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Expectación ante el Premio Aena de Narrativa: analizamos los libros finalistas del galardón que ha sacudido al sector editorial

El galardón que otorga un millón de euros a una obra publicada en los últimos meses falla mañana su primera edición, en una maniobra que ha tomado por sorpresa a escritores, editoriales y lectores.

Collage de portadas de los finalistas al I Premio Aena de Narrativa.
Collage de portadas de los finalistas al I Premio Aena de Narrativa.
Carlos Rey España /

Es la noticia editorial de la temporada, por lo sorprendente de la propuesta y lo inesperada. El I Premio Aena de Narrativa, cuyo ganador se anuncia mañana, ha entrado en el panorama de galardones literarios derribando la puerta, con un premio que se iguala al de mayor cuantía en las letras españolas, el Planeta. Un millón de euros que además se acompaña de otros 30.000 para cada uno de los cinco autores y autoras finalistas. Unas cifras que lo convierten, en apenas una edición, en un acontecimiento editorial de primer orden, más aún si tenemos en cuenta que no es un premio que busque vender ejemplares, ya que se entrega a obras ya publicadas y no está asociado a editorial alguna.

Las reacciones a esta irrupción han sido, previsiblemente, equivalentes a la cuantía de sus premios. Entre la sorpresa, hay quienes dudan sobre la idoneidad que una empresa con un capital mayoritariamente público, y en principio alejada a la cultura, entregue estos premios. Otros se fijan en la dotación de los premios como principal motivo de crítica. Pero no pocos también señalan que un galardón literario siempre es bienvenido, y más si busca fomentar la lectura (uno de sus puntos menos visibles, con distintas acciones destinadas a ello más allá de los premios). También hay voces que ponen en valor la manera de hacerlo, con un jurado que, en esta primera edición, está presidido por Rosa Montero e incluye a voces tan prestigiosas como las de Leila Guerriero, Sergio Vila-Sanjuán o Jorge Fernández Díaz.

Otro aspecto muy valorado es la selección de finalistas. Entre los cinco nombres, todos destacables, hay una cuidada variedad: clásicos incontestables como Enrique Vila-Matas o Héctor Abad Faciolince, escritores de largo recorrido y gran aceptación crítica como Marcos Giralt Torrente, y dos representantes de la gran ola de la narrativa latinoamericana reciente como Nona Fernández y Samantha Schweblin. Aunque todavía el premio no cotiza en las casas de apuestas como el Nobel o el Booker (todo se andará), repasamos las obras por las que han sido nominados cada uno de los cinco autores y los motivos por los que podrían resultar ganadores.

Ahora y en la hora, de Héctor Abad Faciolince

Ahora y en la hora

Ahora y en la hora

Héctor Abad Faciolince
ALFAGUARA

El autor colombiano, consagrado internacionalmente con El olvido que seremos, fue invitado en 2023 a un festival literario en Kiev, en plena guerra contra Rusia. “Para no reconocer mi cobardía y mi miedo, dije que iba”, nos explicó en esta entrevista. Ese viaje a la capital de Ucrania llevó a otro más cerca del frente, en el que la pizzería en la que cenaba fue bombardeada, provocando la muerte de una de las acompañantes de Abad, una escritora y traductora ucraniana. El azar había querido, además, que minutos antes el autor colombiano le pidiera cambiarse de sitio para poder escuchar mejor la conversación.

Ahora y en la hora es, por tanto, una obra en primera persona, un retrato de un viaje quizás insensato y de cómo el azar puede cambiar dramáticamente una vida. También una reflexión sobre la sinrazón de la violencia, y cómo la guerra que parecía ya lejana a Europa a vuelto a azotarla. Pero, como él mismo explicaba, un libro con cierta esperanza: “Mientras escribía el libro, no sentía ninguna sanación, ninguna cura, me sentía muy deprimido, pero después de haberlo hecho, siento que cumplí con el deber que tenía, que era el de contarlo. Cuando uno lucha por los valores en los que cree, por la verdad, por la libertad, por la democracia, por la protesta contra la violencia y contra la guerra, te ocurren cosas después que confirman que la vida sigue”.

Marciano, de Nona Fernández

La chilena Nona Fernández demuestra que se puede indagar en las heridas del pasado de un país, en este caso Chile, de una forma completamente distinta a la habitual. Si en La dimensión desconocida lo hacía desde la pura ficción, a través de un torturador de la dictadura que desea confesar, en Marciano lo hace a través de la historia real de Mauricio Hernández Norambuena, exguerrillero revolucionario que pasó durante años por distintas luchas armadas en América latina. A través de las preguntas que Fernández le hace en la cárcel en la que cumple condena, la autora nos adentra en una mente contradictoria y en un tiempo turbulento, así como en un pasado no tan remoto en el que los ideales revolucionarios llevaban a algunos a empuñar las armas.

Los ilusionistas, de Marcos Giralt Torrente

Los ilusionistas

Los ilusionistas

Marcos Giralt Torrente
Editorial Anagrama

Después de Tiempo de vida, Marcos Giralt Torrente vuelve a narrar a su propia familia, pero aquí no estamos hablando de autoficción. La rama que viene de su madre, en la que se encuentra la alargada sombra de su abuelo, Gonzalo Torrente Ballester, es la protagonista de esta novela, pero esa figura no es la única: también están presentes sus tíos, su abuela o, por supuesto, su propia madre. Una “autopsia familiar”, según sus propias palabras, que nace de una pregunta, como nos explicó hace unos meses. “La pregunta que hace de motor del libro —qué nos hace ser como somos— me ronda desde antes incluso de querer ser escritor”.

Una reflexión en la que el propio narrador asume desde el principio que hay tantas cosas que sabe como otras que desconoce. “En Los ilusionistas no hay invención. Cuando identifico esos huecos, no los relleno con cosas inventadas, sino que formulo preguntas y esgrimo hipótesis, dejando siempre claro al lector que son solo eso: hipótesis. Una de mis ideas iniciales era que el libro tuviera varias capas. Por un lado, la historia en sí; por otro, mostrar el taller de la escritura: las dudas, los problemas éticos y morales, e incluso cuándo fue escrito cada texto”, nos contó.

El buen mal, de Samanta Schweblin

El buen mal

El buen mal

Samanta Schweblin
Seix Barral

La única inclusión del relato en la selección de finalistas es también uno de los libros más celebrados de 2025. La carrera de Schweblin, a medio camino entre la novela y el género corto, siempre se ha situado en un punto de quiebra de la realidad, en el que lo fantasmagórico se asoma para hablarnos de traumas o heridas del pasado. En El buen mal, sus relatos alcanzan nuevas cotas de perfección, entre madres que un día deciden suicidarse tirándose a un lago o adolescentes que se escapan por la noche para acabar en la casa de una alcohólica. Entre ellas, uno de los textos más brillantes de los últimos años en lengua española, El ojo en la garganta. Un relato sobre la incomunicación entre padres e hijos a raíz del accidente de un niño que pierde la capacidad de hablar.

Canon de cámara oscura, de Enrique Vila-Matas

Canon de cámara oscura

Canon de cámara oscura

Enrique Vila-Matas
Seix Barral

El más veterano de todos los finalistas y también el autor más consagrado. Como es habitual en su obra, en Canon de cámara oscura Vila-Matas borra los límites entre literatura y realidad, en esta ocasión a través de Vidal Escabia, un personaje que selecciona un canon literario alternativo a través de 71 obras, y que va viendo cómo los textos que elige de esos libros van introduciéndose en su propia vida. Un giro siembra la duda: ¿Es Vidal Escabia un hombre o un androide que se hace pasar por humano? Un Vila-Matas nuevo con las señas de identidad de siempre. 


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