Sofía Balbuena
Lo que opina Sofía Balbuena
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Bueno, el primer libro que voy a recomendar es Los mejores días, de mi amiga Magalí Etchebarne. Es su primer libro de cuentos y acaba de reeditarse en Páginas de Espuma. Lo recomiendo porque me gusta muchísimo. Trabajé muchos años como librera y era un libro que vendía sin parar. Me parece un libro perfecto. Además, es un libro sobre la juventud, o quizá sobre ese cruce entre la juventud y lo que viene después, cuando todavía no terminamos de definir muy bien qué es lo que está pasando. A mí me emocionó muchísimo.
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Después quiero recomendar una edición doble de la editorial Tránsito que reúne Los años falsos y El libro vacío, de la escritora mexicana Josefina Vicens, que escribió únicamente esos dos libros. En ambos casos, el protagonista es un hombre. Me parece que Vicens hace muy bien ese ejercicio de performar la masculinidad. En general, me interesan mucho esas inversiones: ocupar, desde la escritura, un rol de género que en principio no es el propio. Desde ahí construye con muchísima solidez un retrato muy preciso de la idiosincrasia masculina mexicana de aquella época. A mí me gusta más Los años falsos. El libro vacío es bastante más conocido y anticipa, de alguna manera, algo que después hará Mario Levrero en La novela luminosa: esa figura del escritor incapaz de escribir. Y lo hace con unos sesenta años de anticipación.
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Después leí hace muy poco un cómic que me gustó muchísimo y que se llama Campeón, de Jazmín Varela. Me parece un libro espectacular. Construye un universo muy potente a partir de una estética que podría leerse como sucia o incluso fea. Es casi terror psicológico. Habla de una familia en la que la presencia de los perros o, en general, de las mascotas, va marcando el destino de sus integrantes. Además, se permite mostrar la deriva y el quiebre psíquico de sus protagonistas. Se anima a empujar a los personajes hacia la locura. Y eso, justamente, es algo que ahora mismo me interesa muchísimo como escritora. Me interesan los personajes desquiciados, al borde del estallido. Los míos están en tensión, pero todavía no estallan. Ahora estoy investigando justamente a los que sí lo hacen.
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En ese sentido también quiero recomendar Material inflamable, de Rosa Ramírez, publicado por Almadía hace relativamente poco. Me encanta porque retrata a un personaje completamente desplazado, en plena crisis psicótica durante un largo período de tiempo. Pero también porque habla de las formas de locura que puede producir la presión del contexto en el que uno vive. En concreto, habla de esa exigencia de asimilación que muchas veces recae sobre las personas migrantes: la idea de que uno tiene que dejar atrás todo lo que era antes para poder ser aceptado en el lugar al que llega. Como si, al pasar por la caseta de migraciones, hubiera que dejar del otro lado todo aquello que era propio y fundirse completamente con el entorno para que el país que te recibe considere la posibilidad de aceptarte con plenitud de derechos.