Rodrigo Muñoz Avia
Los libros de Rodrigo Muñoz Avia
Las estanterias de Rodrigo Muñoz Avia
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¿A quién quieres más, a papá o a mamá? Diez libros de memorias familiares
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Léxico familiarNatalia Ginzburg
Desgracia impeorablePeter Handke
El olvido que seremosHéctor Abad Faciolince
Apegos ferocesVivian Gornick
La muerte del padreKarl Ove Knausgård
Nada se opone a la nocheDelphine de Vigan
Tiempo de vidaMarcos Giralt Torrente
Tú no eres como otras madresAngelika Schrobsdorff
¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?Jeanette Winterson
Ordesa (edición especial 5.º aniversario)Manuel Vilas
Lo que opina Rodrigo Muñoz Avia
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Uno de los libros que más he regalado. Se trata de una crónica familiar en la que el retrato del padre emerge con una fuerza y gracia especiales. Los Levi y su léxico han sido un faro para mí a la hora de escribir “La casa de los pintores”. La vida, la verdad, no necesitan de mucho engolamiento para ser contadas. Pero hay que tener la sabiduría de Natalia Ginzburg para escribir con tanta naturalidad.
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Un libro que impactó mucho en mi casa. El título nos parecía tan extremadamente desolador que nos lo tomábamos a risa. Handke quiere entender el suicidio de su madre, una mujer que intentaba dejar de ser “una” para ser “ella”, y que por eso no encajaba en el mundo que le tocó vivir. Handke es frío, hermético y fragmentario incluso cuando habla de su propia madre, pero acaba creando un trenzado de sensaciones y sugerencias que calan hondo en el lector.
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Gornick discute con su madre mientras pasean por Nueva York. Una relación madre-hija realmente preciosa y poco convencional. Gornick tiene tanta personalidad y una capacidad de pensamiento tan penetrante que su escritura no deja de deslumbrarte. Una revelación.
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Un libro que no se puede no haber leído. Héctor Abad convierte el amor por su padre y el trágico desenlace de su vida en una historia sobrecogedora. La vida le castigó con un argumento perfecto, que solo él podía contar.
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Marcos parte del dolor por la muerte del padre, el pintor Juan Giralt, para adentrarse en la relación que les unió, a ratos sombría, a ratos luminosa, siempre llena de vida. Es un viaje literario e introspectivo al que tenemos la suerte de asistir, casi con cierto pudor. Marcos escribe con tanta honestidad e intensidad, que leerlo es como oírle respirar.
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Que tu madre adoptiva diga de ti “El demonio nos llevó a la cuna equivocada” debe marcar bastante. Un libro tan brutal como maravilloso y triste. Me encanta esta mujer.
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Llena de dolor, Delphine de Vigan reconstruye la historia terrible de su madre y de su familia. Investiga a fondo, rasca, hurga y llega a la verdad más escondida. Podría haberse callado, pero para ella el silencio no era una opción. Un libro intensísimo, un viaje al infierno que puede ser la familia y también la mente humana.
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Contiene el retrato más salvaje y desolador de un padre que yo haya leído. Cuando uno lee algo así se da cuenta de lo profunda, oscura y bárbara que puede ser Europa, no solo por cómo es el padre, sino también por cómo es ese hijo capaz de contarlo. Las decenas de páginas dedicadas a la limpieza de la casa llena de mierda donde ha muerto el padre son de una potencia y un talento insuperables. Nunca el Cif para el baño, el Ajax limpiatodo y el Mr. Muscle para manchas resistentes tuvieron un estatus literario tan alto.
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Es un libro biográfico y memorialístico, pero se lee como una novela. La protagonista es la madre de la autora, una mujer increíble que vive y ama al límite. Tuve la impresión de que el libro atravesaba un bache en la zona central, quizá por ser novelesco en exceso, pero rápidamente eso es arrasado por el tren trágico de la realidad. La vida de una persona puede contar mejor el siglo XX que cualquier libro de historia.
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Vilas tiene una prosa y una mirada que le hacen único, lo que es un logro máximo para un escritor. Ya hay una manera de decir y de ver que es “vilasiana” y todos sabemos cuál es, y podemos incluso intentar imitarla. Ordesa es un libro sobre unos padres que ya no están y sobre una España que ya no está, pero para mí es un libro sobre la muerte. Es triste pero te acoge, porque en el desamparo del narrador, que es el desamparo de todos, hay un poso de esperanza y piedad.