Libros sobre los desastres de la guerra por escritores que la vivieron en primera persona
Obras que nos hablan del horror de la violencia contadas por personas que la presenciaron.
Como en una pesadilla, el mundo avanza de nuevo a una gran guerra global. Las tensiones en Oriente Medio, siempre en el disparadero, avanzan a un ritmo vertiginoso ante la mirada atónita de ciudadanos de todo el mundo, en uno de esos momentos en los que la historia parece pasarnos por encima a todos.
La literatura en estos momentos puede ser un refugio, aunque también sirve de advertencia. Sobre la guerra y la violencia se ha escrito desde el inicio de los tiempos, sin que esas obras hayan cambiado en nada la naturaleza humana. Sin embargo, muchas veces estos testimonios han venido de autores que han vivido la guerra de manera directa, bien como combatientes o bien como periodistas. Una vez más, y aunque no sirva de aprendizaje, conviene leer sobre los desastres de la guerra y a escritores que la vivieron en primera persona.
Libros de no ficción sobre la guerra
La experiencia de muchos escritores, en especial durante el siglo XX, ha estado marcada por la guerra, que se ha mostrado en su literatura. En España, un ejemplo es Arturo Barea, quien en La forja de un rebelde narra su vida, en la que tiene una especial relevancia su paso por la guerra del Rif y su testimonio de los primeros meses de la Guerra Civil, hasta su exilio. Una visión crítica y privilegiada de un momento fundamental de nuestra historia.
Fuera de España, Estados Unidos ha estado presente en gran parte de los grandes conflictos bélicos del último siglo. Eso ha conllevado que escritores y periodistas que vivieron alguno de ellos contasen lo que vivieron y vieron. Un libro fundamental es Despachos de guerra, en el que Michael Herr reúne artículos que realizó cubriendo la guerra de Vietnam y que destacaron por su capacidad de reflejar la crudeza de la contienda más allá de la frialdad del periodismo. Otro clásico del periodismo es Hiroshima, de John Hersey, que se centra en los testimonios directos de los supervivientes a la bomba atómica en la ciudad japonesa, fundamental para atisbar los efectos de la guerra tanto físicos como emocionales.
La guerra llevada a la ficción
Otros autores que han tenido que vivir la guerra de manera directa optaron por la ficción, en ocasiones como manera de acentuar su crueldad o su absurdo, en otras para poder expresar mejor sus experiencias. Entre lo vivido y lo narrado se sitúan los relatos de Las cosas que llevaban los hombres que lucharon, libro de Tim O'Brien que se basa en sus experiencias en Vietnam, así como en lo que sucede una vez que se regresa con vida, pero con profundas heridas emocionales.
También en forma de relatos narró Manuel Chaves Nogales los casos reales que conoció durante la Guerra Civil, en A sangre y fuego, otro de los textos básicos para acercarse al conflicto. Y en novela, una de las más importantes del siglo XX, Vida y destino de Vasili Grossman narra tanto la intervención de Rusia en la II Guerra Mundial como la represión soviética.
Dos autores estadounidenses que combatieron en la II Guerra Mundial y la contaron desde una ficción basada en la experiencia propia fueron Joseph Heller y Kurt Vonnegut. Ambos firmaron dos obras clave del antibelicismo, que inciden en lo absurdo de la guerra. En Trampa 22, Heller narraba los callejones sin salida a los que lleva la jerarquía y las normas militares, mientras que Vonnegut mezcló en Matadero cinco sus vivencias como prisionero de guerra durante el bombardeo de Dresde con elementos de ciencia ficción y humor negro, al mismo tiempo que lograba un poderoso alegato sobre la sinrazón de la guerra.