César Pérez Gellida sobre su thriller más ambicioso, ‘La piel de una gota’, y sus libros recomendados
Tras cuatro años apartado de Sancho, el escritor regresa al personaje con un desafío doble: la paternidad y un antagonista capaz de convertir el peligro en una amenaza global.
Regresa uno de los personajes más exitosos de la novela negra y el thriller en español. En La piel de una gota, César Pérez Gellida vuelve a retomar al inspector de homicidios Ramiro Sancho, después de embarcarse en un díptico que le llevó a la España más profunda a comienzos del pasado siglo, el autor vallisoletano regresa a su ciudad y a su personaje fetiche. En esta ocasión, se enfrenta a un antagonista más peligroso que cualquier asesino. El témpano es un terrorista de pasado militar y altas capacidades, cuyas motivaciones resultan un misterio.
Hablamos con el autor sobre este regreso y nos recomienda alguno de sus libros recientes favoritos.
Video: entrevista con César Pérez Gellida sobre La piel de una gota
Explica César Pérez Gellida que no le cuesta volver al mundo de su personaje. “La voz de Sancho está muy latente en mi cabeza. Está siempre presente”, explica. “No me ha costado nada de trabajo recuperar esa voz”, apunta, aunque quizás por eso le ha puesto en una situación vital muy diferente: la paternidad de dos gemelas. “Quiero llevar a Sancho a ese límite del límite porque son dos enemigos. Uno que no tiene cara, que es el Témpano, y que no tiene un propósito. Y otro enemigo que sí tiene cara, que tiene dos, que son las de sus gemelas y que tienen nombres”, cuenta el autor.
Para este regreso, Pérez Gellida tenía claro que quería alejarse de cualquier repetición. Por eso dio con El témpano, un villano diferente. “Principalmente quería evitar repetir la fórmula. Pero no mi fórmula, sino la fórmula. No quería ese sociópata sofisticado. Quería huir de todo esto”, asegura. “Para mí, el gran reto de esta novela era encontrar un antagonista que estuviera a la altura de Sancho. No quería una amenaza local. No quería una amenaza que preocupara solamente al departamento de homicidios de Valladolid. Quería una amenaza global”.
Un antagonista ambicioso
En esa escala reside buena parte de la inquietud que plantea la novela. “Una amenaza global es no saber qué alcance tiene la amenaza”, explica. El Témpano representa precisamente esa incertidumbre. Sus motivaciones no son transparentes y sus convicciones no responden necesariamente a los códigos morales de quienes intentan detenerlo. “No puedes negociar con una amenaza que no conoces”, resume.
La construcción del Témpano parte de una degradación progresiva. La violencia que ha presenciado y en la que ha participado ha ido resquebrajando su visión del mundo. Sin embargo, durante un periodo de aislamiento, su contacto con una comunidad ajena a la mentalidad occidental y con la religión lugbara modifica esa percepción. “La religión lugbara rellena esas grietas y lo vuelve a compactar. Y, para él, es dogma”, explica el autor. El problema aparece cuando el personaje regresa a Occidente y descubre que los principios que han dado sentido a su experiencia no encuentran correspondencia en la realidad a la que vuelve. “Él necesita que exista una armonía. Su Dios tiene una cara benefactora y otra vengativa. Y él adopta esta parte vengativa”, resume el autor.
La complejidad de este personaje también plantea una cuestión sobre la evolución de Sancho. “Creo que Sancho tiene que evolucionar al mismo ritmo que evoluciono yo”, sostiene. “Yo no sé cómo voy a estar la próxima vez que afronte un reto en el que Sancho sea partícipe. Lo que sí sé es que tiene que ser diferente. Porque, si no, para mí, no es aceptable. No es honesto con el oficio”.
Dieciséis novelas, todas diferentes
Esa voluntad de no repetirse se extiende a su próximo proyecto, que ya está muy avanzado y que, según adelanta, se alejará de todo lo que ha escrito hasta ahora, incluidas Bajo tierra seca y Nada bueno germina. “El hecho de decir: dieciséis novelas, todas diferentes. Con retos distintos, mayores, menores, más importantes. Pero todas diferentes. Pero nunca has hecho esto”.
Sobre ese próximo libro, el autor apenas ofrece una pista. “Es un rollo tipo Nolan. En esa línea. En narrativa”. Habrá que esperar para comprobarlo.
Libros recomendados por César Pérez Gellida
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El primero que voy a recomendar es Todas las noches, todas las ciudades, de Dolores Redondo. Lo estoy leyendo en este momento y estoy muy metido en esta trama. Y creo que Dolores está haciendo cosas muy importantes para todos los que estamos en este jaleo de la novela negra.
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Voy a recomendar encarecidamente a Ana Covadonga Castro, que es una escritora que, aparte, es inspectora de policía, con su última novela, que la publica Espasa y se llama El último tormento. Yo la he leído y además participo en la faja porque confío mucho en esta autora.
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Voy a recomendar Crimen y castigo porque, para mí, es el origen de los personajes bien construidos. Quien no haya conocido a Raskólnikov lo tiene que conocer.
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Voy a recomendar, igual ya lo he hecho otras veces, a Ramón Palomar, porque es un autor español, valenciano, que tiene dos novelas: Sesenta kilos y La gallera, que no tiene nada que ver. Es un autor de novela negra, thriller, que nada tiene que ver con cualquiera de nosotros, de los autores que publicamos novela negra.
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