Manuel Marlasca: el salto al vacío del true crime a la novela negra y sus libros recomendados
El periodista dio el salto a la ficción con 'Tú bailas y yo disparo' y consolida su universo en 'Hasta que te quedes'. En esta entrevista, habla de los retos de escribir una serie policial verosímil.
Un alto al vacío. Así califica Manuel Marlasca su llegada a la novela, después de toda una carrera como periodista, guionista y escritor de obras de true crime. Con Tu bailas y yo disparo se estrenó, casi con reparo, en la ficción. La acogida de los lectores y lectoras hizo que retomara a los personajes de ese debut, el grupo X de la Brigada de Policía Judicial de Madrid, en Hasta que te quedes.
De nuevo con la coralidad como seña de identidad, en esta nueva novela se investiga lo que en un principio parecía una desaparición por voluntad propia. Uno de esos casos que quedan archivados durante años hasta que una nueva pista los pone en marcha. De todo ello nos habla en esta entrevista.
Video: entrevista con Manuel Marlasca
Cuenta Manuel Marlasca que la idea de escribir ficción le acompañaba desde hace tiempo. “De hecho, el cuaderno en el que tengo las cosas relacionadas con la novela lo abrí en el año 2006. Empecé a anotar ideas, cosas que veía en las brigadas, en las comisarías, personajes, diálogos…”, recuerda. Pero el paso de la crónica periodística o el true crime a la ficción le imponía mucho respeto. “El impulso de mi agente, Mónica Carmona, me animó a escribir una novela. Cuando le entregué las primeras 100 páginas, tenía la esperanza de que me dijera: ‘Mira, no merece la pena”. No resultó así: le gustó, dijo que tenía que seguir, y ha sido un salto al vacío”, explica.
“Yo me he acercado a la literatura con la reverencia de todo buen lector, y no solo hacia la ficción criminal, sino hacia la literatura en general”, añade. “A mí me daba mucho miedo estar en el mismo anaquel que personas a las que admiro con devoción. Hablo de Domingo Villar, de Lorenzo Silva, por supuesto de autores extranjeros y clásicos como Raymond Chandler, P. D. James o Cormac McCarthy. Te acercas a ese mundo con mucha precaución y, sobre todo, con el esfuerzo de dejar de ser periodista. Y costó mucho dejar de ser periodista. Llevo 38 años escribiendo para radio, televisión, medios impresos, guiones, reportajes, entrevistas… pero aquí tenía que hacer literatura”.
El paso de la realidad a la ficción
Así, con Tú bailas y yo disparo, Manuel Marlasca explica que lo que intentó fue “encerrar al periodista”. “Es un viaje complicado. Son las mismas herramientas, obviamente, pero es completamente distinto. Tienes que ser mucho más preciso; tienes que utilizar el lenguaje con muchísima más precisión y profundidad, y crear personajes. Cuando escribo true crime, si hablo de Ana Julia Quezada, todo el mundo tiene en la cabeza a la vecina de Gabriel. Sin embargo, cuando creas personajes, tienes que darles identidad y profundidad”.
Para esa primera novela, la experiencia previa de Marlasca le llevó a una obra coral, con varios personajes sin que ninguno de ellos acaparase la trama. “Esa visión llegó automáticamente cuando me planteé hacer algo verosímil”, señala. “Yo quería hacer ficción, pero una ficción verosímil: una en la que nada de lo que se cuenta ha pasado, pero podría haber pasado tal y como lo cuento. Cuando te planteas eso, es muy difícil darle protagonismo a un solo personaje, porque un grupo de investigación funciona con varios elementos bien engrasados: hay un jefe de grupo, pero todo está muy bien coordinado”.
Por su experiencia en el periodismo, en especial su trabajo con los grupos de investigación, a Marlasca le interesaba el mostrar trabajo en equipo. “Me interesaba hacer verosímiles las sinergias entre ellos, los mecanismos, cómo se afronta una investigación, cuál es el papel de cada uno… Inevitablemente hay diálogos calcados de cosas que he oído en brigadas, pero yo no quería que los policías dijeran: ‘anda, mira, este soy yo’. No me interesaba eso".
Novela policial realista
De esta forma, Marlasca dio vida a un grupo X con perfiles muy distintos. En Hasta que te quedes repiten todos y se añaden algunos nuevos. “Pasa algo muy peculiar que supongo que otros autores también te habrán contado: hay personajes que crecen sin que tú los controles”, cuenta. “Tú tienes una idea de su protagonismo y, de repente, se desmadran y crecen mucho más. En principio había dos personajes que iban a asumir todo el protagonismo, Jimmy y Mangas, pero de repente Julia Zaldívar creció muchísimo. Hasta el punto de que en los clubes de lectura de Tú bailas y yo disparo mucha gente me decía que era su personaje favorito. Y pensé: ‘¿cómo la voy a sacar? Tengo que traerla de alguna forma’.
Como no podía ser de otra forma, en Hasta que te quedes, los personajes evolucionan. “Tenía muy claro es que no se podía repetir el mismo esquema. Los personajes tienen que crecer, evolucionar: estar más tristes, más melancólicos o más contentos. Sus vidas evolucionan, como ha evolucionado la mía o la propia institución policial”, señala. “A veces digo que esta novela es más oscura, más melancólica, más dura, más triste. Pero no fue algo deliberado: al releerla me di cuenta de que se había vuelto más oscura porque los personajes habían atravesado momentos más oscuros. Pero lo importante era la verosimilitud de los personajes: no hay superpolicías, ni el típico cliché del policía divorciado y alcohólico. La realidad ya no es así”.
Así, con esta segunda novela ya podemos decir que estamos ante una serie. “Nunca pensé que lo fuera, pero la editorial sí vio ese potencial”, admite Marlasca. “Ahora estoy escribiendo la tercera, con prudencia, porque el género está saturado. Hay muchísimos títulos y competir es difícil. Aun así, intento mantener la humildad. Es la única forma de seguir aprendiendo”.
Libros recomendados de Manuel Marlasca
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Voy a recomendar el libro con el que se encabeza Hasta que te quedes, que es Así empieza lo malo, de Javier Marías. Lo recomiendo porque Javier Marías para mí es el narrador más importante que ha habido en España en los últimos 50 años probablemente. Creo que es un narrador extraordinario, novelista de una profundidad en sus personajes, asombrosa y que cuando uno tiene dudas, acude a un libro de Javier Marías y sale de dudas de cómo crear, de cómo construir. Y esa novela, Así empieza lo malo, la tuve presente durante un periodo durante un tiempo de la creación de Hasta que te quedes. He leído a Javier Marías y he releído varias veces sus novelas y me valdría cualquiera.
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En este caso, yo cometí el error de haber visto todas las temporadas de Bosch de la serie de televisión, habiendo leído muy poco a Michael Connelly. Muy poco. Había leído un libro estupendo suyo de reportajes de sucesos porque era reportero de sucesos. Había leído Deuda de Sangre, había leído libros que además no tienen que ver con la serie de Harry Bosch. Voy a recomendar el El eco negro, que es el primero de la serie de Harry Bosch. Porque me gusta mucho cómo está construido ese personaje, aunque en este caso sea casi una novela unipersonal de un investigador un poco torturado, todo hay que decirlo, pero creo que sus tramas, su forma de narrar, lo puntillosa que es su investigación me gusta mucho, me parece un gran autor de novela negra que yo creo que ha sido un poco eclipsado por el personaje de televisión como tantas otras veces.
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Voy a recomendar algo que no tiene nada que ver con este mundo pero que seguramente sea una de mis novelas favoritas, que es Moby Dick. Ya sé que no me salgo mucho del tópico, pero es que verdaderamente Moby Dick me parece una novela fascinante, que tiene un montón de lecturas, la he releído yo creo que dos veces creo que la he leído y me parece un prodigio y me parece un avasallador. Es una novela que te cae encima y es tremenda.
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Yo creo que todo escritor está en deuda con lo que lee, evidentemente, y los escritores de novela negra necesariamente estamos en deuda con las tres novelas de Domingo Villar. Creo que voy a recomendar la última, El último barco. Dicen que tiró todo el manuscrito y que cuando le estaban apretando el editorial tiró todo lo que había escrito y volvió a escribirlo, pues fue una bendición que volviese a escribir si es que lo que había escrito no era, porque es una novela casi perfecta, casi redonda, por otra parte como las otras dos también. Pero El Último Barco creo que es una cumbre de la literatura policíaca, sin duda.
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