tarde, y luego que tiene la cualidad, el ejemplar que yo tenía en casa, que era de mi madre, y justo mi madre ya no estaba, y ocupó la voz de Natalia Ginzburg, ocupó una voz de mujer de la que yo carecía en ese momento. Entonces me parece fundamental la forma en la que Natalia Ginzburg narra la cotidianidad de las mujeres, de las familias, y sobre todo eso tan delicado como son las palabras para generar vínculos y apegos.
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No puedo irme sin hablar de periodismo. El último libro que quiero recomendar es de Manuel Rivas, El periodismo es un cuento, y lo leí el último año de carrera y de pronto dije, vale, ya sé a qué me quiero dedicar, y no porque el periodismo sea un cuento, yo creo que es un oficio muy serio, y en ese libro los reportajes literarios de Manuel Rivas así lo evidencian. Creo que fue fundamental para mí descubrir otra forma de ejercer el periodismo y es lo que he intentado defender y ejercer 20 y muchos años más tarde, desde que salí de la facultad, y ahí tengo el libro y de vez en cuando vuelvo a sus reportajes.