Rita Piedrafita
Barbastro 1971. Diplomada en Óptica Optometría por la Universidad Complutense de Madrid compagina su carrera profesional con su amor por la lectura en su blog Palabras en Cadena, un rincón donde comparte con otros lectores su pasión por los libros. Realiza reseñas literarias para el medio digital Ronda Somontano y nos habla de “libros de película” en Ronda Huesca.
Las estanterias de Rita Piedrafita
-
Esos libros que echamos de menos
Ir a la estantería
Opiniones de un payasoHeinrich Böll
El señor PipRob Lloyd Jones
Una soledad demasiado ruidosa- RústicaBohumil Hrabal
Johnny empuñó su fusilDalton Trumbo
LA BARRACAVicente Muoz Puelles y Vicente Blasco Ibaez
La lluvia amarillaJulio Llamazares
StonerJohn Williams
La soledad era estoJuan José Millás
Ensayo sobre la cegueraJosé Saramago
Mañana en la batalla piensa en míJavier Marías
El amor en los tiempos del cóleraGabriel García Márquez
Las hermanas BunnerEdith Wharton
La leyenda del Santo BebedorJoseph Roth
Señora de rojo sobre fondo grisMiguel Delibes
Lo que opina Rita Piedrafita
-
Creo que hay que enfrentarse Isbrük sin saber, sin conocerla, como quien se enfrenta por primera vez a una ciudad desconocida sin un solo mapa en la mochila. Tan solo recorriendo sus calles, descubriéndola poco a poco.152 páginas repletas de ideas, de sentimientos, de dolor y de muerte, y de soledad, y de más soledad, mucha más soledad. Un breve guiño a la esperanza y de nuevo soledad, más soledad, mucha más soledad. Eso es Isbrük. Y hay que entrar en ella.
-
Se le escapaba la vida, así comienza la barbastrense Inés Plana la novela de la que todo el mundo habla este 2018.Se le escapaba la vida, nos dice la autora… Y efectivamente, a Sara Azcárraga se le escapaba la vida… Se le llevaba escapando muchos años. Y no solo a ella, sino a varios de los personajes del “thriller” social que Inés Plana nos presenta.Una historia que comienza con el estilo clásico de novela negra; un hombre muerto en extrañas circunstancias, un guardia civil, Julian Tresser, y su ayudante novato, un pueblo pequeño como escenario… El lector comienza leyendo una novela de género de corte moderno, que incita a leer, que entretiene… Y que da un giro brutal hacia la mitad de la novela.Y ese giro, no cuento mucho para que el futuro lector se sorprenda tanto como yo, hace que la segunda mitad de la novela sea totalmente diferente de la primera. Y ahí comienza el juego, el desafío. Ahora el lector debe encajar junto a la escritora las piezas que quedan sueltas en el tablero de juego. Este reto es difícil, pero la lectura ha de continuar, y nos gusta lo que leemos. Somos lectores que quieren riesgos. Queremos tramas que nos aporten algo. Por eso leemos.Se le escapa la vida, así, os decía, comienza Inés su novela, se le escapaba la vida, pero aún así, morir, para Sara no era lo que más dolía.
-
'Ordesa' no tiene planteamiento. 'Ordesa' no tiene desenlace… 'Ordesa' es nudo.Nudo…El de tu garganta lectora, que queda un poco más abajo que tu garganta humana… Más cerca del corazón…'Ordesa' para mí, debo aclarar, es algo más que un libro. Vilas me lleva a lo que yo viví, es lo que tiene compartir con él el pueblo de nuestra infancia. En su libro habitan seres y lugares comunes que quise y quiero. Y esto, que en un principio puede parecer una ventaja para Manuel Vilas, es en mi caso un hándicap. ¿Y si el Barbastro que me muestra no es el Barbastro de mi infancia? Pero Vilas es un gran escritor, por supuesto. Vilas sabe lo que hace cuando nombra nuestros sitios comunes. Sabe poner cada palabra en su sitio para que yo sonría. Digo yo, sin ser 'Ordesa' para mí, pero con algo en sus páginas que me pertenece. Que nos pertenece a todos nosotros.Porque 'Ordesa' no es Barbastro. Ordesa no es el Valle de Ordesa. 'Ordesa' ni siquiera es solamente 'Ordesa'. Es algo más. La novela es una confesión tardía de alguien que puede ser Manuel, o Rita, o quizá tú. Es un acercamiento a la muerte ajena. A esa muerte que duele. A esa muerte que te desgarra por dentro y no sabes bien cuando va a sanar su herida. Tal vez no sane.Vilas sana su herida con el desahogo. Muestra su obra, para mí la mejor de este autor, la relación con sus padres, vista por los ojos de un niño que hoy es adulto. Muestra también su relación con sus hijos, vista por los ojos de un padre que un día fue hijo. Y no necesita gesticular ni hacer ademanes descontrolados para llamar la atención del lector. No hay excesos en Ordesa, solo hay sencillez. Palabras naturales para contar algo natural. No hay prosa rebuscada ni párrafos estudiados en exceso. 'Ordesa' busca contarnos una parte de nosotros mismos. De nuestras relaciones familiares, nuestras revueltas infantiles y nuestros viajes a la playa. 'Ordesa' escarba sin dolor. Destapa. Sí. Eso es. Esa es la palabra. 'Ordesa' destapa una parte de ti, de mí, de nuestros padres y de nuestra España. Entrar en 'Ordesa', Valle o Libro, es reflexión. Os invito a meditar. Conocerse un poquito mejor a sí mismo nunca está de más. Os invito, como cada semana, a leer. Se llama 'Ordesa', se llama Manuel Vilas. Leedle. Sin más…
-
Pocos placeres existen mejores que el de sumergirse en los clásicos, porque los clásicos esconden gran parte de la grandeza de la literatura. Prestadme atención, fervientes lectores, que os voy a recomendar una novela, que pese a ser extensa, hará las delicias de todos los que la lean. Si hablamos de grandeza dentro de la literatura, tenemos que hablar de 'El conde de Montecristo', de Alexandre Dumas. La nobleza de esta obra no está no está en la calidad de su prosa, que la tiene, ni en la presentación impecable que el autor hace de sus personajes, favoreciendo en todo momento una lectura fluida por parte del lector. Tampoco está su brillantez en la creación de un ritmo perfecto por parte del escritor, que crea en ti, ávido lector, la necesidad de seguir leyendo solo un capítulo más, y «OH DIOS MÍO SON LAS 2 PM»… La verdadera grandeza de este libro se esconde en la lenta planificación de la venganza perfecta.Pocas obras reflejan la idea de la venganza de una forma tan natural, recordemos Moby Dick, con su venganza obsesiva… En cambio Dumas nos sirve su venganza bien fría y en bandeja de plata, para deleite de todo lector. La adereza con un ritmo creciente, una crítica casi satírica de la sociedad, cierto toque de frivolidad y un puntito novelesco que hace que esta novela de más de1200 páginas se convierta en un entretenimiento perfecto. Nuestro protagonista, en un nuevo acierto del autor, empieza siendo un agonizante Dantes y acaba convertido en un ser casi vampírico, el adorado Conde de Montecristo, que conquista a todos los que se le acercan, incluido a ti querido lector.Sumérgete en la fascínate vida de Edmundo Dantes, en Mayo toca devorar un clásico.
-
Hagamos algo juntos, tú y yo.Escuchemos música. Mina. Il cielo in una stanza. Suena la orquesta de fondo, y empezamos a leer La novia gitana, de la misteriosa Carmen Mola.“Cuando estás aquí conmigo,esta habitación ya no tiene paredes,sino árboles, infinitos árboles” Suenan de fondo las palabras con las que comienza un libro de estructura perfecta. Y no creo, sinceramente, que la elección de Mina sea algo casual en este libro. Mina y su música guían la trama… Mina, que huyó de medios, que se cansó de fotos, que renegó de su fama, Me que buscó la paz. Carmen Mola, que escribe bajo seudónimo, que no busca fama, que se aísla de lo que rodea al éxito, como Mina…Y yo, que detesto el termino devoralibros, me encuentro con que devoro el libro. Ritmo, ritmo, ritmo. Mola domina el ritmo. Crea una novela de ritmo ágil que no decae en ningún momento.Avanza la trama, acelera el ritmo, siempre sin dejar sin respiración al lector, que son malos los defectos, pero también los excesos. Segundo acierto. Y aquí me viene la duda, que casi acaba convertida en certeza a medida que avanzo en la lectura, ¿Es su primera novela? Podría ser. Alguna opera prima soberbia hemos leído, pero no es habitual. Sinceramente no lo creo. La novia gitana es una novela que avanza segura sin necesidad de florituras. Engancha al lector. Es honesta, sin trampas. Conciencia sin que se note.La novia gitana te acerca, a raíz de la muerte de Susana, mitad paya, mitad gitana, a un mundo gitano más moderno que el que conocemos. Más abierto. Más acorde con lo que nuestra sociedad considera correcto. Y no recurre Carmen para hacerlo a tirar de tópicos o a una crítica sangrienta. NO, Carmen simplemente narra un mundo que conoce bien, con sus rencillas y sus apoyos incondicionales a la familia.Pero nos sumerge también en otros mundos... La cárcel, ¿culpables o inocentes sus presos?, el terrible efecto del alzhéimer, el sufrimiento de los cuidadores, el horror que se esconde bajo la Deep Web...Me sorprende de esta autora que sea capaz de contar la dureza sin hacer saña. Los crímenes de Mola son brutales, enloquecen... Son esos crímenes que hacen que yo, Rita Piedrafita, abandone un libro con un ¿Era necesario? Pero Mola no solo no me hace cerrar el libro sino que consigue que siga leyendo. Mola es sutil en su escritura. NO es atroz, pese a que lo cuenta si lo es. Y de eso de trata, de seguir leyendo…
-
Jugar con la literatura, eso hace Amélie Nothomb en 'El crimen del conde Neville'. Y para jugar con él escoge a uno de los mejores, a Oscar Wilde y su relato 'El crimen de Lord Arthur Saville'. Una trama común. Si en la obra de Wilde, Arthur Saville visita a un quiromante que le predice un crimen futuro, cometido por el propio Saville y a partir de ese momento la obsesión de nuestro protagonista le da más de un quebradero de cabeza, en la obra de Nothomb, una vidente predice el mismo futuro al conde Neville… Ambos van a cometer un asesinato. Mismo comienzo, misma obsesión, misma critica. Porque esa predicción sirve de excusa a ambos autores para denunciar la moralidad, en este caso amoralidad, de los protagonistas. Rectitud en su comportamiento y en su cumplimiento con una sociedad frívola, pero indecencia a la hora de planificar el crimen, hasta el punto de escoger cuál de sus amigos se merece más morir, por una ridícula superstición. Pero la autora belga llega más allá, la literatura evoluciona, y da una inquietante vuelta de tuerca al argumento colando en su trama a Sérieuse, hija del conde Neville, que roba el protagonismo de la obra a su padre mientras nos muestra una adolescencia tensada hasta límites insospechados. La rebeldía en ella se transforma en maldad.Partiendo de una misma idea, Amélie crea una obra inquietante, cargada de ingenio, ironía y sobretodo, de inteligencia, (véase sólo la elección de los nombres, Orestes y Elektra, de los hermanos perfectos de Sérieuse), en la que predominan unos diálogos perfectos que llevan el peso narrativo. 'Es el crimen del conde Neville' una obra sencilla, de lectura rápida, pero compleja. Ficción mezclada con realidad. Humor y dolor. Un cóctel de sensaciones y palabras preparado con maestría. Es una fábula. Un cuento. Es la demostración de que lo bueno si breve, y ahora incluyo las dos obras, 54 páginas para Wilde, 113 para Nothomb, dos veces bueno. Porque con poco ambos autores nos cuentan mucho. Escriben entre líneas para que leamos entre líneas. Como debe ser en la novela corta. Que Oscar Wilde escribe bien lo sabemos todos, que Amélie Nothomb le rinde homenaje mimetizándose con uno de nuestros clásicos preferidos y consigue salir por la puerta grande, tal vez no sea tan conocido… Y debería. Rebelde y perversa, esta obra debe ser leída. Porque nos merecemos disfrutar mientras lo hacemos.
-
Si eres lector de Juan José Millás ya sabrás que en sus libros una historia sencilla se convierte por arte de magia, de la magia de su pluma, en una novela complicada. Millás siempre nos da más, mucho más de lo que esperas tras leer su sinopsis. Sí. Nuevamente lo habitual (Lucía, programadora informática, se queda de la noche a la mañana en paro) se convierte en algo insólito, (Lucía, una falsa delgada que se cree un ave) bajo la escritura de Juan José Millás. Nos traslada Millás a un Madrid que es Pekín en la mente de Lucía, quien tras quedar en paro se reinventa en taxista y busca, rozando la desesperación, a un vecino que ya no está ahí y del que se cree enamorada. Y la ópera, Turandot, guía su nueva vida, su nueva obsesión, su nuevo objetivo, su motivo para seguir. Nessum Dorma, “que nadie duerma”, suena a todas horas en las frases de Millás, quien con imaginación desbordante arrastra al lector precisamente a eso, a no dormir, a no parar, a escuchar una y otra vez ese fragmento de la ópera. (Nunca este autor deja indiferente). Presente, pasado y futuro se juntan en una trama que avanza sin avisos, con sobresaltos, incluso con nervios. Sin necesidad de marcarle el camino a quien lee. Sin allanar. Escribiendo nuestra realidad a bocajarro. Lo que fue y lo que será. Lo que es.Y vuelve Millás a jugar al desdoble y yo amo los desdobles. Y Lucía quiere ser humana y ave, quiere ser taxista y china, quiere conducir en Madrid mientras recorre Pekín. Y lo más sorprendente, Lucía, cuando es Millás quien nos lo cuenta, consigue ser eso y mucho más. “Que nadie duerma” es enigmática, es brusca, es real sin serlo. Encuentro mil motivos para recomendar esta lectura, pero me quedo con uno, la capacidad del autor para crear mundos extraordinarios habitados por personajes extraordinarios. Lee esta novela y nunca, nunca más, querrás desprenderte de Lucía.
-
Abres un libro y de repente, tienes dos, mejor dicho... cinco. Eso me he encontrado al adentrarme en Las mareas, un libro, no, dos, no, cinco.Novela, Las mareas, que se llama, se titula, es “El color de las mareas” de Mikel Alvira. Novela a la que yo llamo desde el principio “Las mareas”. Y le llamo las mareas, porque este libro es eso, son mareas. Por eso y porque me gusta adueñarme de los libros que me emocionan. Son mareas por estar la obra llena de cambios constantes que se producen por la fuerza de atracción. Es pleamar y bajamar. Es viento y agua fría. Es calor y estabilidad cuando el tiempo lo permite. Es navegar en aguas abiertas sin saber muy bien lo que te vas a encontrar. Es marea pura. Mikel Alvira estructura está novela en 5 libros ordenados por fechas. Con tempo los 4 primeros, ad libitum el último. 1898- ad libitum. Y ahí están escondidos los dos libros que esta lectora se encuentra. Uno, el de la trama central, el de Beatriz Tussaud y Marcel Hugarte (tan Fermina y tan Florentino). Una historia de esas que gustan, que deleitan, que regalas. Porque quieres que mamá la lea sabiendo que la va a soñar. Y es que este libro de una vida lo sacan adelante unos personajes que se antojan inolvidables. No solo sus protagonistas, esos no se antojan, se saben inolvidables, sino también todos los que les acompañan. Hay muchas historias dentro de esta historia. La de Beatriz y Marcel, sí, pero también la de Lina y su reivindicación, la de Nuria y Jorge, y la de Matías, y la de Dolores, y la de Joaquín... Son sus personajes los que toman la palabra y la toman con fuerza, adentrando al lector en San Telmo, escenario elegido por Alvira, y en una sociedad que evoluciona despacio, pero sin cejar en su intento de cambiar las cosas. Y poco a poco recorremos España a través del tiempo, cambiamos de siglo y nos modernizamos. Y vivimos una guerra, y volvemos a levantarnos para seguir adelante. Es El color de las mareas una de esas historias que gustan, repito. Y Mikel Alvira es un gran contador de historias. Es ahora donde me pongo cómoda y os hablo de ese segundo libro que este narrador se saca de la manga, de su cabeza o simplemente de su ser. Porque entre esas historia se «cuelan» reflexiones de propio autor sobre la vida, sobre las personas, sobre los actos y los sucesos. Y me tengo que poner cómoda para contarlo como me puse cómoda para leerlos, porque esos «cachitos» me han emocionado. Quizá no es emocionado la palabra que busco. Quizá es algo más que simple emoción. Leo para sentir. Y he sentido. Una marea de sensaciones. De marejada a fuerte marejada. Hace el autor afirmaciones como: “Hay momentos en la vida en las que las convicciones se ponen patas arriba, como esas sillas que se suben sobre las mesas para fregar el suelo. Creemos imputables ciertas convicciones y llega un soplo, una mirada o un gesto y sucumbimos como castillos de naipes." Lápiz en mano vas subrayando, marcando, anotando. Y eso ya dice mucho sobre un escritor que sabe como describir lo cotidiano, que sabe emocionar con palabra escrita, que salta del papel, que te toca, que se queda. Y es que dentro de Las mareas cada capítulo lleva un título para guardar. Para pensar. Para sentir. Ya me conocéis… Si subrayo el libro, reseño. Porque buscar un lápiz es señal de que quiero quedarme para siempre con parte de su contenido. Se llamaba Beatriz Toussaud y no se casó con el amor de su vida. Así arranca la novela que hoy te recomiendo. El color de las Mareas, de Mikel Alvira.
-
Una nunca espera que un poeta escriba con frase larga. Quizá este hecho fue lo que más me atrajo al comenzar la lectura del título que hoy reseño. Novela corta y poeta presupone frase corta, prosa poética, y Álvaro García no me ofrece, y lo agradezco, nada de eso. Un libro, sea bueno o malo, debe capturar al lector desde el principio y esas frases extremadamente largas de la novela ganadora de LXI premio Novela Corta Ciudad de Barbastro sin duda lo hacen. Te capta, te secuestra, te atrapa… Esas oraciones extensas tienen que tener su razón de ser, y tú, curiosa por defecto, tienes que descubrirlo.García, puso en Daniela la complejidad de la narración. Daniela es compleja (como las frases eternas), es inestable, enmarañada. Es joven y viuda. Es un cumulo de contrariedades, ella, que antepone el amor a todo sin querer hacerlo. Ella, que busca en un científico, que es narrador, protagonista y sufridor de esta trama, a un marido ya muerto. Su marido no está. El tenista argentino murió. Daniela juega con un novio presente al marido muerto mientras el autor juega con el lector, con los protagonistas, con los escenarios, con las palabras. Y lo hace con inteligencia.Nos lleva el autor a un mundo de dualidad en la que el parecido físico se alía con la locura contribuyendo a crear una atmosfera densa, inestable, sobrecogedora y con un toque aterrador. Y extiende Álvaro García la duplicidad hasta el límite, introduciendo en su relato a Finladia, hermana gemela de Daniela, idéntica y opuesta al mismo tiempo. Finlandia, la del marido vivo pero ausente, Daniela, la del marido muerto pero presente. Y cambia la forma narrativa, la novela se hace ligera, como la propia Finlandia, que echa suavemente a un lado a su hermana apoderándose del contenido. De repente estás leyendo un texto mucho más ágil creada a con frases más cortas. Estás transformándote en Finlandia, más fresca, más directa, menos compleja que su hermana. Finlandia atrae como un imán a un protagonista que investiga como dominar las emociones humanas sin saber qué hacer con las suyas. Es contrapunto. Un contraste necesario para dar un respiro al lector, tras un principio que le deja sin aliento. Podía el autor dejar aquí, en este equilibrio desequilibrado, la balanza. Pero me temo que García es más de inclinar la misma hacia los extremos, narrando de la misma manera que viven sus personajes, tan humanos, tan reales, tan inestables, e introduce a Marta, nuevamente dibujada físicamente parecida a las gemelas, la que aporta juventud a la mediana edad pero se olvida, quizá, del amor.Este es el juego, sea set o partido, que nos propone Álvaro, que lleva la literatura a un campo de tierra de un club abandonado para proponernos hurgar en la herida, sin saña, solamente para intentar limpiarla, para desinfectarla sabiendo que ahí quedará cicatriz.
-
Dios, a veces, se aburre. Y juega. Y eso tiene consecuencias… Una penetra en Santa Vela, el orfanato que protagoniza esta novela ganadora del Premio Dos Passos 2017, y descubre que Dios se aburre y maneja a su antojo. Y en ese tejemaneje juega con nuestro destino. Esta novela que hoy os recomiendo es un conjunto de cuentos que forman los capítulos de una novela que a su vez es un cuento gótico al uso. Son capítulos, sí, porque puede leerse las madres negras como una novela estructura, de principio a fin, siguiendo la historia de un elenco de personajes que se presentan en la primera parte de la obra. Comienza con flashback, con idas y venidas para acabar prácticamente lineal. Una trama oscura, más negra que gris, sombría y fría, llena de esas palabras que calan hasta los huesos. Pero cada uno de esos capítulos es un cuento que puede leerse de manera independiente, es más, esta novela coral está formada por un compendio de terroríficos cuentos cortos que nos guían a través de los pasadizos del orfanato de Santa vela, edificio con voz y mucho voto dentro de la obra, que junto a la pequeña Mida, a la cruel hermana Priscia y a Dios, hacen que el lector de asome a un argumento que estremece desde su primera palabra, mientras avanza observando a los diferentes monstruos que Esteban Erlés crea para presentarnos una realidad disfrazada de fantasía del horror. Las madres negras un conjunto de cuentos hecho novela… Y todo encaja a la perfección. Todo en el libro está imbricado, cada acto se enlaza con el siguiente de manera natural, cada personaje se solapa con la trama sin muecas…Una novela gótica que se deleita en lo maligno aproximando el terror al deleite lector. Una narración que recrea escenarios sobrecogedores, bosques y mazmorras incluidas, en que la peor de nuestras pesadillas se vuelve realidad.Soy una gran admiradora de la buena literatura gótica y hoy traigo a esta estantería de librotea a Patricia Esteban Erlés, que me ha recordado a los grandes clásicos que me sembraron en mi el gusto por lo lúgubre.
-
Hoy os traigo un clásico que quizá todavía no es pero sin duda será. Thomas Bernhard será leído dentro de 200 años, estoy segura de ello, por eso mi reseña de hoy se olvida de novedades y trae hasta esta estantería un libro de 1984. Si buscas en literatura algo diferente, algo que capaz de sorprenderte, sin duda debes leer “Tala” de Thomas Bernhard.En “Tala” todo es diferente desde su primera página, ya que su autor, con un manejo impecable de la palabra escrita reitera hasta la saciedad expresiones, hechos, conceptos y escenas. Pero tú, que sabes leer bien, empiezas pronto a comprender que no importa el qué, en esta obra lo valioso es el cómo.Es esta obra un soberbio soliloquio en el que Bernhard critica de manera desgarrada al ser humano. Nadie escapa a ira. Pero critica con una prosa tan ingeniosa y tan repetitiva, excesivamente reiterada, que no deja indiferente a quien le lee.Una cena es el escenario único del monólogo. Una cena del alto copete artístico y cultural de Viena, en la que el autor no deja títere con cabeza, como se suele decir. Y este escenario único le da para analizar una cultura podrida, usando para ello unos personajes bien definidos y un escritor resentido, nuestro narrador testigo, que busca compartir una brusca verdad con el lector. ¡Así somos!- parece gritarle desde su prosa sin esperanza.Quizá aún no te he convencido, por eso te digo: tiene “Tala” uno de los mejores finales de novela que jamás he leído. Final que cierra una estructura perfecta y te deja la “hiel” en los labios para que quieras volver a él.Lee tala, y luego, ¿quién sabe?, quizá adoras a Thomas Bernhard
-
Si me había gustado su último libro, qué me impedía leer uno anterior. Exacto, has acertado. Nada me lo impedía. Así que, gracias a mi biblioteca salvadora, dediqué mi tiempo lector de nuevo a Sara Mesa, y de nuevo Sara Mesa me convenció.Cicatriz es la fascinante historia de Sonia y Knut. Dos personajes, nuevamente, y ausencia de escenario, nuevamente. Dos protagonistas que simbolizan el poder (Knut) y la sumisión (Sonia). Lo primero que me sorprende es el pseudónimo adoptado por él en la red, Knut, como ese oso berlinés que se tornaba agresivo cuando el turista no le concedía la atención que reclamaba. Y ese es Knut, un hombre que, aprovechándose del anonimato de la red y del delirio consumista en el que vivimos, acapara a Sonia hasta el punto de tornarse agresivo cuando está no le presta la atención que cree merecer. El ser humano es un oso…Deslumbra a Sonia, la colma de regalos que ella ni puede ni quiere usar. Y ella acepta. Se engancha a él. La nueva droga. El estupefaciente que le permite huir de su anodina vida. Sara Mesa y su pericia para contarme la fragilidad humana. Menos es más. Otra vez, Sara. Y todo ello en un entorno que la mayoría conocemos al dedillo. El entorno de la red, esa telaraña que te atrapa, en la que es muy fácil ser valiente, más listo, más guapo, más todo. Esa red en la que todo es manipulable.No es necesario conocer la red para extraer todo el jugo de esta obra, pero si la conoces verás que Sara Mesa nos muestra una realidad que no siempre queremos ver. Y quizá por eso debemos leer autoras como Sara Mesa. Abre lo ojos, lector.
-
Tenía pendiente leerla y, cuando lo he hecho, he acertado. Cara de Pan, la última novela de Sara Mesa, es una obra que con solo dos personajes y un escenario, un rincón de parque que el lector se imagina de 2 metros cuadrados, produce desasosiego e inquietud a quien lee. Y tiene mérito, lectores, que una obra basada en las escenas diarias de un viejo y una niña permanezcan en tu mente mucho después de cerrar el libro.Tiene todo el mérito narrativo, me has enganchado, Sara, me has conmovido, me has convencido, y lo más importante, me has hecho dudar de mis propios pensamientos. Porque yo misma he prejuzgado, justo eso que denuncias en tu libro, Sara, y he sufrido antes de tiempo. Sara Mesa nos relata la realidad condensada en pocas páginas, sintetizando al máximo una trama que llega a doler. Como las grandes obras. Menos es más. Y Cara de pan es mucho más. Narrada desde la sencillez es el lector quien debe profundizar. La autora lo pone fácil pincelando hechos, palabras, gestos, escenas...En marzo, debemos leer y pensar Cara de Pan, de Sara Mesa.
-
Es marzo un mes en el que ya sea por solidaridad, ya por reivindicación, se lee mucho mujeres. Yo por lo menos lo hago. Elijo lecturas de y sobre mujeres, y este marzo escogí leer “Mujeres y ciencia” para adentrarme más en un mundo en el que ellas fueron y serán pioneras.La cuidada edición de este volumen hacen de su lectura pura delicia.Recorremos, a través de breves biografías, la evolución y los logros de las mujeres dentro de un mundo que a priori se les niega.Así, partiendo de Hipatia y llegando hasta Maryam Mirzajani, el lector se da cuenta de que ellas han estado siempre ahí y descubre cosas tan sorprendentes como que el primer programa de ordenador de la historia fue creado por Ada Lovelace, una visionaria que a mediados del siglo XIX demostró que la tecnología también era cosa de chicas. De igual forma descubre el lector a la bióloga molecular Elisabeth Blackburn quien gracias a su descubrimiento y posterior estudio de los telómeros encontró la base para tener una vida larga y sana. Fue galardonada con el Nobel de medicina en 2009 y sigue intentando averiguar que hay detrás de la longevidad. ¿Quién sabe si un día descubre la “piedra filosofal”?50 mujeres de ciencia, todas ellas interesantes, en un libro ilustrado apto para todos los públicos.Yo lo leí en marzo, y me gustó tanto que te recomiendo que lo leas en abril.
-
Quiero leer para aprender, me gusta. Cuanto más aprendo mientras leo más me gusta el escritor. Y leer a Carlos Mayoral es siempre aprender y mucho de literatura. Tras la lectura dos ensayos literarios novelados, sí os gusta la literatura no dudéis en buscarlos, tocaba leer ahora, recién salida de imprenta, su novela “Un episodio nacional”, una crónica sobre el Madrid del siglo XIX cuya línea argumental parte del crimen de la calle Fuencarral.Recupera Mayoral el desconocido amor entre Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán creando así interesantes tramas paralelas, que nos dibujan el Madrid corrompido, tanto a nivel social como político, de finales del XIX. El crimen de la calle Fuencarral es la excusa perfecta que el autor escoge para guiar al lector a través de los ojos de unos personajes de altura, Galdós, Pardo Bazán, Melquiades, Laura, Nela… Un Madrid muy literario, ¿no creen? Con un guiño constante a D. Benito Pérez Galdós nos muestra el autor su pericia a la hora de recrear, a modo de homenaje, escenarios, acontecimientos, ambientes, y costumbres, al más puro estilo «galdosiano»Abran el libro y anoten, que cuando se lee a Carlos Mayoral, siempre necesitas completar su lectura con alguna de las obras que se cuelan en sus novelas. Leamos para aprender de literatura. ¿Por qué no?
-
Cae en mis manos esta breve obra narrada por la señora Todd, quien recuerda, durante una tormenta, unos hechos que sucedieron en su pequeño pueblo cuando ella, la extrajera, llegó en el barco un marinero. Parece sencillo. Es sencillo. Es sencillo pero profundo, porque muchas veces así pasa con la literatura de altura, que casi ocultando palabras llegan a mucho más que mostrándonos todo.Es «La extrajera» una obra breve e inédita de Orne Jewett en nuestro país. Es «La extrajera» un canto a la mujer escrito a principios del XX, que siempre tiene más mérito. Un canto sobre la soledad y el vacío creado, sí, pero que entonado con las palabras justas convierte esa soledad en apoyo entre mujeres y transforma ese vacío en alianza. A principios de XX, recuerden.Ay la sutileza narrativa. Cuánto la echaba de menos.Orne Jewett relata con sencillez.Clara Fuentes ilustra con sencillez. Porque si la palabra es importante en este libro también lo es la ilustración. Fuentes es expresividad y color. Trazo firme. Rotundidad.Por sus palabras y por sus imágenes, que una no sabe en ese pequeño volumen que vale más. Mil palabras, una imagen. O dos, o tres. ¿Para que escoger cuando podemos tenerlo todo?
-
¿Eres un «mochufa»?Imagínate que un autor critica las clases medias, mejor aún, las clases bajas que aspiran a ser medias porque quieren llegar a altas.Imagínatelo. No dejes de imaginar porque esta es al menos la sensación que yo tuve al cerrar “Los asquerosos”.Es Santiago Lorenzo un autor inteligente que crea en esta narración un micro mundo posible, Zarzahuriel. Y ahí, es ese conseguir que el lector acabe convencido de que puede habitar en la utopía, radica la grandeza de esta obra. Podría habitar en la prosa originalísima del autor, podría habitar en la riqueza de neologismos, ¿Eres un mochufa?, podría habitar en ese antagonismo perfectamente ensamblado de sus dos protagonistas, que cuando uno crece el otro encoge, que cuando uno encoge el otro crece, podría habitar su grandeza en cada carcajada que arranca al lector. Ese humor tan fresco y a su vez tan educado, tan difícil hacerlo, tan difícil hacerlo bien.La grandeza, te contaba, está en que tu cierras el libro pensado que puedes ser el próximo Manuel, quien de desprende de lo material, primero por obligación y luego por devoción. Cuando no se tiene nada todo sobra.Y no cuento más porque no me la gana. Si quieres saber si eres mochufa lee Los asquerosos.¿Será que todos somos «mochufas»?
-
Dog Soldiers regresa a las estanterías españolas de la mano de la nueva editorial Malas Tierras, estamos de suerte. Recuperar determinadas obras, (a ver si alguien me hace caso con la desaparecidísima «La niña que amaba las cerillas» de Soucy), es una especie de boleto premiado para los buenos lectores, y con Dog Soldiers nos ha tocado el bote. Robert Stone nos presenta una obra que en muchos momentos recuerda a las grandes películas americanas. Pausada al principio, cuando debía ser trepidante, y veloz en su segunda parte, cuando una supuesta calma tendría que encargarse de frenar el ritmo. Pero Stone, con un enorme acierto narrativo, uno de mucho, lo hace al revés. Situar la calma en Vietnam y el desenfreno y la decadencia en el EEUU de mediados de los 70 tiene su mérito. La trama, aparentemente sencilla en sus comienzos, se nos antoja imposible conforme avanza. O no, porque el autor nos narra como un negocio redondo y aparentemente sencillo, coger tres kilos de heroína en un Vietnam en Guerra y transpórtalo, bienvenida corrupción, a Estados Unidos para su posterior distribución, acaba en una huída que de puro absurda resulta realista. Y es que este escritor no cuenta, simplemente «dice». Una novela de género como pocas, que hoy puedes volver a disfrutar. Así que en Junio nos metemos en la ironía descarnada de Robert Stone para disfrutar, una vez más, de la Lectura con mayúscula.