Pepe Colubi
Las estanterias de Pepe Colubi
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Estos libros te convertirán en un ilustre ignorante, por Pepe Colubi
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PornoIrvine Welsh
Lo que opina Pepe Colubi
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Cuentos secos, directos, profundamente melancólicos y extrañamente divertidos. Economía de lenguaje, torrente de emociones. Saltaba de sorpresa en sorpresa según lo iba leyendo, un hallazgo continuo. Sólo por “Luto” o “Hasta la vista” ya merecería estar en el pódium.
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Me fascinó la capacidad de Rodoreda para describir estados de ánimos asociados a geografías emocionales. Monólogo interior deslumbrante. Completo mi admiración con la hipnótica saga de “Espejo Roto”.
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Por esa precisa manera en la que Carrère interconecta su propia vida con la incontestable voracidad del Eduard Limónov real, unido al recorrido, histórico y partidario, por la Rusia de los últimos 60 años. O cómo estudiar las vidas ajenas afecta la tuya (certeza sublimada en “El Adversario”).
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Tristeza, expectación, decepción y superación en la Barcelona de los años 40. Me impacta la seguridad impresionista de Laforet y su capacidad para empatizar con el pozo de esa casa familiar y su asfixiante entorno. La escribió con 23 años.
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No tenía ni 18 años cuando "La biblioteca de Babel" me impregnó de una poderosa iconografía del saber. Todo estaba allí, sin estar. Todos los libros posibles del mundo se convertían en un laberinto inexpugnable. Borges adelantó lo que sería internet. “La lotería de Babilonia” me ha explicado la relación entre azar y casualidad. “Funes el memorioso” me da miedo. Y así, todo.
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Edna está perdida, pero sabe a dónde va. La mezcla de realismo, crítica y complejidad la hacen especialmente pionera y rompedora (se editó en 1899). Contiene una de las más bellas y evocadoras frases finales que jamás haya conocido el idioma inglés, si se me permite tan hiperbólica petulancia: “There was the hum of bees, and the musky odor of pinks filled the air”.
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Un padre albañil y su hijo escritor, separados por varios abismos insondables, acaban reencontrándose (a duras penas) en el tosco, áspero y egoísta mundo de la construcción rural. Personajes pétreos, amistades rocosas, relaciones duras, sentimientos de arenisca. Vino. Sudor. Terquedad. Negación. Vejez. Soledad. John Fante en estado puro, tan lejos y tan cerca de su mítico Bandini.
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Por el asombro que me causó a mediados de los 80. Gracias a "La conjura" descubrí que había interés en centrar el foco en los submundos, en el inadaptado, en lo descarnado, logrando mezclar la risa con la amargura, la ternura con el asco, la empatía con la irritación. Tengo más que ver con Ignatius de lo que me gustaría.